'El Inmortal' regresa a Movistar Plus este mes de junio para despedirse definitivamente con una tercera temporada frenética. La trama nos traslada al año 2004, donde un José Antonio (Alejandro García) retirado del narcotráfico y volcado en su familia choca con la nueva realidad de la banda: la Rubia (Teresa Riott) ha tomado el mando de unos "Miami" más poderosos que nunca. Sin embargo, un chivatazo policial sobre un gran cargamento dinamita este frágil equilibrio, arrastrándolos a todos a cinco días asfixiantes en los que el pasado y el presente colisionan.
Para desgranar los secretos de este esperado desenlace, que promete una mezcla explosiva de acción brutal, drama familiar y thriller psicológico, nos hemos sentado a hablar con sus protagonistas. En un reparto coral liderado por García y Riott, donde repiten rostros Jon Kortajarena y María Hervás, y con nuevas incorporaciones como Carlos Scholz, el elenco nos cuenta cómo han vivido la evolución de sus personajes y cómo ha sido enfrentarse a sus peores fantasmas en el cierre de una historia donde cada decisión lo cambiará todo para siempre.
El inevitable destino de convertirse en 'El Inmortal': "¡Mucho tarda en coger la pistola!"
El gran gancho de esta última entrega es el intercambio de dinámicas de poder entre los dos personajes principales. Una evolución que, según Teresa Riott, se construyó desde un profundo respeto mutuo detrás de las cámaras: "Fuera de las cámaras también ha habido mucho compañerismo. Yo siempre he sentido que Alejandro era alguien a quien mirar, a quien admirar y de quien aprender".
Esta complicidad permitió que el cambio de jefatura se sintiera orgánico en el set. "Nos hemos complementado muy bien como actores, proponiéndonos cosas, observándonos... En esta temporada lo he tenido abrazándome como jefe desde otro lugar, de compañero, y encontrando a la Rubia juntos", explica la actriz.
Por su parte, Álex García destaca la valentía de los guionistas al abordar este giro sin caer en modas o discursos forzados: "Han conseguido algo muy difícil, que es que no esté mercantilizado que la Rubia esté en el poder en la tercera temporada. Tú ves las temporadas y ves que es natural, yo me lo creo absolutamente. No creo que me estén vendiendo nada en la serie, sino todo lo contrario: me están dando que pensar".
El viaje de la Rubia en esta entrega la lleva a terrenos mucho más oscuros. De controlar las cuentas en los inicios, ahora le toca mancharse las manos de sangre, un paso que Riott analiza con una mezcla de realismo y compasión por su personaje: "Poniéndome en el juego de que son unos narcos... ¡mucho tarda en coger la pistola! Todo es una serie de drama tras drama tras drama; todo parece que va a salir mal".
Para la actriz, el destino de su personaje es inevitable dentro de la atmósfera de la serie: "Me da un poco de pena que tenga que usar la pistola y que se convierta en un José Antonio, además con alguien de su equipo. Este mundo es así de cruel, de duro y de oscuro, la muerte va de la mano, aunque no quieras".
Para José Antonio, el detonante en estos cinco días de infarto toca su fibra más sensible: su hija. Alejandro García confiesa el impacto que tiene este arco dramático, bromeando sobre su patrón en la pantalla: "No paran de ponerme hijos en todas las ficciones, he tenido que hacer un máster ya... los he tenido de todos los colores".
Sin embargo, recuperando el tono serio, añade que tocar a la familia despierta el lado más salvaje del protagonista: "Entiendo que te toquen a un hijo... viene de un lugar muy profundo, muy ancestral. Entonces le sale lo peor a José Antonio. Honestamente, creo que le saldría muchísimo peor, pero la serie iba por otros caminos".
Un rodaje marcado por el compañerismo y el respeto
Al echar la vista atrás y pensar en los momentos que impactarán al espectador, ambos actores recuerdan con especial intensidad el viaje de las temporadas previas, como la trágica muerte del hermano de José Antonio en la segunda tanda, una escena que Riott define como "la más heavy de todas". Sin embargo, para esta entrega final, Álex García destaca una secuencia de gran potencia visual: "El momento 'western' de la Rubia con la otra banda en ese descampado... visualmente y de trama es muy potente. El que esté metido en la serie, ese momento creo que lo recordará".
El rodaje de la última escena que compartieron fue especialmente emotivo, localizándose en un hospital. Un momento que, según García, estuvo guiado por el control minucioso de su compañera: "Para eso llevaba mejor las cuentas la Riott. Ella es de las que se acuerda de la fecha de aniversario", ríe el actor, mientras Teresa secunda el recuerdo: "Siempre le decía: 'Esta es la última de la primera vez que nos vemos', siempre le llevaba los tiempos".
Álex explica que esa última toma juntos dejó un poso muy especial: "Fue una muy bonita despedida. Tiene una frase que para mí es la más importante en mi trabajo en la serie, que es la de la lealtad". Riott añade que la emoción traspasó la pantalla: "Se reconocieron los personajes, pero porque los actores se estaban reconociendo y despidiendo. Saltó la ficción".
