Albanta San Román, nacida en Madrid, es actriz, dramaturga y directora teatral, graduada en Interpretación Textual por la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Autora de Una primavera permanente y De trizas, corazón, combina su trabajo escénico con la escritura y la creación de contenido en redes sociales, donde comparte contenido sobre cultura, además de hacer activismo sobre el feminismo y los problemas sociales de la actualidad.

Copresenta el pódcast Keep It Cutre, que tiene ya un total de once temporadas y dirige su propio ciclo de cine, Dramas y Comedidas, en los Cines Embajadores además de ser colaboradora habitual de instituciones y medios como RTVE, PRISA o el Teatro Español. Hoy hablamos con ella con motivo de la publicación de Mujer de poca fe, su primera novela, para hablar sobre escritura, activismo y el momento social que atravesamos.

PREGUNTA (P): Keep it Cutre es un podcast de confesión, con perspectiva en primera persona sobre vuestras experiencias ¿En algún momento notas que al hablar tanto de una misma deja de ser honesto y empieza a convertirse en un personaje?

RESPUESTA (R):  Todo el rato, sobre todo cuando llevas tanto tiempo. Nosotras llevamos 11 temporadas en Keep it Cutre, entonces hay un momento en el que ya estás harta de ti. Yo a mis amigas siempre se lo digo: ten cuidado con lo que me cuentes porque lo haré propio y lo monetizaré. Cuento un montón de historias que son de amigas y hay un punto en el que el escucharse a una misma tanto al final también refuerza unos patrones sobre lo que se espera de mí, entonces este es mi personaje y, por lo tanto, yo tengo que ponerme aquí. Es muy difícil no perder la toma de tierra después de tanto tiempo exponiéndose en internet, pero yo creo que hay que hacer un trabajo constante para no perderse a una.

P: ¿Sientes que hay una expectativa, sobre todo hacia las personas que os dedicáis más a redes sociales, de sinceridad permanente?

R: Sí que lo creo. Yo siempre pienso que las redes sociales tienen algo muy peculiar, distinto al resto de medios, que es que a ti te llega la información por Instagram, que es el mismo sitio donde ves que tu madre ha subido las lentejas que ha cocinado. Entonces ya estamos predispuestos a darle un voto de verdad.

Todo lo que nos llega por redes sociales parece que tenga que estar siempre en lo cierto. Creo que sí hay un pensamiento por parte de quien nos consume de que todo tiene que ser realidad, que no puede estar ficcionado, y muchas veces es lo que decía justo antes, ¿no? Cuando llevas 11 temporadas hablando, hay cosas que tienes que ficcionar y está bien. Yo siempre pienso que perder un poco la verdad en favor de la fantasía no está mal.

Soy muy roja, muy atea, muy feminista...

P: Hablando de tu libro, Mujer de poca fe, Lula es un personaje que tú misma describes como una chica muy roja, y el argumento del libro se centra principalmente en esa diferencia fundamental con su abuela, que es todo lo contrario. ¿Tú has vivido esa experiencia de tener tanto amor por alguien, pero a la vez esas diferencias políticas tan grandes?

R: De ahí nace esta historia y yo siempre digo que hay mucho más de mí en Lula de lo que me gustaría reconocer, porque nace de experiencias propias y nace de esos puentes de amor que se construyen con personas que al final no piensan como nosotras. Yo soy una persona que, como Lula, soy muy roja, muy atea, muy feminista y que muchas veces he tenido que no solamente lidiar y tener conversaciones, sino amar a personas que por circunstancias, o por momentos generacionales tienen pensamientos muy contrarios a los míos, pero sin embargo he encontrado puentes de amor y creo que eso es muy valioso, ¿no?, ver más lo que nos une que lo que nos separa.

P: ¿Crees que se puede sentir ese amor hacia alguien que tenga ideas muy contrarias políticamente a ti?

