Hay contrataciones que pasan desapercibidas y otras que terminan poniendo el foco sobre cómo funciona una empresa pública. La incorporación del chófer del director general de Telemadrid, José Antonio Sánchez, a la plantilla de Radio Televisión Madrid (RTVM) pertenece a la segunda categoría. El comité de empresa ha llevado el caso ante la Inspección de Trabajo al considerarlo una "contratación irregular" y cuestiona que existiera una convocatoria o un proceso de selección. Es más, fuentes internas consultadas por ElPlural.com aseguran que el propio trabajador ya contaba con su fichaje.

La historia comienza el pasado 15 de julio, cuando el conductor dejó de ser empleado de Auto Lavapiés para convertirse en trabajador de RTVM, tal y como ha contado El País. El movimiento se produjo mientras continuaba vigente el contrato público que la corporación mantiene con esta empresa para el servicio de alquiler de vehículos con conductor, formalizado en abril de 2024 y con una duración de cuatro años. El chófer, según la denuncia presentada por el comité, ya desempeñaba esas mismas funciones para el ente de radiotelevisión madrileño -como trabajador de la empresa privada- antes de incorporarse directamente a la plantilla. Ahora, se trata de un trabajador de Telemadrid que continúa trabajando con el vehículo VTC, según informan las fuentes consultadas por este medio. 

El detalle que ha encendido las alarmas entre la plantilla es precisamente cómo se produjo ese salto. El comité solicitó a Recursos Humanos información sobre la modalidad contractual, la categoría profesional, la jornada, el procedimiento de selección y los criterios empleados para elegir al trabajador. También reclamó saber si había existido una convocatoria, interna o externa, que garantizase los principios de igualdad, mérito, capacidad, publicidad, transparencia y objetividad que deben regir el acceso al empleo en una empresa pública. Según la denuncia, la dirección confirmó las condiciones básicas de la contratación, pero no aportó información sobre un proceso de selección. 

Por ello, las fuentes consultadas se refieren a esta "contratación irregular" denunciada como un ejemplo claro de "enchufismo": "Le ha caído en gracia al director general. El propio conductor iba diciendo por ahí a sus compañeros que el director general había dicho que le iba a contratar directamente. Es vox populi".

Además, ponen el foco en otro detalle del procedimiento que consideran llamativo: el mismo José Antonio Sánchez firmó el contrato. "Lo que es un dato curioso es que la Dirección de Recursos Humanos se haya quitado del medio. Porque no hay ningún contrato que lo firme el director general. Todos los contratos son firmados por la Dirección de RRHH”, señalan. El propio comité precisa que este hecho, por sí solo, "no implica una irregularidad", pero reclama que se examine dentro del conjunto del expediente. 

Mientras, la versión de la dirección de Telemadrid trasladada al mencionado diario contrasta con esta lectura. Fuentes de la corporación aseguran que la contratación "se ha hecho absolutamente conforme a todo el procedimiento de contratación laboral" y niegan que exista "ningún problema" relacionado con el contrato del vehículo, al tratarse, sostienen, de "procesos separados, que no tienen nada que ver el uno con el otro". También defienden que en el proceso "se han seguido los cauces habituales". 

La controversia no se limita, por tanto, a que el chófer pasara de una empresa externa a la plantilla pública. El comité cuestiona también la categoría con la que fue incorporado: el trabajador figura como personal excluido del convenio colectivo. Para los representantes de los trabajadores, el puesto de conductor del director general no tiene naturaleza directiva y, por tanto, debería estar incluido en el convenio de RTVM. La denuncia sostiene que esta fórmula podría permitir esquivar los procedimientos ordinarios de contratación que se aplican al resto de trabajadores. 

Las dudas alcanzan también a la propia existencia de la plaza. El comité sostiene que "no consta la aprobación previa de la creación de esa plaza por los órganos competentes de la empresa ni que su incorporación haya sido sometida al Consejo de Administración" y que no ha trascendido ninguna convocatoria, bases o criterios de valoración que permitan conocer cómo se produjo la elección. 

Así, el caso del chófer se ha convertido en una cuestión mayor que el simple cambio de empresa de un trabajador. La cuestión que deberá determinar ahora la Inspección de Trabajo es si la contratación siguió realmente los procedimientos que corresponden a una empresa pública y si la plaza, su categoría y su proceso de selección se ajustaron a la normativa. El comité considera que existen "indicios suficientes" para investigar la regularidad del procedimiento; Telemadrid defiende que la incorporación se hizo conforme a las reglas.

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