“Hemos desarrollado unos tatuajes temporales que tienen integrados unos sensores y transmisores de efecto campo basados en materiales bidimensionales”. Me lo dice Andrés Castellanos-Gómez, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM) del CSIC.
Las calcomanías de mi infancia no procesaban ni enviaban datos
A ver, no es que me lo haya dicho a mí directamente, se lo ha dicho a todo TikTok, para que nos entendamos. Los veranos han cambiado mucho desde que yo era pequeño, antes me pasaba las tardes leyendo a Isaac Asimov y ahora, delante de la pantalla del móvil. Y, por supuesto, mis calcamonías (se dice calcomanías, pero yo era de barrio) no procesaban ni enviaban datos.
El procedimiento ha sido desarrollado por el propio equipo del CSIC
Calcomanías inteligentes
El equipo del CSIC ha desarrollado unos dispositivos electrónicos ultrafinos que pueden transferirse sobre piel, cuero sintético o incluso las hojas de una planta mediante sistemas similares a los de una calcomanía. “Hemos utilizado un procedimiento que hemos desarrollado nosotros en el laboratorio para fabricar películas de gran escala de estos materiales bidimensionales que tienen un rendimiento muy bueno; y los hemos integrado con unos soportes que son muy flexibles y se adaptan a superficies rugosas que son como los que se usan para las calcomanías de los niños”, explica Castellanos-Gómez.
“Es una tecnología facilitadora. Una vez que se desarrolla, se puede aplicar a un montón de campos distintos”, explica el científico. Entre los que ya tienen en mente en su equipo, están “partes inteligentes que pueden monitorear funciones vitales de un paciente”, integrados “en plantas o cultivos para decidir qué momento es el más correcto para hacer la recogida” o “en superficies técnicas como las alas de un avión, que se tienen que estar moviendo, para monitorear cambios en la estructura”.
Resolver un problema
Como el trabajo ha sido publicado en la revista científica ACS Nano, me he ido a leer el artículo. En él se explica que el objetivo de este proyecto es resolver uno de los grandes problemas que todavía tiene la llamada electrónica conformable: diseñar dispositivos buenos, flexibles y relativamente baratos.
Los dispositivos conformables “tienen que adaptarse perfectamente a superficies blandas, curvas y dinámicamente deformables, manteniendo un rendimiento eléctrico fiable”, explica Castellanos-Gómez. Según el CSIC, estas características hacen que la fabricación de esta clase de aparatos sea un reto complejo. añade Yigit Sozen, también investigador del CSIC en el ICMM y uno de los autores principales de este trabajo, explica que “si bien los semiconductores bidimensionales (de dos dimensiones) son materiales prometedores para este tipo de aplicaciones, su integración en sistemas electrónicos conformables sigue siendo compleja”.
Fabricación escalable
Ambos investigadores explican en una nota de prensa del CSIC que, “actualmente, la mayoría de las pruebas de electrónica conformable basada en materiales semiconductores 2D se limitan a métodos de fabricación de laboratorio a pequeña escala”. Sozen señala que “de hecho, uno de los principales obstáculos tiene que ver con la falta de estrategias de fabricación escalables que ofrezcan simultáneamente alta calidad electrónica, bajo coste y procesabilidad a gran escala”.
Castellanos-Gómez detalla que los papeles de transferencia para tatuajes temporales se han convertido en “sustratos atractivos para la electrónica conformable” ya que, según el CSIC, “permiten la transferencia de películas ultrafinas sobre superficies curvas y rugosas como la piel, el vidrio o los plásticos”.
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