R: Es que eso es lo que pasa, que en este caso, por ejemplo, el lazo es un lazo familiar. La familia no la elegimos y muchas veces te unen cosas que van más allá y yo, ¿por qué no voy a querer a alguien de mi familia por mucho que piense diferente a mí? Nunca tendría una pareja que no pensara como yo. Pienso que es una decisión compartir mi vida con alguien que esté alineado con mis valores y, además, para mí lo personal es político. La política está en todo, la política es algo que me atraviesa de manera vertical, horizontal y de todas las maneras. Por lo tanto, yo no concibo compartir mi vida con alguien que no esté alineado conmigo políticamente.

Pero creo que hay muchas otras relaciones en las que, pues claro que se pueden encontrar lazos de amor con personas que piensan diferente a nosotras y ojalá hacerlo, porque muchas veces creo que nos centramos en que si alguien no piensa como nosotras no vamos a tener una conversación con ellos y a veces está bien hablar, aunque solo sea para reforzarte en tus propias ideas y decir: yo eso no lo quiero ni en pintura.

P: Hay una frase que me ha gustado mucho, aunque también es bastante triste. Dices que convertir tu pasión en tu negocio es algo desgarrador, ¿es algo que sientes así?

R: La frase que dicen de “haz de lo que amas tu trabajo, nunca trabajarás” es más bien “haz de lo que amas tu trabajo y odiarás lo que amas para siempre”. Porque es verdad que estamos ahora mismo en un sistema capitalista y educadas de una manera en la que el trabajo y la productividad son ejes que no podemos medir de otra manera que no sea monetaria, de manera capital. A mí me gusta mucho mi trabajo, lo que más me gusta en el mundo es hablar y he podido hacer profesión de ello, qué maravilla, pero claro que es trabajo, y claro que se pierde un poco a veces esa ilusión, esa inocencia con la que empiezas, porque al final todo lo que pasa por ese filtro de lo laboral se vuelve un poco más cenizo, creo yo.

P: En muchas ocasiones, y también en el propio libro se habla de la precariedad laboral. Muchas veces los influencers no se posicionan tanto sobre esos temas, ya que tal vez no les afecta tanto. ¿Por qué tú sí decides hablar tanto de ello?

R: Estoy de acuerdo con lo que dices y creo que tiene mucho que ver con que hay gente que se hace influencer muy joven. Si tú con 16 años empiezas a facturar cantidades enormes de dinero, entiendo que pierdas un poco esa toma de tierra, ¿no?, y se te vayan los pies al cielo.

He trabajado mucho de cara al público; estuve seis o siete años en retail, y creo que esa experiencia es importante para tener conciencia de lo que vale el dinero. En un sector como el nuestro, que está claramente sobrepagado —y lo está—, aunque haya trabajo detrás, es fácil perder esa perspectiva. Muchas veces ese trabajo lo realizan las agencias por nosotras y, además, es un trabajo agradable, así que resulta sencillo perder esa conciencia del valor real del dinero.

P: En los últimos años el feminismo se ha convertido un poco en un campo de batalla constante, ya que en la actualidad política el auge de la extrema derecha es una realidad y la lucha feminista está cada día —o debería estar cada día— más presente. ¿Te cansa un poco eso de que siempre haya que estar librando esa batalla?

R: Me cansa, pero la creo necesaria, y más ahora que son tiempos muy convulsos. Creo que ahora mismo hay un antifeminismo feroz. Creo que en los últimos años, como yo estudio mucho, la manosfera, que es un tema que me interesa mucho, veo cómo ellos consideran que, como el feminismo está en las instituciones y está institucionalizado, ahora ser antisistema, ser punky, ser rebelde, es ser antifeminista.

Los niños jóvenes se están comiendo este discurso con patatas y es súper peligroso, porque lo ven de una manera en la que tachan directamente todo lo que venga de alguien que se considera feminista, porque va en contra de ellos, porque les va a hacer retroceder en privilegios, y se han comido ese discurso y lo tienen clarísimo.

