Día Mundial del Medio Ambiente: cómo garantizar agua, energía y recursos frente al cambio climático

EP Brands

Con sequías más frecuentes, fenómenos meteorológicos extremos y una presión creciente sobre los recursos naturales, la adaptación climática se ha convertido en una prioridad para ciudades, industrias y servicios esenciales. Este año, Naciones Unidas nos invita a escuchar “las señales que la Tierra nos envía” en el Día Mundial del Medio Ambiente y adoptar soluciones que mitiguen el calentamiento global para proteger a las personas y el planeta.

Veolia, referente global en iniciativas para la transformación ecológica, trabaja en los ámbitos del agua, la energía y los residuos con el objetivo de descarbonizar, descontaminar y regenerar los recursos naturales.

Seguridad ambiental: garantizar recursos esenciales ante cualquier escenario

El cambio climático ya no se percibe únicamente como una amenaza futura. Las sequías prolongadas, las olas de calor, los incendios forestales o las lluvias torrenciales forman parte de una realidad cada vez más habitual que pone a prueba infraestructuras y servicios básicos. En este contexto, el concepto de seguridad ambiental empieza a ganar protagonismo como una de las grandes prioridades para las ciudades y la industria.

La seguridad ambiental pasa por asegurar que los servicios esenciales sigan funcionando en cualquier circunstancia

Para Veolia, esta idea pasa por garantizar que recursos esenciales como el agua, la energía o los sistemas de tratamiento de residuos sigan estando disponibles en cualquier circunstancia. Porque detrás de cada actividad cotidiana existe una red de servicios imprescindibles para sostener la vida diaria: desde el abastecimiento de agua potable hasta el suministro energético de hospitales o la correcta gestión de los residuos urbanos.

La transformación ecológica ya no consiste solo en reducir emisiones, sino también en reforzar la resiliencia de los territorios

La compañía, especializada en transformación ecológica, desarrolla soluciones vinculadas al agua, la energía y la economía circular con un doble objetivo: reducir el impacto ambiental y aumentar la resiliencia de los territorios frente al cambio climático.

En España, Veolia suministró en 2025 más de 1.139 hm³ de agua, abasteciendo a 13,5 millones de personas en más de 1.000 municipios. Además, trató más de 1,2 millones de toneladas de residuos y contribuyó a evitar la emisión de más de 363.000 toneladas de CO₂ equivalente gracias a iniciativas de valorización y generación de energía renovable.

Reducir emisiones y transformar la energía

La acción climática no se limita únicamente a reducir emisiones, pero la descarbonización continúa siendo uno de los grandes retos globales. En este sentido, Veolia ha adoptado una estrategia de mitigación del efecto de la actividad humana sobre el medio ambiente y de adaptación. Su objetivo es reducir de forma significativa las emisiones de CO₂ y mejorar la huella ambiental de los municipios, la industria o la agricultura mediante soluciones de eficiencia energética, valorización de residuos, recuperación de recursos derivados del tratamiento de aguas residuales o producción de energía renovable local.

Uno de los ejemplos más representativos es Ecoenergies Barcelona, una red urbana que recupera y distribuye frío y calor para usos residenciales e industriales aprovechando energía residual. El proyecto, desarrollado junto al Ayuntamiento de Barcelona a través de BSM, permite generar energía local y de menor impacto ambiental mediante sistemas urbanos de calefacción y refrigeración.

La biomasa es otra de las tecnologías por las que apuesta la compañía. Veolia gestiona toda la cadena de suministro, desde el aprovechamiento forestal hasta el uso final de la energía térmica y eléctrica. Los residuos forestales, agrícolas y procedentes de podas urbanas se transforman así en recursos energéticos capaces de reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Toda la biomasa gestionada por la compañía cuenta con certificación SURE, vinculada a criterios de sostenibilidad y trazabilidad. En 2025, la compañía suministró biomasa a más de 1.440 clientes particulares y gestionó más de 357.000 toneladas anuales certificadas bajo estándares de sostenibilidad y trazabilidad.

Entre las tecnologías impulsadas para avanzar en la descarbonización también destaca la geotermia, que utiliza el calor del subsuelo para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sin depender de las condiciones meteorológicas. Según datos de la compañía, sus proyectos geotérmicos evitaron en 2025 la emisión de más de 800 toneladas de CO₂ anuales.

Economía circular: dar una segunda vida a los residuos

La economía circular también ocupa un papel central dentro de la estrategia de mitigación. Veolia trabaja tanto en el reciclaje de materiales como en la valorización energética de residuos no reciclables para reducir el vertido y aprovechar recursos que antes se desechaban.

Entre sus infraestructuras destacan la planta de Badajoz, especializada en reciclaje de PET de contacto alimentario, y la planta de Sevilla, centrada en plásticos industriales, agrícolas y posconsumo. Ambas instalaciones trataron conjuntamente 130.000 toneladas de plástico durante 2025, contribuyendo a reducir el uso de materias primas vírgenes y favoreciendo modelos de producción más sostenibles.

A ello se suma la valorización energética, una tecnología que permite transformar residuos no reciclables en electricidad y calor mediante procesos industriales capaces de reducir el vertido y aprovechar recursos que antes terminaban desechados.

Entre las instalaciones más representativas destacan el Centro Integral de Valorización de Residuos del Maresme, en Mataró, o el Centro de Tratamiento Las Lomas, en Valdemingómez (Madrid), donde los residuos no reciclables se transforman en energía eléctrica y térmica.

Adaptarse a un clima cada vez más extremo

Junto a la mitigación y el aprovechamiento de los recursos, la adaptación se ha convertido en otra pieza fundamental de la acción climática. En este escenario, el agua se ha convertido en uno de los grandes desafíos para ciudades, agricultura e industria.

En este ámbito, Veolia impulsa soluciones centradas en la reutilización del agua, la regeneración de recursos hídricos, la desalinización y la mejora de la resiliencia de las infraestructuras.

Uno de los proyectos más representativos es el modelo de ecofactoría, con el que antiguas depuradoras se transforman en instalaciones capaces de generar recursos y beneficios ambientales. En ellas se regenera agua para usos urbanos, agrícolas e industriales, se producen energías renovables y se valorizan residuos.

Ecofactoría BioSur, en Granada ©Veolia
Ecofactoría BioSur, en Granada ©Veolia

Entre los ejemplos destacados figura la ecofactoría BioSur de Granada, que produce cerca de cuatro millones de kilovatios hora y genera más energía de la que consume.

Ecofactoría Baix Llobregat, en Barcelona ©Veolia
Ecofactoría Baix Llobregat, en Barcelona ©Veolia

También sobresale la ecofactoría del Baix Llobregat, capaz de regenerar dos metros cúbicos de agua por segundo destinados a recarga de acuíferos, riego agrícola o abastecimiento industrial.

La desalinización aparece también como una herramienta cada vez más relevante para diversificar las fuentes de abastecimiento y garantizar la continuidad del suministro en zonas especialmente afectadas por la sequía. Según datos de Veolia, las innovaciones desarrolladas en este ámbito han permitido mejorar la eficiencia energética de los procesos en un 85% y reducir hasta un 90% los costes operativos.

Seguridad ambiental para un clima cada vez más extremo

Garantizar agua potable, energía o una correcta gestión de los residuos se ha convertido en una cuestión estratégica en un contexto marcado por la presión sobre los recursos y los fenómenos climáticos extremos.

A través de soluciones vinculadas al agua, la energía y la economía circular, Veolia trabaja para reforzar la resiliencia de ciudades e infraestructuras y asegurar la continuidad de servicios esenciales ante un escenario climático cada vez más exigente.