Sopa de letras ha durado un solo día en la parrilla de À Punt. La televisión pública valenciana ha decidido suspender temporalmente la emisión del concurso apenas 24 horas después de su estreno, inicialmente previsto de lunes a viernes a las 19:30 horas. La dirección de la cadena atribuye la decisión a un “error de programación”, aunque la retirada llega después de las numerosas críticas provocadas por un estreno que dejó una imagen difícil de encajar con una televisión autonómica valenciana: el programa llegó directamente desde Telemadrid, con el mismo presentador y, sobre todo, con referencias a la audiencia madrileña que ni siquiera fueron eliminadas de la versión emitida en la televisión valenciana. El estreno, además, tuvo un seguimiento muy discreto: 9.000 espectadores y un 1% de cuota de pantalla.
El problema se hizo evidente desde el primer minuto. Jota Abril, al frente de la versión de Telemadrid y también de la que À Punt incorporó a su parrilla, abrió el programa con una frase que rápidamente se convirtió en el principal foco de las críticas: “Bienvenidos al nuevo concurso de Telemadrid. Tenía muchas ganas de que llegara aquí, a la tele de todos los madrileños”. La referencia no era un simple guiño aislado. En el panel utilizado para explicar la mecánica del concurso aparecieron palabras como “Alcalá”, “Retiro” y “Cocido”, y el presentador llegó a rematar: “Mira qué buen plan, muy madrileño todo”. Es decir, la versión que aterrizó en À Punt conservaba elementos concebidos expresamente para el público al que se había dirigido la versión madrileña.
Y ahí está precisamente una de las particularidades de este caso. Sopa de letras no es un formato creado originalmente para Telemadrid. Se trata de una adaptación española de un formato internacional de Keshet International, producida por Globomedia, que ya había pasado por Aragón TV y Canal Sur antes de llegar a la televisión madrileña. Telemadrid presentó en mayo su versión como una “nueva adaptación” del concurso para la cadena autonómica, con Jota Abril como presentador.
La diferencia es que las versiones anteriores estaban planteadas para sus respectivos públicos autonómicos, mientras que À Punt optó por adquirir directamente la versión emitida en Telemadrid. Por ejemplo, Canal Sur y Aragón TV sí adaptaron el formato, mientras que en el caso valenciano se emitió la versión madrileña prácticamente tal cual. La consecuencia fue una situación especialmente llamativa para una cadena pública que tiene entre sus principios legales la proximidad y el impulso de la producción audiovisual valenciana.
La Ley 2/2024 de la Corporación Audiovisual de la Comunitat Valenciana establece que la actividad de los medios públicos debe inspirarse, entre otros principios, en el uso normal y oficial del valenciano, la proximidad como eje de los contenidos y la promoción y difusión de las actividades propias de la Comunitat Valenciana. La misma norma señala además que la corporación debe impulsar el sector audiovisual de entretenimiento, educativo y cultural valenciano y fomentar la producción conjunta y los contenidos que contribuyan a la vertebración territorial.
La polémica se amplió todavía más con una información publicada por Diari La Veu. Según este medio, À Punt habría rechazado la temporada pasada una propuesta para realizar una versión de Sopa de letras en valenciano. La productora que hizo la oferta planteaba grabar el programa en un plató de Aragón que ya estaba preparado, una fórmula que, según esta información, permitía reducir costes. La dirección de la cadena habría descartado entonces la propuesta para incorporar ahora el concurso ya realizado para Telemadrid. Es un extremo que procede de la información de este medio y que añade una arista especialmente relevante al debate sobre la compra del formato.
La retirada llega, además, después de que el propio estreno alimentara las críticas políticas contra la dirección de À Punt. El PSPV ha reclamado la dimisión o el cese del director general, Francisco Aura, y ha cuestionado que la cadena incorpore contenidos externos sin una adaptación al ámbito valenciano. Compromís, por su parte, ha acusado a la televisión pública de haberse convertido en un “instrumento al servicio del PP” y ha puesto el foco en la compra de un programa procedente de Telemadrid. Son críticas de la oposición que se producen en paralelo a otros reproches sobre la línea de programación de la cadena y que Aura tendrá ocasión de responder en Les Corts.
Mientras tanto, À Punt insiste en que la suspensión es temporal y que responde a un “error de programación”. Según elDiario.es, el concurso queda fuera de la parrilla durante las dos próximas semanas y su hueco será ocupado por la serie británica Doc Martin.
Así, el concurso que la propia À Punt presentó apenas unos días antes como una apuesta de entretenimiento para sus tardes ha pasado de anunciarse como una incorporación más a su programación a convertirse, en cuestión de horas, en un pequeño incendio televisivo. Y no solo por una frase desafortunada: el estreno puso en pantalla la versión de una televisión autonómica distinta, con sus referencias territoriales intactas y sin una adaptación evidente al público valenciano. Ahora la cadena ha decidido pulsar el botón de pausa. Lo que queda por saber es si será realmente temporal o si aquel “bienvenidos a la tele de todos los madrileños” acabará siendo, en la práctica, la despedida del concurso de À Punt.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.