Es verdad que los mensajes populistas son mucho más fáciles, es mucho más sencillo que te digan que tienes que estar con mujeres de valor, a que alguien te diga que a lo mejor tienes que dar un pasito para atrás para que tu compañera tenga el mismo espacio que tú. Es menos atractivo, yo lo sé, pero es necesario para un mundo más igualitario y más justo. 

Creo que nadie debería acostumbrarse a que le deseen la muerte y que todo esté bien

P: Varias veces, relacionado con tu trabajo, publicas muchos vídeos en redes sociales y divulgas contenido feminista, contenido político. También has subido los ataques que recibes por posicionarte. ¿Cómo gestionas tú toda esta violencia que recibes en internet?

R: ¿Sabes lo que me pasa? Yo hace tiempo me enorgullecía de decir que no me afectaba. Y desde hace un tiempo estaba pensando: qué peligroso que disocies constantemente recibiendo amenazas de muerte, insultos, diciéndote que eres tonta, que eres fea, que si te encuentran por la calle te darían una paliza, y que no nos afecte, porque al final es una falta de respeto con una misma.

Creo que nadie debería acostumbrarse a que le deseen la muerte y que todo esté bien. Entonces ahora estoy haciendo un ejercicio de intentar colocarlo en un lugar que no me haga daño, pero no quitarle la importancia que hasta ahora le quitaba, porque creo que como modo de autodefensa es mucho más fácil pensar “esto no va conmigo, no me afecta”, pero al final del día sí que te puede afectar y es normal que te afecte.

Yo soy defensora de que necesitamos una regulación ya en internet. Bajo el anonimato la gente se atreve a decir cosas que nunca diría en la vida real. No estoy en contra del anonimato; me parece bien que te llames Pito Pepito, pero Pito Pepito debería ir asociado a un DNI, porque así no habría tanta sensación de impunidad. Si cometes un delito en internet, es un delito en la vida real, nuestros derechos digitales tienen que ser derechos humanos. Ya no existe un yo online y un yo offline: lo que somos está en internet.

El término feminismo se está entendiendo como algo peyorativo y que cierra puertas

P: Hace poco más de un mes subiste un vídeo hablando sobre un clip de Rosalía en el que ella dice que no se puede considerar feminista. ¿Te preocupa que haya una pérdida del feminismo?

R: Sí que me preocupa y creo que es lo que decía en ese vídeo. Yo entiendo a Rosalía y sé que es feminista y que se considera feminista. Lo que pasa es que el término feminismo se está entendiendo como algo peyorativo y que cierra puertas. A mi parecer, la gente que tiene un gran foco tiene una responsabilidad. A mí no me gusta la tibieza y sé que eso cierra puertas, pero si tienes un altavoz tienes que usarlo de manera responsable. Creo que va a haber una pérdida del término porque se ha utilizado tanto para mal que a la gente le da vergüenza decir que es feminista.

P: Internet nació, en principio, como un espacio de expresión. Pero a mí me da la sensación de que cada vez es más un amplificador del odio. ¿Crees que se ha confundido un poco esa supuesta libertad de expresión con impunidad?
R: Sí, creo que hay una impunidad absoluta. Creo que internet muchas veces, por los algoritmos que lo conforman, funciona como unas cámaras de eco y para los dos lados, eh, para todos los lados. Tú cuando le dices al algoritmo que te gusta algo, él te empieza a dar eso, y siento muchas veces que tengo una idea y que si consumo cierto tipo de contenido, esa idea se me hace más y más férrea, porque todas mis cámaras de eco, todos los vídeos que me siguen son sobre esto y al final, si todos estamos tan convencidos de nuestras ideas y nuestras ideas son tan dispares, lo que va a hacer es que nunca podamos encontrarnos, que nunca haya un diálogo en el que yo puedo decir algo equivocado y tú corregirme o al revés.

Hay una cosa que no se nos puede olvidar, que es que las redes sociales son empresas privadas con intereses privados y ellos no están velando por nosotros, no están velando por nuestros derechos, ellos lo que quieren es nuestro dinero, es nuestro tiempo de retención en pantalla. Yo es que soy muy defensora de la creación de un internet público. Igual que tenemos tele pública y radio pública, necesitamos un internet público que se regule para todos y para todas.

