Pocos nombres generan hoy tantas conversaciones en los pasillos de la Cadena Ser como el de Fran Llorente. El periodista madrileño, convertido desde hace meses en una de las figuras con más poder dentro del principal grupo radiofónico de España, se ha situado en el centro de las tensiones internas que atraviesa PRISA. Para unos, es un profesional con una larga trayectoria en la gestión de contenidos informativos. Para otros, el hombre encargado de ejecutar una profunda reordenación editorial que ha coincidido con algunos de los movimientos más polémicos vividos recientemente en la emisora.
Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense, Llorente desarrolló prácticamente toda su carrera en RTVE. Su nombre alcanzó especial relevancia durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, cuando dirigió los Servicios Informativos de TVE. Aquellos años estuvieron marcados por el liderazgo de los Telediarios de la televisión pública y por numerosos reconocimientos profesionales, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la información audiovisual española. Posteriormente ocupó diferentes responsabilidades en RTVE, especialmente vinculadas al área digital y a RTVE Play, antes de incorporarse a PRISA Media en 2021.
Sin embargo, su desembarco en la primera línea de la Cadena Ser ha coincidido con una de las etapas más convulsas que recuerda el grupo. Su ascenso a la dirección de Contenidos de la emisora se produjo en plena reestructuración impulsada por Joseph Oughourlian, presidente de PRISA, dentro de una estrategia que ha supuesto cambios de gran calado tanto en la radio como en El País.
Es precisamente en ese contexto donde su nombre ha empezado a aparecer asociado a algunas de las polémicas más comentadas dentro y fuera de la empresa. Diversas informaciones publicadas en los últimos meses han apuntado a la existencia de tensiones internas derivadas de cambios editoriales y de una voluntad de modificar la linea editorial del medio. Por ejemplo, entre las que más ruido han hecho, las relacionadas con las órdenes dadas para abordar los temas de Isabel Díaz Ayuso y su entorno.
En mayo de 2025, ElPlural.com ya contó que el propio Oughourlian, a través de sus directivos de reciente nombramiento, dejaba claro a varios de los líderes de opinión del grupo radiofónico líder en España que quería adoptar un nuevo rumbo que pasara por "hacer menos seguidismo del Gobierno". De hecho, las fuentes internas consultadas reproducían cuál había sido la orden exacta: "No tiene sentido hablar tanto del novio de Ayuso".
A esta historia se ha sumado un nuevo capítulo en las últimas semanas, como ha contado este medio recientemente, ya que Fran Llorente ha impuesto una nueva regla. El director de Contenidos dio la orden expresa de que cualquier noticia relacionada con Ayuso, por mínima que fuera, se le notificara. Es decir, la información debe pasar previamente por su persona. Este movimiento ha sido interpretado por la redacción como una forma de censura previa que, según apuntan, nunca se había dado en el seno de la Ser.
Ante este "menos novio de Ayuso", la redacción ha decidido no hacer caso y continuar con su trabajo como venían haciéndolo, por lo que el ambiente en la redacción, según apuntan las fuentes, no es muy bueno.
Por otro lado, más allá de directrices, el nombre de Llorente también ha aparecido vinculado a la salida de figuras históricas de la Ser. La marcha de Àngels Barceló ha sido interpretada como uno de los episodios más simbólicos del cambio de ciclo que vive la emisora. Posteriormente, la destitución del director de Informativos, Guillermo Rodríguez, al que sustituye temporalmente, volvió a colocarlo en el foco.
A lo largo de este camino, dentro de la propia Ser tampoco han faltado informaciones sobre malestar interno. Algunos medios especializados han publicado en los últimos meses que determinados sectores de la redacción consideran excesivamente intervencionista su estilo de gestión, hasta el punto de que llegaron a circular rumores sobre su continuidad en la compañía.
La paradoja es que quien durante años fue identificado por determinados medios conservadores como un profesional próximo al entorno socialista ha terminado apareciendo en medio de una batalla completamente distinta. Sus detractores le reprochan haberse convertido en el ejecutor de una estrategia destinada a recentrar editorialmente la Ser. Sus defensores sostienen que simplemente está gestionando una transformación empresarial impulsada desde la cúpula accionarial de PRISA.
Por encima de todo, si algo es cierto, es que Fran Llorente se ha convertido en una de las figuras más influyentes del ecosistema mediático español. Y también en una de las más observadas. Porque en la actual Cadena Ser, pocas decisiones importantes parecen producirse sin que su nombre aparezca, tarde o temprano, en la conversación.
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