En un tuit reciente, Ramón López, concejal del PSOE, ha criticado la actuación del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, durante el acto celebrado en Adamuz en recuerdo de las víctimas. Su comentario, que más usuarios de redes han seguido, se produce tras conocerse que existía un acuerdo previo entre el Obispado y las familias para que las autoridades mantuvieran un segundo plano, con el objetivo de preservar el recogimiento y el respeto al duelo.

Según señala López, dicho acuerdo fue ignorado, lo que provocó una situación incómoda que terminó con el apartamiento de Moreno Bonilla del acto. Para el concejal socialista, este hecho no puede entenderse como un gesto de valentía política, sino como una ruptura del consenso alcanzado con las familias en un momento especialmente sensible.

La crítica de Ramón López se centra en el papel que deben desempeñar los cargos públicos en actos de estas características. En su opinión, la presencia institucional debe estar siempre supeditada a la voluntad de las víctimas y sus allegados, evitando cualquier protagonismo que pueda interpretarse como utilización política del dolor.


Más allá del episodio concreto, el tuit apunta a una reflexión más amplia sobre la necesidad de actuar con sensibilidad y discreción cuando se trata de homenajes vinculados a tragedias. López subraya que respetar los acuerdos previos y el contexto emocional no es una cuestión ideológica, sino una responsabilidad institucional básica.

El debate abierto tras lo ocurrido en Adamuz pone de relieve la importancia de diferenciar entre acompañamiento y exhibición, una línea que, según denuncia el concejal del PSOE, no debería cruzarse nunca cuando el centro del acto deben ser únicamente las víctimas y sus familias.

El funeral por Adamuz

El jueves 29 de enero se celebraron dos actos religiosos en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), un trágico siniestro que dejó 45 fallecidos y conmocionó a todo el país. 

En Huelva, el Palacio de Deportes Carolina Marín acogió una misa fúnebre a partir de las 18:00 horas que reunió a los reyes Felipe VI y Letizia, representantes del Gobierno central, autoridades de la Junta de Andalucía y dirigentes del Partido Popular, entre otros asistentes. Esta ceremonia, oficiada por el obispo de la diócesis, se concibió como un momento solemne de recordatorio y consuelo para las familias de las víctimas, muchas de ellas residentes en esta provincia. 

Simultáneamente, una hora más tarde, se celebró otra misa funeral en la Catedral de Nuestra Señora de La Almudena en Madrid, encabezada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Al acto acudieron también el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y otros representantes autonómicos y municipales. 

Este planteamiento dual generó debate político y mediático, puesto que mientras el funeral de Huelva contaba con la presencia de máximas instituciones del Estado y de distintos gobiernos territoriales, la cita de Madrid se organizó de forma paralela y fue valorada de distinta manera por diversos actores políticos. 

Según algunas fuentes, grupos parlamentarios como Más Madrid anunciaron que no participarían en la misa de La Almudena, al entender que podría suponer una forma de instrumentalización del dolor de las familias por parte del ámbito político.

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