P: Han sido los premios de Ceci Army.. En esos premios se premió a Vito Quiles y fue recibido con gritos de "Pedro Sánchez, hijo de p***". Más allá del nombre propio, sea quien sea el político, ¿te preocupa que ese tipo de violencia verbal se esté normalizando como espectáculo?

R: Absolutamente. Y tiene que ver también con una polarización y con que los propios políticos ya no reciben respeto. Creo que es todo un echarse m***** los unos a los otros. Y si los políticos, que son la clase que en teoría nos tiene que educar, ¿cómo la gente no va a hacer ese tipo de cosas?

¿Tú crees que yo me voy a plantar en esos premios?

Que Ceci Army, que es una cuenta que se ha hecho famosa por robar contenido a otros creadores y publicarlo, haga unos premios, me parece delirante y me parece tan absurdo que hubiera tantos creadores de contenido yendo, tantas figuras mediáticas yendo allí. Ellos enviaron convocatoria a todas las agencias. A mí me llegó, ¿tú crees que yo me voy a plantar en esos premios? ¿Cómo la gente no hace un pequeño estudio de lo que va a suceder? Porque decían, "Es que no. No creíamos que pudiera pasar esto”. Tú sabes el tipo de cosas que esta gente comparte. No tienes más que meterte en las listas de nominados de esos premios para ver qué categorías y qué tipo de creadores están reconociendo y premiando.

Me preocupa mucho la brecha de ideología de género entre mujeres y hombres. Y me parece que, no sé, igual me equivoco, pero me parece que la gente que defiende esos premios, la gente que defiende que se corearan ese tipo de cosas, en su mayoría eran chicos jóvenes. Y eso me preocupa mucho. Yo la gente que dice, "Ay, no, es que son cuatro chalados”, no, son nuestros jóvenes y nuestros niños, y les están comiendo la tostada con mensajes muy fáciles.

P: En tu libro, la protagonista acaba de cumplir 30 y habla de las preocupaciones que puede tener una mujer a esa edad, como puede ser lo de la vivienda, la precariedad laboral… ¿Son problemas sociales que te preocupan actualmente, aunque estés en una posición más privilegiada?

R: Absolutamente. Y creo que estar en una posición privilegiada nunca nos puede quitar que una problemática social nos afecte y que queramos luchar por ella. Yo el tema de la vivienda soy una absoluta privilegiada, pero es que me parece que el tema de la vivienda es lo que está costando el estado de bienestar en este país, actualmente, especialmente a la gente joven. Entonces, ¿cómo no me voy a preocupar y cómo no voy a querer votar a partidos políticos que se preocupen por eso y que quieran hacer que todas tengamos una casa? Es que sería muy egoísta y yo creo que al final vivimos en sociedad, entonces no hay que mirar por una, hay que mirar por todas.

P: ¿Puedes vivir plenamente de redes sociales y de tus proyectos personales, como puede ser haber publicado un libro, Keep it cutre…?

R: Sí, sí. Además, afortunadamente desde hace varios años, como desde hace 4 años o así, puedo vivir íntegramente de mi trabajo, pues en los entornos digitales, yo también colaboro mucho en medios de comunicación. Al final, tienes que ir haciendo un poco de malabares porque vas haciendo todo, pero a mí me gusta mucho, también me encanta lo que hago, entonces es una suerte. Y yo también me autoexploto mucho porque también es lo que tiene el ser autónoma, ¿no? Que podrías dar hasta aquí, pero siempre te puedes autoexplotar y caer en que tu propia jefa te explote siendo tú misma. Pero sí, sí puedo vivir de ello tranquilamente.

Hay una inestabilidad que es intrínseca al oficio y que muchas veces no depende de ti misma

P: Tú sigues siendo actriz, pero supongo que cuando hiciste la carrera pensabas dedicarte más en profundidad a la interpretación. ¿Echas a veces de menos no poder estar dedicándote al 100% a ello?

