Tras 14 años convirtiéndose en la pesadilla de los cocineros, Alberto Chicote se convierte en un agente secreto. Eso sí, sin dejar los restaurantes "al borde del colapso" de lado. Vamos, que seguirá siendo tu terror pero en la sombra, sin que ellos los sepan.

En Servicio Secreto by Chicote, el cocinero tratará de descubrir qué ocurre en establecimientos que se encuentran en problemas a través de los ojos de un informante interno, cuyo anonimato se mantiene en secreto y que actúa como pieza clave de la investigación. Gracias a este 'topo', Chicote podrá tener acceso al negocio a su funcionamiento desde una furgoneta totalmente equipada. Al caer la noche, con la ayuda de dispositivos de diagnóstico como luz ultravioleta y otras herramientas de inspección, recogerá muestras de alimentos y de material de cocina para analizarlo en laboratorios profesionales. 

Pregunta: El formato viene de Gordon Ramsay's Secret Service. ¿Habéis querido construir algo completamente propio o los espectadores van a ver referencias?

Respuesta: Igual que cuando empezamos a hacer Pesadilla, que también era un programa que tenía un histórico de Gordon, hicimos nuestra Pesadilla, en este caso hemos hecho nuestro Servicio Secreto. Ahora bien, igual que nadie hace de Gordon como Gordon y nadie hace de Alberto como Alberto, la impronta personal y propia está ahí presente durante todo el rato.

(P): Vas a pasar gran parte del tiempo oculto en una furgoneta recibiendo chivatazos y esperando a que caiga la noche para poder infiltrarte en los restaurantes. ¿Qué ha sido lo más complicado para ti en esta misión?

(R): Esa es la esencia del programa, el verlo todo sin ser visto: sentado dentro de la furgoneta, con todas las pantallas delante, el audio puesto de uno y de otro... Eso de mantenerte ahí, sin saltar y decir quiero estar presente, es seguramente lo más complejo de todo.

(P): El programa tiene un ritmo casi de investigación, con revelaciones progresivas. ¿Se ha trabajado también pensando en enganchar como si fuera una serie?

(R): Lo que hacemos siempre, igual que hemos hecho en Pesadilla anteriormente, es contar una historia. Estamos contando la historia de unas personas que están en un restaurante, que tienen problemas para sacarlo adelante, que están en verdaderos apuros y que necesitan que alguien les eche una mano para saber por dónde tirar y cómo salir de ahí. Creo que el fondo de cada uno de los programas es la historia y creo que sin esa historia, ningún programa valdría. 

(P): Al haber hecho las investigaciones de manera secreta, ¿habéis descubierto aún cosas más heavies?

(R): En este programa, aparte de tener un topo entre los miembros del equipo que me va contando cosas y me pone al tanto de todo, también cuento con un par de personas de muchísima confianza mía, que son quienes van a ir a probar la comida y me van a transmitir todo lo que ellos ven. Al final, de lo que intentamos huir en es del condicionamiento de mi presencia en el restaurante.

Si yo voy a un restaurante y pido esto y aquello, evidentemente siempre me van a intentar dar lo mejor posible porque soy la persona a la que he llamado para que eche una mano. Pero si en vez de eso, quienes se sientan en la mesa son una persona que no conoces de nada, lo que vas a hacer es tratarles como a cualquier otro de los clientes que tendrías en cualquier momento.

(P): ¿Dirías que tus compañeros han tenido que tomar más 'Almax' de los que tú has tomado en Pesadilla?

(R): Cuando yo he visto que había algo que no debían de comer se lo he dicho, porque yo me mantengo en contacto directo con ellos permanentemente. Si yo he descubierto anteriormente que ese producto no estaba en condiciones para comer, quiero saber si lo van a servir o no lo van a servir. Porque podría ser que yo hubiese visto que no estaba en condiciones y que cuando alguno de mis infiltrados dijese 'oye, ponme la lubina' le contestaran que no porque no está en condiciones. Pero eso seguramente ocurriría cuando yo estoy ahí, mientras que si quien está es alguien que no conocen, resulta que la lubina igual sí que sale a la mesa. Y en ese momento es cuando les tengo que decir 'Víctor, Fanny, ni se os ocurra'.

(P): ¿Cómo es ese momento en el que finalmente apareces? ¿Cuándo y como sucede?

(R): Cuando está ocurriendo algo que puede poner en riesgo, sobre todo, la salud de alguien que se lo vaya a comer: cuando he visto un cuchillo que estaba hecho mierda, una trinchadora, cuando hay algo que no debería de comerse nadie y la única forma de pararlo es apareciendo. 

(P): ¿Cómo han sido las reacciones de los dueños y trabajadores de los restaurantes cuando te ven aparecer? Porque ellos se piensan que están participando en otro programa diferente.

(R): De mucha sorpresa, porque no me esperan ahí. Tanto los propietarios como el equipo del restaurante piensan que están participando en un programa que se llama Cocinas al Límite, pero no saben que yo estoy detrás, no saben que yo estoy viendo el servicio. Es decir, no saben nada de nada hasta el momento en el que aparezco. Y en ese momento, , sorpresa.

(P): Después de tantos años de emisión de Pesadilla en la cocina, ¿crees que el formato se ha podido quedar obsoleto?

(R): No, Pesadilla está viva, más viva que nunca. Ahí la tienes dando guerra, cada vez que sale una temporada nueva triunfa y las repeticiones funcionan como un avión. Ya forma parte de la historia de la tele y eso no se lo puede quitar nadie. Llevamos 14 años con el programa y aquí estamos hablando de él.

(P): ¿Es el programa al que más cariño tienes?

(R): Pesadilla fue la oportunidad que me colocó en la televisión. Si no hubiese sido por él, seguramente no habría hecho esto porque nunca estuvo en mis planes hacer televisión más allá de lo didáctico, de ir a un canal u otro a enseñar cómo hacías las cosas. Sin embargo, surgió, me pareció una oportunidad maravillosa y 14 años después aquí estamos.

(P): ¿Te verías en otro tipo de formato? Más ajeno a lo que es el mundo culinario.

(R); Sí, claro, cómo no. Siempre he tenido la grandísima fortuna de que en Atresmedia me han ofrecido diferentes formatos y me ha ido muy bien con ellos. Es decir, que estoy abierto a cualquier cosa. Ya he hecho otras cosas y me he sentido muy cómodo. Las oportunidades están para cazarlas y los trenes para subirse. Así que el día que salga el siguiente, me subiré.

(P): ¿Pero te subirías a cualquier tren o tienes algunas líneas rojas como siempre solemos decir?

(R): Tengo confianza ciega en el equipo de Atresmedia, que selecciona quién va a hacer cada uno de los programas. Así que estoy convencido de que ellos no me pondrían nunca en ningún sitio donde no tuviese nada que contar.

(P): LaSexta está celebrando su 20 aniversario en este 2026 y tú eres uno de sus grandes rostros. ¿Qué balance haces de este tiempo que llevas en la cadena?

(R): Esta es mi casa, ¿qué quieres que te diga? Llevo 14 años aquí y de momento, por lo menos, no tengo ninguna intención de ir a ningún sitio. Aquí me encuentro cómodo. Como te digo, siempre me han cuidado mucho. Los programas que he hecho y los que sigo haciendo me gustan y me hacen sentirme bien. Estoy feliz.

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