Finalmente, el desenlace de El Inmortal deja a Álex García con una reflexión muy particular sobre el destino de su personaje, un hombre condenado a la desconexión: "Es curioso, habla del destino del personaje... siempre he acabado solo la temporada. Y esta no podía ser de otra manera: acabé en Miami, en una lancha, solo, sin el equipo, en mitad del mar". El actor recuerda con humor el momento del corte final por el walkie-talkie: "Oigo: 'Señores, hemos acabado El Inmortal' y se corta. Y me vi yo ahí otra vez... me ha vuelto a pasar. Me hizo disfrutar mucho la soledad".
Para Teresa Riott, el último día de rodaje fue una montaña rusa emocional difícil de contener: "Es el día más duro. Tienes toda la garganta llena de emociones, a flor de piel... sabes que se viene la despedida. Y tienes que contener todos los nervios y saber que es el último día que te pondrás ese traje, ese pelo, que te maquillarán..." Un cierre que pone el broche de oro a tres temporadas inolvidables arropadas por la incertidumbre del éxito: "Vamos en piloto automático y también con este misterio de que nunca sabemos si es la última, porque siempre nos ha pasado. Te despides, pero no".
Un callejón sin salida a contrarreloj
El personaje de Isabel se ha mantenido durante dos temporadas como el ancla familiar de José Antonio, pero en esta entrega final, el miedo y la desesperación la empujan a cruzar todas las líneas rojas. Según María Hervás, la decisión de tomar las riendas no nace de la ambición, sino de la más pura supervivencia tras el secuestro de su hija. "El destino le pone en ese callejón sin salida. No creo que sea tanto una decisión de ella", reflexiona la actriz.
Hervás detalla cómo la situación límite anula cualquier raciocinio: "Ahí ya habla el animal que hay dentro de ti, y ni siquiera creo que sea una decisión de decir 'tomo las riendas', es que no le queda otra opción". Ante la inacción de un José Antonio que siempre busca "tener el control máximo sobre las acciones", Isabel estalla ante la urgencia de la cuenta atrás: "Es la desesperación de una madre que dice: 'Se cumple un plazo que me han dado respecto a este secuestro de mi hija, y si se cumple el plazo, me quedo sin hija'". Para la actriz, la respuesta es evidente: "Ante una situación de ese tipo, haría cualquier cosa, y toma las riendas a su pesar".
Además, la actriz madrileña reconoce que Isabel arrastra un enorme peso por haber normalizado la violencia y el dinero sucio durante años. Tras bromear inicialmente, Hervás se sincera sobre la moralidad de su personaje: "Es una decisión que ha marcado toda la vida de ella y de su hija. Cuando decides reproducirte con un narcotraficante, con una persona que va a tener conflictos toda la vida, de una moral dudosa, que transita todo el rato en la violencia... sabes que las consecuencias no van a ser las mejores". A toro pasado, confiesa que Isabel sí siente remordimientos: "Tienes que tener culpa. Te imaginas que tu vida, de haber tomado otras decisiones, podría ser mucho más tranquila y equilibrada".
El año 2004 también trajo consigo un boom de la telerrealidad y la prensa rosa en España, un ecosistema al que Caballero intentará aferrarse para sobrevivir. Jon Kortajarena explica que su personaje, tras perder su estatus en el mundo criminal, busca una salida desesperada en la televisión: "Lo que intenta es limpiar su imagen. Después de haberlo perdido todo en ese mundo por tener esos vínculos criminales, considera que ir a un formato como Gran Hermano, que era tan novedoso... él ve la oportunidad de reinventarse".
"No te metas en tanto jaleo, bonita"
Sin embargo, el actor señala que Caballero es incapaz de huir de su propia naturaleza. "Lo intenta, pero la cabra tira al monte. Al final él se siente cómodo con la banda, él se da cuenta de que tiene cosas que explorar ahí fuera, pero ir a un formato como Gran Hermano supone...", relata Kortajarena, antes de desvelar una frase del guion que define a la perfección la frustración de su personaje en ese entorno mediático: "Hay una de las frases que dice: 'Yo tendría que estar presentando esto y no aquí con esta panda de frikis'. Creo que esa frase resume muy bien cómo él se siente dentro de Gran Hermano".
La gran novedad de esta temporada es la incorporación de Carlos Scholz para interpretar al hermano del líder en plena ebullición de la trama. Lejos de amedrentarse por entrar en un elenco tan consolidado, el joven actor explica cuál fue su estrategia: "Nunca he intentado ganarme el respeto, yo lo que he intentado es subirme a un tren en marcha, en el que ya la familia se conocía, se conocían como actores, como personajes".
Scholz se deshace en halagos hacia sus compañeros, destacando la enorme generosidad con la que lo recibieron desde el minuto uno. "Me trataron como uno más. Yo llegué allí, me pedían opinión, me dejaban crear y me hicieron parte como si llevara las dos temporadas anteriores con ellos", agradece emocionado. "Gran parte del trabajo está hecho gracias a mis compañeros". Una afirmación que Jon Kortajarena secunda rápidamente, destacando la actitud del recién llegado: "Lo ha puesto muy fácil también, porque ha venido con mucho respeto, con mucho trabajo, con mucho amor y ha sido un compañero súper guay".
Para cerrar la charla con una sonrisa, al preguntarles qué consejo le darían a sus personajes si pudieran viajar al inicio de la serie, Jon tira de refranero asegurando que "Sarna con gusto no pica", mientras que María Hervás le mandaría a Isabel un mensaje muy claro y directo a su yo del pasado: "Hay chicos igual de monos que son buenos. No te metas en tanto jaleo, bonita".
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