Elevada a fenómeno cultural, la escena inicial de ‘Deadpool & Wolverine’, en la que se muestra al personaje de Ryan Reynolds interpretando la coreografía "Bye Bye Bye" de NSYNC, se ha convertido en el centro de una sonada disputa legal que tendrá consecuencias en los entornos de creación audiovisual.
La polémica del baile
El coreógrafo Darrin Henson, autor original de los pasos, ha presentado una demanda contra Sony Music Holdings a finales de marzo, alegando que la compañía no posee los derechos para licenciar su obra. Henson, ganador del premio MTV Video Music Award a la Mejor Coreografía en 2000 por "Bye Bye Bye", argumenta que la rutina de baile es de su autoría y que su licencia para el uso en ‘Deadpool & Wolverine’ y ‘Fortnite’ se habría llevado a cabo sin el debido reconocimiento ni compensación económica.
La demanda vuelve a dejar patente la complejidad en lo que respecta a los derechos de propiedad intelectual ligados a las coreografías, un ámbito que históricamente se mueve en un espacio jurídico abierto a interpretación dentro de la industria del entretenimiento. Según se estima en la denuncia, la coreografía de Henson se habría desvinculado de su contexto original para ligarla estrictamente a la imagen del héroe de Marvel, generando importantes beneficios económicos de los que, según su versión, el autor queda excluido.
En Fortnite solo duro unos días
Si bien Marvel y Epic Games no figuran directamente como demandados, el gesto "Bye Bye Bye" llegó a ‘Fortnite’ en septiembre de 2024 y, aunque solo estuvo disponible durante cinco días, refleja la dimensión de su explotación comercial.
Como resultado, este litigio, aumentará la cautela con la que los grandes estudios y las discográficas deben tratar la autoría de los pasos de baile, especialmente aquellos más arraigados en la cultura pop. Para las industrias de los videojuegos y el cine, la demanda expone los riesgos de la dependencia de licencias musicales que podrían no cubrir todos los elementos artísticos de una representación, aunque también es cierto que la presencia de una superproducción como ‘Deadpool & Wolverine’ da una proyección mayor a las demandas del coreógrafo.
En manos de la justicia
De cualquier manera, todavía habrá que esperar algún tiempo para comprobar si el veredicto emanado de los juzgados en este caso termina influyendo en futuros acuerdos sobre licencias de coreografías muy conocidas, así como en la revisión de contratos de propiedad intelectual para evitar problemas en la distribución y daños a la imagen en colaboraciones de carácter transmedia.