España desde hace varias décadas es la cuna de varios de los mejores deportistas del mundo: Nadal, Gasol, Iniesta... y en la actualidad no es menos. El país ha demostrado una gran capacidad para crear deportistas de élite. Lo interesante aquí no es esa facultad, sino quién termina pagando por ese talento.

Tras la renovación de Carlos Sainz Jr. por Williams, la lista de los deportistas españoles mejores pagados del mundo a cambiado. Los 30 millones que percibe al año le colocan en primera posición y entre los diez mejores pagados acumulan en torno a 170,3 millones de euros anuales, sin tener en cuenta patrocinios, bonus ni premios. Tras el madrileño, se encuentra el flamante nuevo fichaje del FC Barcelona, Rodri con unos 27 millones y Lamine Yamal, con 20,8. Fernando Alonso aparece con unos 20 millones, mientras Santi Aldama, Marc Márquez, Pedri, Dani Olmo, Aymeric Laporte y Álvaro Morata completan la lista.

Pero hay un dato mucho más revelador que el número uno: la mitad de los deportistas cobra de organizaciones extranjeras.

Cinco españoles, cinco pagadores extranjeros

Carlos Sainz es piloto de WIlliams, de procendencia inglesa, otro español que está en un equipo inglés es Fernando Alonso en Aston Martin; Santi Aldama tras su llegada a los Dallas Mavericks de la NBA, también se cuela en la lista; el siete veces campeón del mundo, Marc Márquez tiene contrato con Ducati, la marca italiana; y Álvaro Morata llega esta temporada al equipo revelación de Italia, el Como y se cuela en el último puesto de la lista.

Entre estos cinco deportistas, sumán aproximadamente 87 millones de euros, algo más del 51% de todo el salario de los 10. Las cifras de Fórmula 1 son estimaciones de mercado y no suelen ser oficiales porque los equipos no publican los contratos de sus pilotos; la nueva renovación de Sainz con Williams ha elevado su remuneración reportada hasta las cifras que aparecen en el ranking.

Los otros cinco pertenecen al fútbol y los encontramos en territorio español. El FC Barcelona concentra a cuatro de ellos: Rodri, Lamine, Pedri y Dani Olmo, mientrás que el restante, Aymeric Laporte juega en el Athletic. Se estima un salario bruto fijo de 20,83 millones para Lamine, 12,5 para Pedri y 12,5 para Dani Olmo. En el caso de Rodri, su fichaje por el Barça se cerró este verano después de su etapa en el Manchester City y su nuevo contrato le sitúa también entre los futbolistas españoles mejor pagados.

Estos cinco concentran unos 83 millones de euros, ligeramente menos que los cinco que trabajan para estructuras extranjeras.

La conclusión es sencilla, pero tiene bastante más profundidad de la que parece: España es capaz de generar una cantidad enorme de talento deportivo, pero buena parte de los mercados que tienen capacidad para pagar salarios gigantes están fuera de sus fronteras.

El caso de Sainz explica el fenómeno

Carlos Sainz es probablemente el ejemplo más claro. El piloto madrileño no compite en un campeonato español ni trabaja para una marca española. Su mercado está construido alrededor de una competición global, con equipos británicos, fabricantes internacionales, patrocinadores multinacionales y circuitos repartidos por todo el mundo.

Ahora Williams ha decidido ampliar su vínculo con él en un contrato multianual. La operación convierte a Sainz en una de las piezas económicas importantes de su proyecto, independientemente de que Williams no sea actualmente una de las escuderías dominantes de la parrilla.

Fernando Alonso representa una historia similar. El asturiano lleva más de dos décadas compitiendo en estructuras extranjeras y su actual contrato con Aston Martin aparece estimado en torno a los 20 millones de dólares anuales, sin contar patrocinios.

En MotoGP ocurre lo mismo. Marc Márquez es uno de los deportistas españoles con mayor capacidad de generación económica, pero su gran pagador es Ducati, una compañía italiana. Su salario base con la escudería se sitúa en torno a 12-14 millones por temporada según las estimaciones publicadas, con bonus que pueden elevar notablemente esa cifra.

Y la NBA lleva esta lógica todavía más lejos. Aldama ha dejado Memphis para incorporarse a los Dallas Mavericks en una operación que coloca su salario de 2026-27 en torno a los 15 millones de euros que aparecen en el ranking. La NBA es, además, un mercado estructuralmente diferente: España puede formar al jugador, pero el dinero procede de una franquicia estadounidense que participa en uno de los negocios deportivos más rentables del planeta.

El Barça es la gran excepción española

Si hay una organización capaz de competir económicamente desde España con las grandes estructuras internacionales, la lista señala a una de forma evidente: el Barcelona.

Cuatro de los diez nombres aparecen vinculados al club azulgrana. Lamine, Rodri, Pedri y Dani Olmo representan conjuntamente unos 72,8 millones de euros de salario anual según las cifras utilizadas en el ranking. Capology sitúa a Lamine como el futbolista mejor pagado de la plantilla para 2026-27 y estima su salario fijo bruto en 20,83 millones, mientras Pedri y Olmo figuran en 12,5 millones cada uno.

Eso convierte al Barça en algo más que un club presente en la lista. Es la prueba de que España también puede capturar parte del valor económico de su talento cuando dispone de una marca global, una audiencia masiva y una competición con capacidad comercial suficiente.

El caso de Lamine resulta especialmente significativo. El extremo tiene apenas 18 años y ya aparece por encima de figuras que llevan más de una década en el deporte profesional. El Barcelona no está pagando únicamente por lo que Lamine ya es, sino también por lo que representa como activo deportivo y comercial durante los próximos años.

El talento se forma aquí, pero el dinero puede estar allí

La fotografía, por tanto, no habla de una fuga de talento en sentido estricto. Todos estos deportistas siguen representando a España, compitan donde compitan. Lo que muestra es algo diferente: la economía del deporte de élite es global y el talento no tiene por qué coincidir con el lugar donde se encuentra el capital.

Un niño puede formarse en Madrid, Barcelona, Las Palmas o Cervera y terminar cobrando de una empresa británica, una franquicia estadounidense o un fabricante italiano. No hay contradicción: el deporte funciona así. Pero sí existe una pregunta económica interesante: ¿cuánto valor consigue retener España de los deportistas que forma?

El ranking no permite responder por sí solo a esa pregunta, porque un salario no equivale a todo el valor generado. Faltan patrocinios, premios, derechos de imagen y negocios personales. Precisamente por eso, el 51% que corresponde a estructuras extranjeras debe entenderse como una fotografía parcial y no como una cuenta global. Además, varias de las cifras disponibles son estimaciones y no contratos oficiales.

Pero el patrón sí resulta difícil de ignorar. Cinco españoles, cinco mercados extranjeros y más de la mitad del dinero salarial de la lista.

España produce el talento. Los clubes, franquicias y fabricantes de otros países compiten por él. Y cuando la pregunta deja de ser quién gana y pasa a ser quién captura el valor económico de ganar, aparece una realidad menos visible del deporte español.

El talento tiene aquí su origen. El dinero, cada vez más, habla otro idioma.

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