No es la primera vez (y espero que no sea la última) que te hablo de la bici. Soy un fanático en todos sus aspectos: para divertirte con los amigos en verano, para hacer deporte, como medio de transporte… Lo tiene todo.

La bici es un medio de transporte simple, asequible, limpio y ambientalmente sostenible

Así que, en el día mundial de la Bicicleta, promovido por la ONU, permíteme que vuelva a darte la brasa con este invento, que tiene algo de antiguo, pero nunca termina de quedarse viejo. No necesita combustible, ocupa poco espacio, cuesta mucho menos que otros medios de transporte y, además, obliga al cuerpo a hacer justo eso que cada vez hacemos menos: moverse.

Este día mundial va de salud pública, de movilidad urbana, de aire limpio y de una pregunta bastante sencilla: ¿cuántos trayectos cortos podríamos hacer de otra manera? La ONU lo resume con una definición muy clara: “Un medio de transporte simple, asequible, limpio y ambientalmente sostenible”.

Moverse no debería depender solo del gimnasio o del deporte organizado

Un medio de transporte, pero también una herramienta de salud

La Organización Mundial de la Salud lleva años insistiendo en una idea que parece obvia, pero que muchas veces no se tiene en cuenta al diseñar ciudades: moverse no debería depender solo del gimnasio o del deporte organizado. También cuenta la actividad física que hacemos para ir al trabajo, al colegio, a comprar o a ver a alguien.

El dato que da es contundente: el 31% de los adultos y el 80% de los adolescentes no alcanzan los niveles recomendados de actividad física. Y el coste estimado de la inactividad para los sistemas públicos de salud entre 2020 y 2030 ronda los 300.000 millones de dólares si no se reducen esos niveles. Dicho de otra forma: los carriles bici, aparcamientos seguros y rutas escolares no son solo urbanismo, también son prevención.

Lo difícil no es pedalear, es poder hacerlo con seguridad

La trampa habitual es convertir la bicicleta en una decisión individual. Como si todo dependiera de que una persona quiera o no quiera subirse a ella. La OMS lo plantea de otra forma: es una “forma simple y barata” de estar activo, pero no todo el mundo tiene acceso a entornos seguros para hacerlo.

No basta con recomendar que la gente se mueva más, es necesario que pueda hacerlo sin miedo, sin jugarse la vida entre coches, sin depender de infraestructuras inconexas y sin que aparcarla sea una invitación al robo (hablo desde la experiencia….).

Europa ya la reconoce como transporte de pleno derecho

En Europa, ha dejado de ser tratada como un elemento decorativo y una palanca de marketing para las ciudades que van de sostenibles. La Declaración Europea sobre la Bicicleta, firmada en 2024 por el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión, reconoce el ciclismo como “un modo de transporte de pleno derecho”. Esa declaración fija principios de actuación en planificación, infraestructuras, inclusión, multimodalidad, inversión, seguridad, industria y mejores datos.

El comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, lo expresa así: “La bicicleta es mucho más que un medio de transporte. Contribuye a un aire más limpio, comunidades más sanas y ciudades más accesibles y pensadas para las personas”.

No es solo una declaración de intenciones. La Comisión asegura que, para el periodo 2021-2027, hay 4.500 millones de euros destinados a la bicicleta, incluidos 3.200 millones procedentes de fondos europeos, con el objetivo de crear o mejorar más de 12.000 kilómetros de vías ciclistas.

También se puede medir en euros

La OMS Europa cuenta con una herramienta específica, HEAT, que -según explica la organización- sirve para valorar el beneficio asociado a caminar o pedalear de forma regular. La pregunta que plantea es muy concreta:¿cuál es el valor económico del impacto en la salud derivado de la reducción de mortalidad causada por esa actividad física?

La herramienta permite evaluar infraestructuras ya existentes, proyectos planificados o inversiones pasadas, y puede incorporar también efectos relacionados con la contaminación atmosférica, siniestralidad y emisiones de carbono.

Es decir, un carril bici no es solo una línea pintada o una obra molesta durante unos meses; puede ser una inversión con retorno en salud, en menor presión sanitaria, en menos emisiones y en una movilidad más eficiente.

La bicicleta no lo arregla todo, pero ayuda en muchas 

Está claro que la bici no sirve para todo ni para todos los trayectos. Además, no todas las personas tienen las mismas capacidades físicas, no todos los barrios están igual de preparados y no todas las ciudades tienen la misma orografía, clima o cultura vial.

Por eso, la ONU explica que funciona mejor cuando se conecta con transporte público, cuando existen aparcamientos seguros, cuando los itinerarios tienen continuidad y cuando se piensa también en bicicletas eléctricas, bicis de carga, sistemas compartidos o desplazamientos de último kilómetro.

La resolución de Naciones Unidas de 2022 sobre la integración de la bicicleta en los sistemas de transporte público refuerza la idea de que esta no es solo ocio, deporte o elección personal, sino una pieza más de la movilidad sostenible. La OMS recuerda que esa resolución promueve la integración del ciclismo cotidiano en los sistemas de transporte para el desarrollo sostenible.

El día mundial de la Bicicleta busca concienciarnos para que nos demos cuenta de que muchas decisiones urbanas y personales tienen más impacto del que parece. Ir en bici al trabajo un par de días por semana; llevar a los niños al colegio por una ruta segura; usarla para trayectos cortos; combinarla con tren, metro o autobús; y muchas más. Todo suma.

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