Telecinco lleva tiempo atrapada en una crisis de audiencia que han intentado combatir con distintas fórmulas. La cadena de Mediaset ha encadenado su peor marzo histórico y todo apunta a que abril seguirá la misma senda descendente, consolidando un desgaste estructural que afecta especialmente a uno de sus pilares tradicionales: los realities. Durante años, formatos como Gran Hermano o Supervivientes funcionaron como auténticos motores de audiencia, capaces de arrastrar al resto de la parrilla. Sin embargo, ese efecto tractor parece haberse diluido, y ni siquiera estrategias como el troceo están teniendo el efecto esperado.
Telecinco recuperó la vieja fórmula del troceo bajo la etiqueta "Express". Una estrategia que consiste en dividir los programas en dos bloques: un avance en access prime time y el grueso del contenido en el prime time tradicional. Se trata, en esencia, de amortiguar el golpe de unas audiencias cada vez más débiles, tratando de maquillar datos y mejorar el arranque de la noche. Por ejemplo, el pasado lunes, el estreno de La Isla de las Tentaciones 10 promediaba un 10,7% de cuota de pantalla y 1.379.000 con su tramo Express, quedándose por debajo de La Revuelta y de El Hormiguero.
El regreso de esta táctica no es casual. Telecinco ya la había utilizado en otras etapas de dificultad, pero en los últimos meses ha intensificado su uso ante la evidencia de que sus grandes formatos ya no rinden como antes. El caso más evidente es el de Supervivientes, que se estrenó en marzo en medio de grandes expectativas, pero sin lograr los resultados contundentes de ediciones pasadas. A pesar de seguir siendo uno de los contenidos más competitivos de la cadena, su capacidad de liderazgo se ha visto reducida.
En los últimos tiempos, la cadena ha recurrido a ella de forma sistemática con distintos programas. Desde realities hasta apuestas de entretenimiento como Cuentos chinos, que también fue fragmentado en un intento de captar audiencia en diferentes franjas. Incluso marcas históricas como Gran Hermano o programas de actualidad como Vamos a ver han pasado por este filtro en sus distintas versiones.
El problema es que, lejos de solucionar la crisis, esta estrategia parece evidenciarla aún más. El "Express" no deja de ser un parche que intenta disimular una pérdida de interés generalizada por parte del público. La fragmentación puede mejorar ligeramente el rendimiento en access, pero no consigue sostener el conjunto del prime time, que sigue mostrando debilidad frente a la competencia.
Por otro lado, el contexto televisivo ha cambiado radicalmente. La fragmentación de audiencias, el auge de las plataformas y la saturación de formatos similares han erosionado el impacto de los realities, que ya no cuentan con el factor sorpresa ni con el monopolio del entretenimiento que tuvieron en el pasado. Telecinco, que durante años basó gran parte de su éxito en este tipo de contenidos, se enfrenta ahora a las consecuencias de esa dependencia. En este escenario, ni el troceo, ni la multiplicación de galas, ni la sobreexposición de sus formatos estrella están logrando frenar la caída.
Además, al margen, la propia Kantar Media, encargada de la medición de las audiencias, modificó en 2021 la definición de qué se considera "programa" para evitar que las cadenas fragmentaran sus emisiones y así pudieran maquillar sus datos, lo que provocó una bajada generalizada de audiencias entre los programas que dejaron de poder recurrir a esta práctica.
Algunos programas, como Cuatro al día o Aruser@s, nunca dejaron de emplear el troceo, pero, en el caso de Telecinco, no se retomaría hasta dos años después con la emisión de GH VIP en 2023.
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