Cada vez que se habla de inteligencia artificial (IA) aparece, tarde o temprano, la misma pregunta: ¿de dónde va a salir la energía para alimentarla? Antonio González, director de Operaciones en España de nLighten, lleva meses respondiendo a esa pregunta desde dentro del negocio que gestiona los centros de datos que sostienen buena parte de ese tráfico.

¿Tenemos suficiente energía para alimentar la IA y los centros de datos?

"nLighten es el datacenter urbano próximo al consumidor del dato, por decirlo de alguna manera, a diferencia de otros grandes operadores o grandes hyperscalers que están en el mercado", me explica. Por eso, le he pedido que me aclare hasta qué punto el crecimiento de la IA supone un estrés para la disponibilidad actual de energía y qué hay que hacer para asegurar que no se produce una escasez.

Se están reservando, de forma irresponsable, grandes cantidades de energía

Una especie de "sálvese quien pueda"

"Se está produciendo una especie como de sálvese quien pueda, de tratar de conseguir y reservar, en mi opinión, de una manera un poco irresponsable, grandes cantidades de energía solo por el hecho de creer que la vamos a necesitar", denuncia.

Y matiza que no es un fenómeno exclusivamente español: "Esto no es solamente en España, está pasando por toda Europa. Ha hecho un poco el efecto de teatro en llamas, de salir rápidamente a por esa energía".

Frente a esta situación, asegura que su compañía mantiene un criterio distinto: "Nosotros estamos haciendo una ampliación de energía -que llegará a Madrid en breve- que está pensada para una utilización coherente de lo que se va a hacer. No es pedir energía por pedir".

Desde su punto de vista, "se necesita que a nivel europeo, ya no solo español, exista una regulación, un reporte regulado: además de esta energía que usted ha pedido, qué está usted haciendo con ella y cómo esto está reportando un beneficio a la sociedad".

La carrera del salvaje oeste

Esa falta de criterio común, sostiene, solo se corrige con reglas compartidas. González ve en el reglamento europeo de IA la vía para poner orden: "Creo que viene a alinearnos realmente a todos en esto para que no se convierta en la carrera del salvaje oeste".

Aboga por un "uso responsable de la energía”, porque “de otra manera, aquel país que puede tener más, hará más en comparación con los que no pueden hacer y tienen menos. Tendríamos desequilibrado el mercado".

Sobre los plazos de esa regulación es prudente: "Estamos en una fase inicial; las regulaciones siempre, para que sean buenas, tardan un poco, pero después, al final, si son correctas, funcionan".

Muy lejos de la necesidad de nuclear

Uno de los debates que sobrevuela el sector es si la solución pasa por nuevas fuentes de generación, incluidos los reactores nucleares modulares. González no lo comparte, al menos no como primer paso: "Antes de llegar a esos niveles, creo que hay primero una fase muy clara de la optimización. No hay necesidad, ni muchísimo menos, de pensar ahora mismo en nuclear. Tenemos otras capacidades en España, muchísimas, además desde un enfoque totalmente verde, con un potencial impresionante."

A su juicio, el cuello de botella no está tanto en generar más energía como en transportarla: "Todos los países tienen problemas con los accesos a las redes. Las redes son las autopistas por las que circula la energía y necesitamos que sean robustas".

No beneficia a nadie

González cree que el sector de la IA va a atravesar antes una fase de optimización que reducirá su apetito energético y no un crecimiento exponencial sin más: "Es inviable que cualquier tecnología se traduzca en un crecimiento exponencial de la necesidad de energía. Yo creo que los siguientes pasos van a ir en la optimización".

Ago que ya está sucediendo con la IA: "Los mismos modelos, tan solo dos o tres años después, están utilizando hasta un 84 por ciento menos de energía. Hoy pueden correr en tu teléfono móvil sin ni siquiera tener conexión a internet".

"El ser un gran consumidor de energía no beneficia a nadie, no beneficia a la IA. La IA no es mejor por consumir más energía, es mejor cuanto más óptima sea, cuanto menos ocupe", explica.

Un compañero de viaje, no una amenaza al empleo

La conversación deriva también hacia uno de los debates más recurrentes sobre la IA: su impacto sobre el empleo. González rechaza el planteamiento más catastrofista: "La IA viene a ser un compañero de viaje que, en mi opinión, puede hacer que tengas la capacidad de dedicarte a otras cosas mucho más importantes y dejar cierto trabajo recurrente o más tedioso a que lo haga ella. No podemos creer que esta tecnología ha venido a quitarnos a todos de en medio. Creo que tiene unos buenos visos si lo hacemos de una manera coherente y organizada."

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