Telemadrid pensaba en Carlos Cuesta, un perfil muy identificado con la derecha mediática, como salvavidas de su franja vespertina, en la que Christian Gálvez ha estado muy próximo al cero técnico en más de una ocasión. Sin embargo, en su estreno, Hablamos de Madrid ya anticipó problemas de audiencia. Desde entonces, el formato se ha consolidado en los números rojos.
Este martes, 14 de abril, el espacio presentador por Carlos Cuesta promediaba un 1,7% de cuota de pantalla y una media de 12.000 espectadores frente a la pequeña pantalla. En su estreno, el programa firmó un escaso 2,9% de cuota de pantalla.
En este debut, Cuesta quedó incluso por debajo del programa de Gálvez, La tarde de Telemadrid, que lejos de consolidarse, el espacio ha ido perdiendo fuelle hasta situarse en varias ocasiones al borde del 0% de share, con registros como un 1% o incluso un 0,7% en algunos días.
En las últimas horas, Hablamos de Madrid ha protagonizado una nueva polémica, aunque no relacionada con su audiencia, sino con el contenido de una tertulia emitida, recordemos, en una televisión pública. La cadena sobrepasó los límites imaginables con sexismo, insultos y desprecio contra Begoña Gómez en pleno horario infantil ante la permisividad de su presentador, quien no echó el freno en ningún momento.
"No podemos pasar desapercibida la gran frase que ha acuñado el presidente del Gobierno: 'China se tiene que abrir para que Europa no se tenga que cerrar'. Es completamente surrealista", decía Miguel Ángel Pérez, riéndose. "Viniendo de putas y zorras esta frase queda fatal", soltaba entonces Libertad Martínez. "Un hutong que, para la gente que no lo sepa, es un callejón estrecho. No sé si será una metáfora de algo", interrumpía Benjamín López, despertando las carcajadas de sus compañeros.
"Putón verbenero, ¿no? Tú estabas pensando en un putón verbenero", subían la apuesta desde la cadena pública madrileña. "Vale ya. Es muy serio todo lo que estamos hablando, eh. Un poco de seriedad", advertía Elena Salamanca, mientras que las carcajadas no cesaban.
"Es serio. La gente tiene que saber que estas cosas que nos vienen al cerebro nos pasan como al resto de los mortales: putas, zorras, chistorras, abrir, cerrar", remataba Martínez, pese a que su compañera recordaba que "estamos en horario infantil".
El fichaje de Cuesta fue especialmente controvertido desde su inicio. Cabe recordar que el presentador es director adjunto del Grupo Libertad Digital, conglomerado al que Ayuso y Almeida riegan cada año con millones de euros en publicidad institucional.
El grupo mediático Libertad Digital, presidido por Federico Jiménez Losantos, está conformado por la emisora esRadio, dos periódicos digitales -Libertad Digital y LibreMercado- y una productora audiovisual -Cronos Multimedia-. Entre 2021 y 2024, el conglomerado recibió una cuantía total de 1.945.000 euros en publicidad institucional por parte de la Comunidad de Madrid, según informó Diario Red.
Tanto Ayuso como Almeida han ido aumentando su inversión publicitaria en el conglomerado presidido por Losantos. Con respecto a 2023, la presidenta madrileña ha inyectado un 7,02% más. La cuantía con la que se dotó a esRadio, 398.446 euros, se mantuvo estable, pero en la web Libertad Digital el gasto creció un 16,55%, de 296.084 a 345.082 euros.
Mientras, desde Cibeles, se invirtió un 71,55% más en publicitarse en el grupo mediático en 2024, pasando de 159.798 a 274.136 euros: la cuantía destinada a esRadio aumentó de 108.120 euros a 166.745 euros y la destinada a Libertad Digital de 51.669 euros a 107.391 euros.
Además, por otro lado, el mismo día de su estreno, los sindicatos de Telemadrid -Comisiones Obreras (CCOO), FeSMC y CGT RTVM- emitieron un comunicado en el que denunciaban el engaño de la cadena ante este nuevo proyecto. "A los trabajadores de esta televisión pública se nos contó que íbamos a producir un nuevo programa sobre Madrid. (...) Eso decía al menos la nota de prensa de nuestro departamento de comunicación. Y nosotros, en un arrebato de ingenuidad casi revolucionaria, llegamos a soñar que en Telemadrid se hablaría de la educación pública, de los problemas de la sanidad, de los juicios por las 7291 muertes en residencias durante la pandemia, de la escasa financiación de las universidades públicas o de la vivienda para los jóvenes", se quejaban, ironizando con que "quizás deberías plantearte cambiar el nombre de tu programa".
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