La UEFA ha impuesto una sanción de por vida a Petr Vlachovský, exentrenador del equipo femenino del 1. FC Slovácko, después de que se confirmara que grabó en secreto a varias jugadoras en espacios privados como vestuarios y duchas. El organismo europeo le prohíbe participar en cualquier actividad vinculada al fútbol y ha solicitado que el castigo tenga alcance internacional. El caso ha provocado una fuerte reacción en el fútbol femenino, especialmente porque entre las afectadas había una jugadora menor de edad y porque las futbolistas habían denunciado durante meses la insuficiencia de las primeras sanciones.

Una sanción ejemplar de la UEFA

La decisión de la UEFA supone un giro definitivo en un caso que ya había generado indignación en República Checa. Vlachovský queda apartado de por vida de cualquier función relacionada con el fútbol, una medida que afecta a entrenar, dirigir, trabajar en clubes o desempeñar cualquier cargo dentro del deporte.

El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA determinó que el técnico había vulnerado varios artículos del reglamento disciplinario. Además, el organismo europeo ha pedido a la Asociación Checa de Fútbol que revoque su licencia y ha solicitado a la FIFA que extienda la sanción a nivel mundial, para impedir que pueda ejercer fuera de Europa o en otra federación.

Grabaciones durante años y una menor entre las víctimas

El caso salió a la luz después de descubrirse que Vlachovský había grabado sin consentimiento a jugadoras del 1. FC Slovácko en vestuarios y duchas. Según las informaciones publicadas, las grabaciones afectaron a 14 futbolistas, con edades comprendidas entre los 17 y los 25 años, y se habrían prolongado durante varios años.

La gravedad del caso aumenta porque entre las víctimas había una menor de edad. Además, durante la investigación también se informó del hallazgo de material relacionado con abuso sexual infantil en posesión del entrenador, un elemento que añadió todavía más alarma a un caso ya especialmente sensible.

Una primera sanción considerada insuficiente

Antes de la decisión de la UEFA, Vlachovský ya había sido condenado en su país. Recibió una pena de prisión suspendida y una prohibición temporal para entrenar a nivel nacional. Sin embargo, esa respuesta fue muy criticada por las jugadoras afectadas y por organizaciones de apoyo a futbolistas, que consideraban que el castigo no reflejaba la gravedad del daño sufrido.

La principal preocupación era que, pese a no poder entrenar en República Checa durante un periodo limitado, el técnico pudiera seguir trabajando en el fútbol en otro país. Por eso, la sanción de por vida de la UEFA se interpreta como una medida mucho más contundente y como un mensaje claro para todo el fútbol europeo.

FIFPRO celebra la decisión

El sindicato internacional de futbolistas, FIFPRO, valoró positivamente la sanción y destacó que el caso debía servir para reforzar la protección de las jugadoras. La organización señaló que el bienestar de las futbolistas debe ser una prioridad en todos los niveles del fútbol y que las conductas abusivas o inapropiadas no pueden tener espacio dentro del deporte.

FIFPRO y el sindicato checo de futbolistas habían acompañado a las víctimas durante el proceso, ofreciendo apoyo legal y psicológico. Su posición ha sido clave para que el caso no quedara limitado a una sanción nacional y para presionar por una respuesta más amplia.

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