El programa Y ahora Sonsoles ha dado a conocer un fraude relacionado con la imagen de Pablo Motos, en el que la víctima acabó perdiendo 300.000 euros, lo que provocó que tuviera que vender su casa para hacer frente a la deuda. Dos años atrás, Ana cayó en la trampa a través de una falsa transcripción de El Hormiguero, creyendo cada palabra que leía.

La semana pasada fue el propio Pablo Motos quien intervino en su programa denunciando una estafa derivada de la inteligencia artificial, en la que se utilizaba la imagen del presentador. “Llevamos años trabajando con la Policía Nacional para que las grandes tecnológicas como Facebook, Instagram y YouTube colaboren, pero no colaboran. Son cómplices”, criticó el presentador en directo, en Antena 3.

Pero no siempre estos fraudes van de la mano de la inteligencia artificial. En el caso de Ana, comenzó con un texto que simulaba ser una noticia relacionada con el programa de televisión. Según relató, fue a través de “una transcripción del programa de Pablo Motos, en la que explicaban lo que había sucedido en El Hormiguero el día anterior” como cayó en la trampa.

“Justamente ese día no había visto el programa y, lo que iba leyendo, me lo iba creyendo”, explicó la mujer en el espacio televisivo presentado por Pepa Romero, sustituta de Sonsoles Ónega.

Todo empezó con una cantidad pequeña hasta que quedé atrapada en la estafa

La supuesta noticia relataba una entrevista entre Motos y el periodista Jordi Évole e incluía “un enlace a una plataforma online”. Al pinchar en él comenzó el proceso de la estafa.

“Para engancharte, lo primero que te piden es una cantidad pequeña”, explicó Ana. Poco después, los estafadores le hicieron creer que su inversión ya estaba generando beneficios. “A la semana te hacen creer que ya has ganado unos 150 euros”, relató, mostrando incluso justificantes falsos.

La víctima reconoció que el engaño fue creciendo poco a poco. “Te van explicando y te dan tantos datos que te lo crees”, aseguró. A través de páginas fraudulentas, los estafadores simulaban la evolución de inversiones en bolsa que, en apariencia, aumentaban cada día.

“Cuando ya llegué al millón de euros de beneficio y quise retirar el dinero, no pude”, explicó. En ese momento comprendió que todo era falso. Desesperada, llegó a pedir a los estafadores que al menos le devolvieran el dinero invertido, pero no lo consiguió.

“He tenido que vender mi casa”, confesó finalmente. La mujer explicó que tomó esa decisión hace dos años para hacer frente a la deuda, una situación que además mantuvo en secreto durante un tiempo para no preocupar a su familia.

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