La polémica por la retención de un casco azul español en Líbano ha terminado derivando en algo más que un cruce político. En medio del ruido, el almirante retirado Juan Rodríguez Garat ha optado por no entrar en la confrontación directa, pero sí aportar contexto suficiente como para que la valoración sea inevitable.

Durante su intervención en el programa Todo es mentira, el analista militar ha sido preguntado por las palabras de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, quien restó importancia al incidente al compararlo con una retención en un control de tráfico. Garat ha evitado el choque frontal, aunque su respuesta ha dejado poco margen a la ambigüedad.

“Como ya saben, nunca valoro las declaraciones de los políticos”, ha comenzado, antes de matizar que sí quería ofrecer “algunos datos para que sean los espectadores los que las valoren”. A partir de ahí, su explicación ha girado hacia el terreno operativo -en el que se siente más cómodo.

Una misión de paz “en medio de una guerra”

Rodríguez Garat ha recordado que los cascos azules desplegados en Líbano operan en un escenario especialmente complejo. “Están en medio de una guerra”, ha subrayado, insistiendo en que se trata de una fuerza de paz atrapada entre dos actores enfrentados.

Por un lado, ha señalado a un Estado cuyo primer ministro “está siendo imputado por el Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”. Por otro, ha descrito a un grupo cuyo brazo armado está considerado terrorista por la Unión Europea y también acusado de graves violaciones de derechos humanos.

En ese contexto, ha advertido de que gran parte de las funciones encomendadas a la misión resultan, en la práctica, imposibles de ejecutar. “No pueden contribuir al desarme de Hezbolá, ni apoyar al ejército libanés ni controlar que los israelíes se retiren del Líbano”, ha explicado.

Aun así, ha defendido que la misión mantiene su utilidad en tareas como la asistencia humanitaria o la labor de información al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, algo que ha calificado como “su obligación”.

“Los cascos azules son sagrados”

El punto más contundente de su intervención ha llegado al abordar directamente el incidente. Sin mencionar de forma expresa a Muñoz, el almirante ha fijado una línea clara sobre lo ocurrido.

“En esas circunstancias, los cascos azules son sagrados. No se les debe retener y nadie les puede retener”, ha afirmado.

Rodríguez Garat ha coincidido con la calificación de la ministra de Defensa, Margarita Robles, al definir lo ocurrido como “un incidente inaceptable”, aunque ha introducido un matiz relevante, y es que no es algo excepcional. “En absoluto infrecuente”, ha precisado, recordando que este tipo de situaciones forman parte de los riesgos habituales en misiones de este tipo.

Para ilustrarlo, ha citado episodios recientes en el mismo escenario, como la muerte de tres soldados indonesios -uno en un ataque atribuido a Israel y dos a Hezbolá-, lo que, a su juicio, “complica verdaderamente la situación en la que están viviendo”.

En ese marco, ha querido poner el foco en la responsabilidad institucional. “Está al mando Naciones Unidas y, por lo tanto, respondemos ante Naciones Unidas”, ha explicado, descartando cualquier salida unilateral. La prioridad, ha concluido, es clara: “Dar apoyo a los soldados que están allí jugándose la vida”.

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