Rafa Jódar vivió en Roma una de esas noches que parecen sacadas de una película. El joven español rozó las semifinales del Masters 1000 ante Luciano Darderi, pero terminó cayendo por 7-6(5), 5-7 y 6-0 en un partido que acabó pasadas las 2:00 de la madrugada y que tuvo de todo: retraso por lluvia, parón por humo, problemas de visibilidad, tensión física y un tercer set en el que el cuerpo de Jódar ya no respondió. La escena más extraña llegó cuando una nube de humo procedente del cercano Estadio Olímpico obligó a detener el encuentro durante casi 20 minutos.

El humo que paralizó el Foro Itálico

El partido ya venía condicionado por una jornada caótica en Roma. La lluvia había retrasado la programación unas dos horas y media, empujando el duelo entre Jódar y Darderi a una franja casi nocturna. Pero lo verdaderamente insólito llegó con el español arriba 6-5 en el primer set.

En ese momento, una nube de humo invadió el Campo Centrale. Procedía del Stadio Olimpico, situado a unos 500 metros del Foro Itálico, donde se habían lanzado fuegos artificiales tras la final de la Coppa Italia entre Inter y Lazio. La visibilidad se redujo tanto que el partido tuvo que detenerse y el sistema electrónico de líneas dejó de funcionar correctamente.

La imagen fue tan extraña como incómoda: jugadores esperando, público sin entender del todo qué ocurría y una pista de tenis convertida en una especie de escenario cubierto por niebla. El propio entorno del partido resumía la sensación con una frase que se hizo viral: “El humo no se va a ir”.

Jódar tuvo el primer set en la mano

La suspensión cortó un momento delicado del partido. Jódar estaba compitiendo con personalidad, había sostenido el ritmo ante un Darderi empujado por el público italiano y tenía opciones reales de llevarse el primer parcial.

Tras la reanudación, sin embargo, el italiano logró mantener su saque y forzar el tie-break. Ahí, Darderi reaccionó en el momento justo. Jódar llegó a mandar 5-2 en la muerte súbita, pero el jugador local encadenó cinco puntos consecutivos y se llevó el primer set por 7-6(5).

Fue un golpe duro para el español, no solo por el marcador, sino por la sensación de oportunidad perdida. Había sobrevivido al ambiente, al retraso y al parón, pero se le escapó un set que parecía tener muy cerca.

Una reacción de carácter antes del desplome

Lejos de venirse abajo, Jódar respondió como un jugador mucho más maduro de lo que indica su edad. En el segundo set siguió compitiendo, aguantó los momentos de presión y fue capaz de salvar dos bolas de partido antes de terminar llevándose el parcial por 7-5.

Esa reacción confirmó que el español no estaba allí por casualidad. En una noche adversa, contra un rival local y en un escenario cada vez más pesado física y mentalmente, Jódar encontró energía para alargar el partido y obligar a Darderi a jugar un tercer set.

Pero el esfuerzo tuvo un precio. En el parcial definitivo, el español empezó a mostrar claros síntomas de cansancio y molestias físicas. Según la crónica de la ATP, Jódar pareció sufrir calambres desde el 0-4, mientras Darderi conservó mejor el físico y aprovechó la ventaja hasta cerrar el partido a las 2:02 de la mañana.

Darderi firma la mejor victoria de su carrera

Para Luciano Darderi, la noche terminó siendo histórica. El italiano, de origen argentino, alcanzó por primera vez unas semifinales de Masters 1000 y lo hizo en casa, en Roma, después de superar una batalla de más de tres horas marcada por el caos. Su premio será enfrentarse a Casper Ruud en la siguiente ronda.

Darderi definió el triunfo como una de las grandes victorias de su carrera, y no es difícil entender por qué. Ganó un partido que tuvo que gestionar desde todos los ángulos: el tenis de Jódar, la presión del público, el parón por humo, la madrugada y el desgaste acumulado.

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