Luis Lojero habla del cáncer desde la experiencia personal. Varias, en realidad: primero su suegro y luego su padre. En México, explica, se trata de “el padecimiento más temido” cuando se pregunta a la población por sus preocupaciones de salud. Y con razón: “Tras el diagnóstico, uno se encuentra bastante solo, perdido. No hay un seguimiento y esto provoca muchísima incertidumbre y ansiedad”.

Tras el diagnóstico, uno se encuentra solo, perdido

La misión de Duppla, dice, es "que nadie se pierda frente al cáncer”. Y eso significa acompañar todo el trayecto, desde la prevención hasta el diagnóstico. “Lo que buscamos hacer es realmente tomar todo el trayecto de las personas en la circunstancia del cáncer desde la prevención”.

¿Qué ocurre después del diagnóstico, cómo se orienta una familia?

Punto de partida

Ese fue el punto de partida de una compañía que hoy usa la tecnología para prevenir el cáncer y acompañar a las personas cuando aparece una sospecha o un diagnóstico. El emprendedor recuerda que, cuando diagnosticaron a su padre, buscó entre amistades y contactos “un oncólogo que nos diera una segunda opinión, para tener tranquilidad”. ¿Qué ocurre después del diagnóstico, cómo se orienta una familia, qué información recibe y qué decisiones debe tomar cuando el sistema no siempre ofrece una ruta clara?

“En México, además del diagnóstico tardío, la ausencia del diagnóstico oportuno tiene un impacto muy grave en las familias”, señala. Para él, el problema no es solo clínico. También es social y económico: “Es una causa principal de empobrecimiento del país”, afirma. Y en el centro de esa dificultad sitúa una brecha que se repite una y otra vez, “una asimetría de información”. Que existe, “pero no llega a las personas en el momento adecuado, en el formato adecuado”.

Información que llega antes

El primer paso en Duppla es un test online basado en un algoritmo propio. La persona responde a una serie de preguntas y recibe un dimensionamiento de su riesgo. Pero Lojero insiste en que el objetivo no es lanzar un dato frío, sino convertirlo en orientación útil. “Sobre todo buscamos sensibilizar en cuáles son los factores más importantes y qué se puede hacer para contener o disminuir la probabilidad del cáncer”. La clave, insiste, son “datos accionables muy concretos”.

Después del test aparece una de las herramientas centrales del proyecto: Onco Chat, un canal de WhatsApp atendido por profesionales sanitarios, promotores de salud y médicos. “Ahí van guiando a las personas en su plan de prevención”, explica.

Las preguntas que llegan son tan variadas como la propia experiencia del cáncer: “Desde dudas de por qué me tengo que hacer este examen o cómo exactamente es que el cáncer de mama de mi madre me afecta a mí, que soy varón; hasta reducir las fricciones que existen en nuestro sistema fragmentado de salud en México para ir a hacerse un estudio”.

Esa fragmentación del sistema sanitario mexicano aparece en la conversación como una de las grandes dificultades. Las personas necesitan saber dónde acudir, cuánto cuesta una prueba, qué significa un resultado o cuál es el siguiente paso. “Tenemos alianzas que nos permiten programar estudios a las personas, recibir los resultados inmediatamente y poder acortar tiempos de ansiedad”, explica.

El tiempo del diagnóstico

Uno de los grandes objetivos de Duppla es acelerar procesos. Lojero señala que en México “los intervalos de tiempo al diagnóstico y después acceso a tratamiento son sumamente largos”. En cáncer de mama, dice, “se habla de promedio de cinco a siete meses para que una mujer llegue a su diagnóstico”. En otros tumores, como pulmón o colon, los plazos pueden ser todavía mayores.

Lo que hacemos con Duppla es disminuir estos tiempos”, explica. Primero, mediante el programa de prevención. Después, cuando un cribado muestra un resultado anormal o un riesgo mayor de tumor, entra un equipo especializado para intentar generar rápidamente “un descarte, de manera ideal, o bien un diagnóstico”.

Acompañar al paciente

“Vamos conectando a la persona con el siguiente mejor paso que tiene que dar”, señala. En muchos casos, el recorrido pasa por una biopsia y un examen patológico. Si se confirma el diagnóstico, Duppla ofrece información para entender qué significa, qué opciones existen y dónde acudir, “sobre todo tomando en cuenta las posibilidades de la persona y su familia”, explica. No es lo mismo contar con seguro privado que depender del sistema público; tener una suma asegurada suficiente que no tener cobertura; vivir en una ciudad con acceso a especialistas que enfrentarse a un recorrido mucho más complejo.

