La UEFA ha sancionado al Benfica por los incidentes racistas ocurridos durante su eliminatoria de Champions frente al Real Madrid, en un encuentro que ya estaba marcado por la polémica en torno a Gianluca Prestianni y Vinicius. La resolución golpea al club portugués a nivel económico y disciplinario.

Una sanción con aviso incluido

La decisión de la UEFA castiga al Benfica con 40.000 euros de multa por el comportamiento racista y/o discriminatorio de sus aficionados durante el partido disputado en Lisboa ante el Real Madrid. Además, el club ha sido sancionado con el cierre parcial de su estadio, concretamente de 500 asientos en los sectores 10 y/o 11, aunque esta medida queda suspendida durante un año a modo de advertencia. Si se repiten hechos similares en ese periodo, el castigo se ejecutará.

La resolución no se queda ahí. La UEFA también añade 8.000 euros por el uso de un puntero láser y 25.000 euros por el lanzamiento de objetos. A ello se suma un partido de sanción para el segundo entrenador del Benfica, Pedro Luis Ferreira Machado, por conducta antideportiva. En total, el expediente deja una factura importante y, sobre todo, una mancha institucional difícil de esconder.

El partido quedó marcado por Vinicius y Prestianni

El encuentro en cuestión ya había quedado señalado por el llamado “caso Prestianni”. Durante el partido de ida del playoff de Champions, Vinicius denunció haber recibido un comentario racista presuntamente procedente del futbolista argentino Gianluca Prestianni. El episodio activó el protocolo antirracista y generó una enorme tensión sobre el césped, hasta el punto de provocar una interrupción del juego.

Como medida cautelar, la UEFA suspendió provisionalmente a Prestianni para el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, la investigación sobre el jugador sigue abierta y todavía no existe una resolución definitiva sobre su responsabilidad individual. Esa doble vía —sanción al club por su grada y expediente aún pendiente sobre el futbolista— deja una sensación de asunto incompleto en uno de los casos más sensibles de la temporada europea.

Más que una multa: una cuestión de credibilidad

La sanción al Benfica vuelve a colocar a la UEFA frente a una pregunta incómoda: si estas medidas bastan para frenar el racismo de forma efectiva. La multa y la amenaza de cierre parcial suponen un castigo visible, pero el problema de fondo es más profundo. El fútbol europeo lleva años endureciendo protocolos y mensajes institucionales, aunque los episodios discriminatorios siguen apareciendo en escenarios de máxima exposición.

En este contexto, el caso adquiere una dimensión todavía mayor por la presencia de Vinicius, uno de los futbolistas que más ha denunciado públicamente este tipo de comportamientos. La resolución contra el Benfica lanza un mensaje claro, pero el verdadero alcance de ese mensaje dependerá de si la UEFA logra cerrar también el frente abierto con Prestianni y demostrar que su respuesta no se limita a una multa más en el boletín disciplinario.

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