El plató de El sótano club en la cadena TEN ha saltado por los aires la tarde de este lunes. Alba Carrillo, presentadora del formato, ha terminado saboteando su propio programa, enfrentándose a la dirección y negándose a despedir la emisión. Todo este caos se ha desatado a raíz de un tenso cruce de acusaciones que involucra a la veterana periodista María Patiño y al colaborador Alberto Guzmán, un conflicto que ha terminado salpicando de lleno a la dinámica del magacín vespertino.
El incendio comenzó cuando el programa abordó una información revelada por Alberto Guzmán sobre el supuesto mal momento profesional que atraviesa María Patiño. Según el periodista, que fue compañero de Patiño en el pasado, la presentadora llevaría meses sin recibir una oferta de trabajo seria tras el final de La familia de la tele. Esta afirmación no sentó nada bien a la aludida, que no tardó en responder con un contundente comunicado en redes sociales: "Con mi reputación no juega nadie".
Viendo la repercusión de sus palabras, Guzmán intentó utilizar su silla en El sótano club para pedir disculpas públicas a su excompañera. Argumentó que su intención nunca fue hacer daño, sino exponer las diferencias laborales entre los antiguos rostros de Sálvame. Sin embargo, esta reculada fue la chispa que encendió la furia de Alba Carrillo.
Al ver que su colaborador pedía perdón, Carrillo decidió salir en su defensa y atacar sin filtros a Patiño. La modelo destapó supuestos comportamientos poco profesionales durante las grabaciones de La familia de la tele. "María Patiño se portó muy mal. No tuvo los modales adecuados", sentenció Carrillo, revelando que la periodista tuvo actitudes muy "infantiles" frente al presidente de RTVE, José Pablo López.
La presentadora de TEN no se mordió la lengua y continuó exponiendo a la gallega: "Le colgó el teléfono a Belén Esteban y les hablaba mal a los productores". Además, aseguró que la periodista no había sido nada generosa con compañeras como Inés Hernand y que en Mediaset "se le ha consentido mucho".
El punto crítico llegó cuando, a pesar de la férrea defensa de Carrillo, Alberto Guzmán insistió en disculparse y afirmar que Patiño siempre se había portado bien con él. Esta actitud sacó de sus casillas a la modelo. "Es que... que te bajes los pantalones y le pidas perdón, mójate como me mojo yo", le reprochó Carrillo en pleno directo. La presentadora sintió que la habían dejado completamente sola después de dar la cara por él: "Te he defendido como una gilipollas".
Carrillo dejó claro que en su programa no se decide quién trabaja y quién no, enviando un mensaje directo a Patiño: "Aquí no están tus enemigos. Ni yo te he quitado el sitio, ni ha pasado nada". El nivel de indignación de Alba Carrillo alcanzó tal punto que terminó afectando a la propia emisión del programa. Sintiendo que la situación se había ido de madre y que no estaba recibiendo apoyo, la presentadora cargó duramente contra el equipo del magacín.
En un gesto de rebeldía total, Alba Carrillo se arrancó el pinganillo y se negó en rotundo a continuar con sus labores al frente del formato, exigiendo el mismo respeto que ella ofrece al equipo. "No me voy a poner el pinga, que venga aquí Rafa si quiere que despida esto o que haga lo que le dé la gana", exclamó dirigiéndose directamente al director del espacio.
Visiblemente harta, la modelo abandonó sus funciones en los últimos minutos de la tarde con una queja demoledora que resonó en toda la cadena: "No tengo ninguna necesidad de meterme en una movida cada día, no se me paga tanto, de verdad". Un final abrupto que suma una nueva polémica al explosivo historial televisivo de la presentadora.
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