La Supercopa Endesa reunirá este fin de semana en Badalona a cuatro equipos que comparten objetivo, pero no necesariamente la forma de llegar hasta él. Valencia Basket, Baskonia, Joventut y Barça pertenecen a la élite del baloncesto español, aunque detrás de cada uno hay estructuras, dimensiones y maneras de crecer bastante distintas.

Valencia ha impulsado buena parte de su desarrollo reciente alrededor de la inversión privada y de infraestructuras propias. Baskonia lleva décadas ampliando su estructura deportiva y empresarial para competir desde un mercado más pequeño que el de otros grandes clubes. Joventut conserva la cantera y el arraigo local como dos de sus señas de identidad. El Barça, por su parte, integra su sección de baloncesto dentro de uno de los mayores clubes multideportivos del mundo.

La Supercopa sirve así como punto de encuentro. Valencia llega como campeón de Liga Endesa y de la última Supercopa; Baskonia, como vencedor de la Copa del Rey; el Barça fue finalista de la pasada Liga; y Joventut, tercero en la competición doméstica, jugará además en casa.

La pista los igualará durante 40 minutos. Todo lo demás los separa bastante más.

Valencia crece alrededor de su propia estructura

El crecimiento reciente del Valencia Basket se entiende mejor cuando se mira más allá de la plantilla. Juan Roig y Hortensia Herrero llevan años sosteniendo económicamente el proyecto, pero una parte importante de esa inversión se ha dirigido también a construir una estructura propia.

Primero llegó L'Alqueria del Basket. Inaugurada en 2017, nació como una gran instalación destinada a la formación, con 13 pistas y unos 15.000 metros cuadrados. Juan Roig financió personalmente el proyecto, cuya inversión terminó situándose en torno a los 22 millones de euros.

Después llegó el Roig Arena. Inaugurado en 2025 tras una inversión de unos 400 millones de euros, también sufragada por Roig, el recinto puede reunir hasta 15.600 espectadores en configuración de baloncesto. Es la nueva casa del Valencia Basket, pero también un espacio para conciertos, eventos corporativos y otros espectáculos.

El salto se ha trasladado igualmente a las cuentas del club. Valencia Basket presupuestó 35 millones de euros para el conjunto de su actividad en la temporada 2025-26, frente a los 26,95 millones de gasto del ejercicio anterior. En esa campaña previa, la aportación de Roig y Herrero alcanzó los 19 millones, mientras los ingresos propios por entradas, patrocinios, merchandising y explotación, incluida L'Alqueria, llegaron a 11 millones.

El director general, Enric Carbonell, resumió esa filosofía este verano. Frente a concentrar grandes cantidades de dinero únicamente en elevar el coste de la plantilla de una temporada, Valencia ha apostado por construir infraestructuras que permanezcan. Eso no significa renunciar al gasto deportivo, que también ha aumentado, pero sí ayuda a explicar dónde ha puesto el club parte de sus recursos durante los últimos años.

Baskonia amplía el club para competir desde una escala menor

Baskonia ha seguido un camino distinto. Vitoria-Gasteiz no ofrece el mismo mercado que Barcelona o Madrid y el club tampoco forma parte de una gran estructura futbolística. Desde hace décadas, su respuesta ha pasado por ampliar el perímetro del proyecto.

La llegada de Josean Querejeta a la dirección en 1988 marcó el inicio de esa transformación. Con el tiempo, Baskonia dejó de funcionar únicamente como un club de baloncesto para integrarse en un grupo deportivo que incluye también al Deportivo Alavés y otros proyectos vinculados a instalaciones, educación, innovación y actividad empresarial.

Hoy, el Grupo Baskonia-Alavés engloba iniciativas como BAKH, la universidad Euneiz o The Faktory, un centro orientado al desarrollo de proyectos relacionados con tecnología, deporte y nuevos negocios. La estructura explora áreas como analítica de datos, rendimiento deportivo, experiencias digitales o nuevas vías comerciales.

No sería correcto asumir que todo ese entramado financia directamente la plantilla de baloncesto. La relevancia está en otra parte: Baskonia lleva años intentando generar alrededor del deporte un ecosistema más amplio que el de los ingresos tradicionales de un club.

Esa estrategia responde a una dificultad evidente. Competir de forma sostenida en la élite española y europea desde una ciudad y un mercado menores obliga a buscar recursos y estructuras que permitan ampliar las posibilidades del proyecto.

Badalona, cuna de la cantera

Joventut juega esta Supercopa en casa y pocos clubes españoles mantienen una relación tan estrecha entre ciudad, cantera e identidad deportiva.

El propio club insiste en que uno de sus objetivos es que las categorías inferiores sigan alimentando al primer equipo. Durante el arranque de la pretemporada 2026-27, ocho jugadores vinculados al baloncesto base verdinegro participaron en los entrenamientos del equipo de Dani Miret. No todos acabarán consolidándose en la ACB, pero su presencia refleja una dinámica habitual en Badalona.

La cantera ha tenido además un peso especial en los momentos económicos más delicados del club. Tras los grandes éxitos de los años noventa y la Copa de Europa de 1994, Joventut atravesó problemas financieros y volvió a apoyarse con fuerza en jugadores formados en casa. Algo similar ocurrió después del concurso de acreedores de 2010.

De Villacampa a Rudy Fernández, pasando por Ricky Rubio o Pau Ribas, la formación ha permitido al Joventut generar talento propio, patrimonio deportivo y continuidad competitiva.

No es la única vía que utiliza el club ni sustituye por completo al mercado de fichajes. Pero sí ocupa un lugar mucho más central en su estructura que en la mayoría de sus rivales directos.

El Barça compite desde otra dimensión

El cuarto modelo parte de una diferencia evidente. El Barça no es un club de baloncesto, sino una institución multideportiva en la que la sección comparte estructura con fútbol, balonmano, fútbol sala, hockey patines y otras disciplinas.

Eso cambia la escala del proyecto. Las cuentas del ejercicio 2024-25 situaron los ingresos ordinarios del conjunto del FC Barcelona en 994 millones de euros. La sección de baloncesto generó, por su parte, 5,27 millones de euros de facturación comercial y de día de partido durante aquella temporada, un máximo histórico en ese apartado.

Eso no significa que el basket pueda disponer sin límites del dinero generado por el resto del club. El Barça lleva años ajustando costes y mantiene además una situación financiera compleja. Pero sí cuenta con una estructura difícil de comparar con la de Valencia, Baskonia o Joventut: una marca global, una amplia red comercial, masa social y departamentos corporativos compartidos.

También existe una apuesta por la formación. Los últimos datos desglosados publicados por el club contabilizaban 63 jugadores de baloncesto en La Masia durante la temporada 2023-24.

La diferencia con Joventut no está en que uno forme jugadores y el otro no. Está en el peso que esa vía tiene dentro del conjunto del proyecto. En Badalona, la cantera ocupa un lugar central en la construcción deportiva. En Barcelona convive con una capacidad económica y comercial de otra escala.

Valencia, Baskonia, Joventut y Barça llegan a Badalona desde caminos distintos. Uno ha invertido con fuerza en infraestructura propia y respaldo privado. Otro ha construido alrededor del equipo una estructura empresarial más amplia. La Penya conserva la cantera como uno de sus principales activos. El Barça compite desde la dimensión de una institución multideportiva global.

La Supercopa los reúne durante un fin de semana. Fuera de la pista, cada uno explica de una manera distinta cómo intenta mantenerse entre los grandes.

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