Tras su inesperada salida de MasterChef, Samantha Vallejo-Nágera ha iniciado una nueva etapa profesional en las tardes de Antena 3. La chef ha debutado este miércoles en el plató de Y ahora Sonsoles al frente de su propia sección, bautizada como '¿Qué se cuece con Samantha?'. Sin embargo, lo que prometía ser una tranquila clase magistral sobre la dieta mediterránea terminó convirtiéndose en un caótico y divertido choque contra el implacable reloj televisivo.
El espacio arrancó con una vistosa muestra de hortalizas en el estudio para hablar de las propiedades de los tomates, lo que provocó el entusiasta recibimiento de la presentadora: "¡Pero bueno, entomatada!". Todo fluía con normalidad mientras la nueva colaboradora explicaba los distintos usos de cada variedad, pero en televisión la escaleta manda.
Justo cuando Samantha se disponía a ampliar el menú señalando unos pimientos, Sonsoles Ónega tuvo que frenarla en seco tras recibir un aviso por el pinganillo. "Me han dicho que eso para otro día", le comunicó la periodista. Lejos de molestarse, la cocinera tiró de ironía para asegurar su continuidad en el formato: "Pues otro día, así vuelvo la semana que viene".
Samantha Vallejo-Nágera estrena su sección en Y ahora Sonsoles y nos cuenta cómo sacarle partido a los tomates.
— Y Ahora Sonsoles (@YAhoraSonsoles) September 16, 2026
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"Me pones nerviosa"
A partir de ese momento, las prisas se apoderaron de la emisión. Las indicaciones de la dirección eran tajantes para zanjar el bloque y dar paso a otros temas, algo que elevó visiblemente el nivel de estrés de la presentadora. Consciente del apuro, Samantha intentó rebajar la tensión del plató con su habitual desparpajo.
"No os pongáis nerviosas, que aquí estamos pasándolo bien", pidió la exjueza culinaria, reclamando algo más de margen para terminar su explicación. Ónega le dio la razón de inmediato, reconociendo que su compañera requería más calma, a lo que la chef respondió lanzando un órdago a la dirección: "Yo necesito dos horas".
El surrealismo del momento alcanzó su punto álgido cuando ambas tuvieron que lidiar con las órdenes de la directora mientras esperaban, literalmente, a que el agua de una olla hirviera para poder pelar un tomate frente a las cámaras. "Dios mío, que nos echan. Ya sé que necesitas más tiempo del que te ponen", le apremiaba la conductora del magacín, contagiando su agobio a la invitada, que no dudó en quejarse amistosamente: "Me pones nerviosa".
Viendo que el tiempo se había agotado por completo, Ónega tuvo que cortar por lo sano para no descuadrar la emisión. "Venga, venga. Que nos llevan y el primer día no puede ser. Tú a pelar tomates y yo a publicidad", sentenció la periodista. Con la hortaliza a medio pelar en las manos y aceptando las prisas del directo, Samantha se despidió de la audiencia cerrando un estreno tan acelerado como televisivo: "¡Adiós, que me lo he pasado muy bien!".
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