La reaparición mediática de Víctor de Aldama y su reciente colaboración con la Justicia han provocado la profunda indignación de José Luis Peñas, el hombre que destapó el mayor escándalo de corrupción del Partido Popular, la trama Gürtel.

Durante su intervención en el programa Malas Lenguas Noche, el exconcejal de Majadahonda ha querido trazar una línea roja insalvable entre su papel como denunciante y la figura del comisionista, denunciando además un trato de favor evidente por parte de la judicatura y la derecha política.

Preguntado sobre si le ofenden las comparaciones con Aldama, Peñas fue rotundo desde el primer segundo: "No es que me indigne, pero vamos, es que es mentira, no podemos ser comparables ni muchísimo menos". Para ilustrar la diferencia entre ambos, el exconcejal recurrió a una gráfica metáfora sobre el nivel de sacrificio: "Es como comparar en el desayuno a la gallina y al que pone el bacon. Son cosas radicalmente distintas".

Lejos de quedarse en la anécdota, Peñas centró su crítica en la actuación de los tribunales. El denunciante de la Gürtel confesó su estupor ante el hecho de que, "siendo el líder de una trama corrupta, no solamente un corruptor, el tribunal se haya portado como se ha portado con él".

Para Peñas, la gestión de este caso resulta incomprensible si se compara con el calvario judicial que sufren los ciudadanos de a pie, calificando el proceso del comisionista como un "juicio completamente político". Según su análisis de la sentencia, las decisiones adoptadas no hacen más que "demostrar el apoyo que tiene este señor en la judicatura y, por supuesto, en el Partido Popular". Una alianza que, a su juicio, es total: "Nos están diciendo que van con Aldama en su equipo hasta el fin del mundo".

El presentador del espacio, Jesús Cintora, quiso incidir en el abismo que separa las vivencias de ambos. Mientras Peñas y su familia sufrieron graves amenazas de muerte y agresiones físicas por tirar de la manta, Aldama se pasea actualmente por manifestaciones y platós de televisión.

Recordando su propio infierno personal, Peñas dejó claro que su actuación fue la de un ciudadano asumiendo un riesgo monumental sin respaldo de las élites: "Yo nunca llamé a ningún líder político. Yo fui solo, yo no tuve ningún problema. Fui solo y con mi buen amigo y abogado Ángel Galindo. Tenía las pruebas, me fui a la Policía y allí entré tranquilamente".

Por el contrario, el exconcejal asiste hoy atónito al espectáculo televisivo en el que se ha convertido el 'caso Koldo'. "Lo que no entiendo es cómo se puede permitir dar billetes de ida a la cárcel a todo el personal de este país sin que nadie tenga el más mínimo pudor en oírlo en sus platós y no pararle los pies", lamentó visiblemente molesto por la falta de filtro periodístico ante las acusaciones del comisionista.

Para rematar su intervención, Peñas utilizó el caso Gürtel para evidenciar la gravedad de las acusaciones sin pruebas que se vierten hoy en televisión, lanzando un dardo directo a la historia del PP: "A mí jamás se me hubiera ocurrido pensar o decir que Aznar iba a ir a la cárcel porque el señor Correa le pagó la mitad de la boda de su hija... no se me hubiera ocurrido".

Sin embargo, concluye Peñas, la situación actual de Víctor de Aldama es muy diferente a la de un simple arrepentido: "Este señor, al parecer, tiene una patente de corso, ya te digo, refrendada por el Tribunal Supremo por unanimidad. Entonces pues se cree el rey de todas las salsas en todos los platós".

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