R: 100% y me encantaría hacerlo, eh, pero afortunadamente he tenido mucho trabajo como actriz también, entonces he podido jugar y experimentar, pero es lo que hablábamos justo, el ser actriz es que a veces funciona y a veces no. Hay una inestabilidad que es intrínseca al oficio y que muchas veces no depende de ti misma.

Entonces, para mí es una suerte no tener todos mis huevitos en la misma cesta porque tengo muchas compañeras que salieron de la carrera y que o eran actrices o eran actrices. Entonces, cuando es algo que no depende de ti, es muy frustrante que de repente no te llamen. Creo que también es la manera en la que te lo quieras tomar, no verlo como un fracaso, sino como que se han abierto muchas otras puertas de éxito.

P: La protagonista de tu libro empalma varios trabajos de becaria, a pesar de estar super preparada, creo que es algo que hemos vivido todos los jóvenes. ¿Tú te has visto en esta situación al salir de la carrera de estar preparada, pero tener que trabajar de cosas que a lo mejor no te gustaban tanto?

R: Sí, pero creo que en el caso de los actores es un poco diferente porque ahí sí que entra el factor de la suerte. Me parece mucho más duro cuando simplemente estamos sobrecualificados, porque creo que nuestra generación es una generación super calificada en la que todas hemos estudiado carreras porque nuestras madres nos han dicho que estudiáramos porque ellas no pudieron estudiar. Todas hemos hecho 40 másters, y sin embargo todo era como: prepárate mucho para el mundo laboral y era el mundo laboral el que no estaba preparado para nosotras y además, siendo jóvenes, siempre como una mirada condescendiente hacia la gente joven. Entonces, yo creo que en ese momento en el libro no estaba reflejando tanto mi experiencia propia como experiencias de amigos y compañeros.

P: Para acabar un poco la entrevista con cosas más esperanzadoras, libro, evidentemente vamos a recomendar tu libro Mujer de poca fe, pero ¿qué película recomendarías ahora mismo?

R: Mira, esta semana he visto La cronología del agua, que es la primera peli de Kristen Stewart. Me encantó, me parece una peli muy arriesgada y me parece que tienes que tener las cosas muy claras en la vida como para que esa sea tu primera película. Luego, a mí es que ahora llega la temporada de premios y hay un montón de pelis que me gustan y soy una friki absoluta del cine.

Ahora justo se va a estrenar, que yo la vi en la Seminci, en el festival de Valladolid, La chica zurda, una peli que me gustó muchísimo y que espero que tenga un buen recorrido en cines, que se va a estrenar ahora dentro de poquito, y tengo muchísimas ganas de ver Hamnet. La veo mañana, y estoy deseándolo, la verdad. Y por lo que veo, el libro lo he leído y por lo que veo es una peli que lo va a petar. Además, en esta temporada de premios está muy masculinizada y Chloe, que es la directora, da una mirada interesante por todo lo que he leído. Y por comentar algo español, yo soy fan absoluta de Alauda y Los Domingos, que además con mi libro Mujer de poca fe hacen ahí un trabajo interesante. Recomiendo a todo el mundo que la vea.

P: Y por último, ¿qué consejo darías a esas mujeres jóvenes que se encuentran un poco en esa situación de enfrentarse al mundo laboral, independizarse...?

R: Pues quitarse la culpa un poco. Hay que entender que muchas veces toda esa precariedad a la que nos enfrentamos es estructural y que no tiene que ver con una. Entonces ya tenemos bastante con todo lo que tenemos como para encima pensar que nosotras estamos haciendo las cosas mal, que creo que este discurso de "si quieres, puedes" hace mucho daño, y el que te digan "lucha por ello y lo vas a conseguir", pues no siempre es así. Entonces, lo último que necesitamos es culparnos de que las cosas no están saliendo. Si no están saliendo, es porque el sistema probablemente esté mal hecho y no está pensando en nosotras, así que mucho ánimo.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover