La periodista Esther Vera ha participado en la mesa de debate de El Abierto de la Cadena SER para ofrecer su perspectiva sobre la reciente condena a David Sánchez. Durante su intervención, Vera ha mantenido una postura firme y crítica en dos frentes: por un lado, ha cuestionado la solidez jurídica de la resolución del tribunal y, por otro, ha condenado rotundamente las prácticas de amiguismo en la administración pública.

En lo estrictamente judicial, a la analista le ha llamado profundamente la atención la fragilidad de algunos argumentos esgrimidos para condenar al hermano del presidente del Gobierno. "A mí lo que me llama la atención es que no quede probado la presión sobre los acusados", ha señalado Vera, trazando incluso un paralelismo con las acusaciones basadas en correos filtrados, recordando el caso del fiscal general Álvaro García Ortiz.

Fue en este punto donde la periodista lanzó su crítica más dura contra la redacción y los fundamentos del fallo judicial, pronunciando la frase más contundente de su análisis: "Que haya juicios de valor en la sentencia, que se juzgue más por relatos, que la Fiscalía no esté alineada y que se hagan sentencias aproximativas, no es razonable en un sistema democrático".

Sin embargo, Vera quiso dejar claro que sus serias dudas sobre la instrucción judicial no eximen de responsabilidad moral al trasfondo del caso, haciendo un llamamiento a las nuevas generaciones para no dar por válidas estas actitudes. "Los niños y las niñas que entiendan que esto no es normal en una democracia sana", aseveró la analista.

Para la periodista, independientemente de los posibles errores de la sentencia, la contratación a dedo es una lacra inaceptable. "Un caso de enchufismo como este, que debe ser bastante habitual en la administración española, catalana o de cualquier comunidad autónoma, es absolutamente censurable", remarcó ante los micrófonos de la SER.

Finalmente, Esther Vera puso sobre la mesa el innegable componente político que rodea a todo el proceso judicial contra la familia del presidente. Al plantearse si el caso habría llegado tan lejos en los tribunales en otras circunstancias, su respuesta fue tajante: "Probablemente no si este señor no fuera el hermano del presidente del Gobierno, que en aquel momento no era presidente del gobierno ni tan siquiera secretario general del PSOE".

A modo de cierre, la periodista insistió en la necesidad de no conformarse con la mediocridad institucional y reiteró que, aunque el amiguismo sea algo que ocurre habitualmente, "no consideremos que lo que puede ser habitual en determinadas administraciones sea normal democráticamente; en absoluto, es absolutamente reprobable".

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