Es necesario comenzar por subrayar la realidad, no siendo otra que aquella plantilla de los Brooklyn Nets de la temporada 2024-2025 muy lejos quedaba de aspirar no solo al anillo, sino, incluso, a unas semifinales de conferencia, pero cierto es que el ritmo con el que Jordi Fernández hizo arrancar a este equipo neoyorquino en su primer curso como Head Coach sorprendió a muchos. Tal es así que ciertas dudas surgieron cuando la gerencia de la franquicia comenzó a desmantelar el equipo persiguiendo buenas posiciones en el draft, la famosa táctica conocida como tanking, y que abrió la veda de los traspasos cuando, con casi un tercio de la temporada ya jugado, los Nets oscilaban entre la octava y la décima posición.
Años trabajando en el barro pasó el entrenador español, apostando por su carrera en los banquillos y lanzándose a la aventura por Europa y Estados Unidos, quedando durante mucho tiempo sus cualidades camufladas en el rol de asistente. Sin embargo, Jordi Fernández sembró unos frutos que en el año 2024 pudo recoger, cuando se convirtió en el primer español en dirigir a un equipo de la NBA desde la banda.
Las capacidades del badalonés venían siendo cada vez más reconocidas en la liga, cosa que le valió el contrato como Head Coach en una franquicia que, aunque no ha logrado colgar en el techo de su pabellón ningún estandarte de pabellón, sí que ha mantenido durante varias temporadas un alto nivel de competición. Ahora bien, Fernández llegaba en la temporada 2024-2025 a unos Brooklyn Nets que, tras un curso 2023-2024 en la que quedaron fuera de play-offs, la franquicia parecía comenzar a atravesar un valle en el que buscar un nuevo enfoque para recuperar la senda de la victoria.
Sin embargo, cuando los equipos de la NBA entran en estas reconstrucciones el proceso suele durar dos o tres temporadas. Es un periodo en el que se llegan a desprender de sus estrellas, como hizo Brooklyn Nets traspasando a Mikal Bridges, y en el que los apellidos que figuran en las camisetas de los jugadores están lejos de aparecer en la lista de nominados al All-Star. En definitiva, una época dura para la afición que, salvo excepciones, cada franquicia suele vivir cada 7-8 años.
Este era el momento que le tocaba vivir a los Nets al inicio de la temporada 2024-2025. Sin embargo, pocos podrían imaginar que la gestión de equipo de Jordi Fernández y las jugadas que dibujaba en la pizarra podían llevar a que este equipo estuviera con perspectivas de entrar en el Play-In.
No era cuestión tampoco de fantasear con una historia digna de una producción de Holywood y hablar de posible anillo, pero sí que después de casi 30 partidos la posibilidad de jugar los playoffs no se tornaba tan alocada. El equipo entró en diciembre, cuando se comenzaba a rozar el primer tercio de temporada, ya no como décimo clasificado, sino en octava posición. Ahora bien, el final del 2024 se volvería clave para el devenir del equipo, al tomar la decisión la gerencia por la cual, en lugar de apostar por uno o dos fichajes en el mercado de traspasos que pudieran consolidar la presencia en las eliminatorias tras la temporada regular, la reconstrucción debía de efectuarse desde el final de la tabla de clasificación y mirando a las posibles elecciones que podrían hacer en el draft.
Hubiera sido una tarea complicada para los Nets, pero al mismo tiempo una historia bonita para los aficionados seguir a este equipo que, con algún que otro ajuste, habría estado más cerca de lo que parecía de consolidarse entre la décima y la octava plaza. Jordi Fernández encontró la manera de hacer funcionar a un equipo que desde los despachos había sido llamado a la derrota. Es más, fue de los pocos entrenadores que ha logrado sacarle buen jugo a Dennis Schroder. El jugador alemán, uno de los que más veces ha sido traspasado en la historia de la liga, encontró una de sus mejores versiones junto al entrenador español y desde la posición de base organizaba a un equipo que, con la estrategia de Fernández, hallaba una solida anotación en Cam Thomas y Cameron Johnson.
Sin embargo, no se quiso dar continuidad a esos buenos resultados en la pista y ver hasta dónde podía llegar aquel equipo. Precisamente, Dennis Schroder, uno de los agentes que mayor importancia estaba teniendo en los buenos resultados que estaban registrando, fue el primero al que los Nets decidieron traspasar el 15 de diciembre. Aquello ya supuso un importante desequilibrio para los de Brookyn, cuyos pilares comenzaron a demolerse todavía más cuando jugadores de rol, los necesitados obreros, como Dorian Finney-Smith y Shake Milton fueron enviados el 29 de diciembre a Los Angeles Lakers a cambio de un D'Angelo Russel que ya había perdido el punch que un día tuvo.
A partir de ese punto comenzó la caída libre para los Nets, que perdieron unas piezas clave para haberse mantenido en la pomada por entrar al Play-In. Ni siquiera la gerencia quiso dar la oportunidad a Bojan Bogdanović de recuperarse de su lesión, optando por rescindir el contrato que había firmado con la franquicia.
El nacimiento del sistema "3-2-1 Lottery"
Como se ha señalado en todo momento durante este artículo, los Nets quedaban lejos de pensar en la posibilidad de superar las primeras eliminatorias, si bien es cierto que podrían haber consolidado su presencia en ellas si la gerencia en vez de optar por buscar la derrota hubiera tratado de dar un empujoncito al equipo. No es una historia extraña ni una excepción, sino que se ha tratado de una práctica extendida en la NBA a lo largo de los años, ya que los equipos con menos opción de victoria casi que han tratado de perder a posta para posicionarse bien de cara al Draft y poder elegir a los nuevos talentos generacionales para recobrar.
Esta ha sido una estrategia que ha frenado a muchas franquicias que, durante temporadas consecutivas, al no tener suerte o no seleccionar a los jugadores adecuados, no han logrado recobrar el vuelo. Eso les ha llevado a no apostar por tratar de hacer buenos fichajes, ya que el objetivo seguía siendo el Draft. Sin embargo, esta realidad puede experimentar un notable cambio en este nuevo curso.
La NBA ha aprobado una reforma estructural de su sistema de lotería del Draft implementando la medida que ha definido como "3-2-1 Lottery", con el objetivo de erradicar definitivamente el tanking. La gran novedad radica en la ampliación de 14 a 16 equipos participantes en el sorteo y en una severa penalización a las franquicias con peor rendimiento. A partir de ahora, los tres peores récords de la temporada regular pierden sus privilegios históricos, ya que verán reducidas sus probabilidades en contando con menos boletos que el resto de franquicias y solo dispondrán de dos opciones de ganar, beneficiando directamente a los equipos situados entre los puestos cuarto y décimo.
Asimismo, la liga introduce restricciones para evitar monopolios de talento joven, pues ningún equipo podrá obtener la primera selección de forma consecutiva ni acumular tres elecciones en el top 5 en años seguidos. Además, el comisionado refuerza su poder disciplinario, reservándose el derecho de aplicar multas millonarias y la retirada de opciones de draft a las organizaciones que den descanso injustificado a jugadores sanos en el tramo final de la competición.
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