Para Lojero, el foco en la prevención no es un recurso retórico, sino una necesidad sanitaria. “Vemos que tanto desde las inversiones en biología, en farmacéutica, como ahora en la inteligencia artificial, pareciera que todo se avoca a la cura del cáncer y a las tecnologías diagnósticas”, señala. “Lo celebro, todos queremos encontrar esa cura. Sin embargo, al día de hoy, con la información que tenemos, la mejor manera de atacar al cáncer es prevenirlo y detectarlo de manera oportuna”.

Su argumento se apoya en una diferencia que, según explica, resulta “dramática”: “Los costes de los cinco tipos de tumores que son rentables para prevenir -cáncer de mama, cervicouterino, colorrectal, pulmón y próstata-, son un 75% menores cuando se detecta temprano”.

La supervivencia también cambia de forma radical. “En el caso de próstata y mama es prácticamente cercano al 100% cuando se detecta en etapas tempranas”, afirma. Sin embargo, cuando avanzan, la realidad es otra: “en el caso del cáncer de mama en etapas tardías, la supervivencia a cinco años baja al 30%; el de próstata es igual, 32%; y pulmón, colorrectal y cervicouterino son menores, un 16-17%”.

Por eso insiste en que hay “una razón de muchísimo peso para generar acciones concretas de prevención y de diagnóstico oportuno”. No solo para mejorar indicadores sanitarios, sino para producir “un cambio social importante”.

Historias que explican el impacto

Cuando se le pregunta por la reacción de los usuarios, Lojero no recurre solo a porcentajes de satisfacción. Prefiere hablar de casos. Recuerda, por ejemplo, el de una mujer que tenía el resultado de una prueba que le habían entregado como normal. “Ella estaba tranquila. Nadie le dijo que había algo de riesgo ahí”, explica.

Al hacer el test de Duppla y empezar a conversar con el equipo por WhatsApp, compartió sus resultados. “Es una práctica común que decimos: si te has hecho estos cribados, mándanos los resultados, los verificamos”. En esa revisión detectaron que el resultado era de alto riesgo y que había que dar un siguiente paso, una colposcopia. “Esta mujer no se hubiera enterado de que tenía un cáncer cervicouterino si no fuera por esta intervención”, señala.

Pero no todo el impacto se mide en diagnósticos. Muchas veces se trata de reducir la angustia. “El caso de la mayoría es reducir la ansiedad y la incertidumbre frente a un tema”, explica. El cáncer causa miedo, y disponer de un canal donde alguien pueda “desahogar sus preocupaciones sin juicio, sin sesgo” cambia la experiencia.

También recuerda situaciones en las que han ayudado a interpretar resultados. “Una mamografía, por ejemplo: BI-RADS 0, 1, 2, 3… ¿qué significa eso?”. Para un paciente, esa nomenclatura puede ser críptica. Explicar que un BI-RADS 0 no significa necesariamente algo malo, sino que la imagen no permite una interpretación adecuada y hay que repetir o completar el estudio, puede ofrecer “tranquilidad” y evitar una espiral de miedo.

“Ese tipo de cosas cambian completamente el sentir de una persona y su propia experiencia en la prevención”, afirma. Y añade que también han llegado a “prevenir cirugías que no son necesarias” o a “detener terapias que no son adecuadas a la guía clínica”.

Inteligencia artificial, sí, pero no sola ante el paciente

Duppla ha experimentado con inteligencia artificial desde sus inicios, pero Lojero marca los límites. “Nos queda muy claro internamente que son las personas, nuestros profesionales sanitarios, quienes hablan con las otras personas”, afirma.

Para él, en salud y en temas tan delicados como el cáncer, esta tecnología “no está lista para presentarse a las personas”. Sí puede ser, en cambio, muy útil para los profesionales: “Es una gran herramienta para que nuestro equipo pueda atender a muchas más personas de lo que normalmente podría”.

La utilizan para hacer más eficiente el trabajo interno: resumir información, organizarla, generar sugerencias de temas a tratar o activar alertas. “Todo esto ha sido fantástico”, señala.

“Queremos llegar a millones de personas”

De cara al futuro, el objetivo inmediato es crecer en México. “Hay una necesidad enorme en nuestro país y apenas estamos tocando la superficie”, reconoce. La aspiración es ambiciosa: “Queremos llegar a millones de personas con Duppla, a que la prevención sea una cosa sencilla para todos”.

Después, la compañía mira también hacia otros lugares: “Encontramos muchos países que comparten las problemáticas que tiene México, así que la expansión también está en la mira”, explica.

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