En El Sótano Club, el espacio presentado por Alba Carrillo en el canal TEN, la periodista Marta Riesco ha desvelado uno de los secretos mejor guardados y más extravagantes del entorno de Ana Rosa Quintana: la existencia de un enorme cuarzo real que la presentadora utilizaba como amuleto infalible para amarrar el éxito de sus audiencias. Como exreportera del formato, Riesco relató de primera mano que el famoso mineral llevaba "años y años" custodiado en las instalaciones de la productora, firmemente asociado por el equipo a los picos de popularidad de "la jefa". El nivel de fijación con la piedra era tal que su manejo diario parecía sacado de una parodia de Hollywood.
El amuleto residía habitualmente en el despacho de la comunicadora, pero los arranques de cada temporada televisiva exigían un despliegue casi místico. Según detalló Marta Riesco, en esos días clave un auténtico cortejo se encargaba de escoltar el cuarzo por los pasillos hasta el plató en una especie de procesión blindada: "Cuando venía el inicio de temporada o cosas así, veías como trasladaban el cuarzo con un séquito de 4 o 5 personas".
Ante semejante despliegue, en el plató flotó la pregunta inevitable con su correspondiente dosis de sarna: "¿Como en el Señor de los Anillos?". Lejos de ser una exageración, la propia Alba Carrillo tomó la palabra para confirmar la veracidad de la historia, aclarando de inmediato que ella misma lo había visto en persona y que el mineral era de una magnitud bastante seria, gesticulando en el set para dejar claro que no se trataba de un amuleto de bolsillo, sino de un pedrusco de imponentes dimensiones.
La estampa se completaba con Ana Rosa Quintana ataviada con su tradicional e impoluto traje blanco, un ritual que en el plató de TEN compararon de manera inevitable con las escenas más tensas de El diablo viste de Prada. La obsesión por mantener intactas las supuestas propiedades energéticas del mineral llegó a desencadenar momentos de auténtico drama laboral, ya que la seguridad en torno al objeto era estricta para evitar que cualquier rezagado alterase la suerte del share.
De hecho, la periodista recordó la desdicha de un miembro del equipo que osó saltarse las normas de seguridad espiritual y rozar el preciado objeto. "Una persona lo hizo y se llevó un broncón por tocar el cuarzo que lo flipas", desveló Riesco entre las risas de los colaboradores, quienes bromearon con lo absurdo que resultaría ser citado en el despacho de la dirección para rendir cuentas por haber puesto un dedo sobre un trozo de mineral. La revelación ha servido además para lanzar ingeniosas pullas sobre la situación actual de los índices de audiencia de Quintana.
Al comentar el poder histórico que supuestamente ejercía el amuleto, la propia Alba Carrillo remató la jugada sugiriendo con sorna que el motivo del bajón de espectadores en sus últimos proyectos está claro: "Lo han debido de tocar, pero lo han echado al suelo". Una anécdota que deja al descubierto la trastienda más absurda de la pequeña pantalla. Rompe por completo la imagen de infalibilidad de la presentadora al desvelar que, de puertas para dentro, el destino del negocio se confiaba a la energía de un mineral. Al final, parece que el misterio de sus audiencias no estaba en los audímetros, sino en no mirar mal al pedrusco de la jefa.
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