En el fútbol actual, hablar de rendimiento implica inevitablemente hablar de dinero. El salario de un delantero ya no solo refleja sus goles, sino también su peso estratégico dentro del proyecto, su liderazgo y el contexto económico del club. En la presente temporada, la comparativa entre Vedat Muriqi y Ante Budimir ofrece una fotografía interesante de cómo LaLiga valora a dos referencias ofensivas consolidadas en equipos con aspiraciones similares, pero estructuras salariales distintas.

Tanto el kosovar como el croata se han convertido en símbolos de sus respectivos vestuarios. No son estrellas mediáticas globales ni figuran entre los futbolistas mejor pagados 2026 a nivel europeo, pero dentro de su ecosistema competitivo representan mucho más que cifras. Son delanteros de área, líderes y jugadores que han construido su reputación desde la constancia.

En el caso de Muriqi, su llegada al RCD Mallorca supuso un punto de inflexión tanto para él como para el club. Tras experiencias en Turquía e Italia, encontró en la isla el escenario perfecto para explotar su perfil físico y su capacidad para fijar centrales. Con el paso de las temporadas, el contrato de Muriqi fue adaptándose a su importancia creciente. El delantero no solo marca goles decisivos, también representa carácter y compromiso, algo especialmente valorado en un club que compite con presupuestos contenidos.

Budimir, por su parte, ha seguido un camino parecido en Osasuna. Su trayectoria, marcada por etapas en Croacia, Italia y España, le llevó a consolidarse en Pamplona como uno de los arietes más fiables del campeonato. El contrato de Budimir refleja esa estabilidad: no es un acuerdo desorbitado, pero sí acorde a su rol como principal referencia ofensiva rojilla y como uno de los capitanes del proyecto.

Su sueldo, al detalle

No es hasta analizar las cifras cuando se percibe la diferencia real. El sueldo de Vedat Muriqi en 2026 asciende a 4,58 millones de euros brutos anuales. Traducido a escala mensual, supone alrededor de 381.000 euros al mes, es decir, cerca de 88.000 euros por semana. Una cantidad que lo sitúa como uno de los mejor remunerados del Mallorca y como una apuesta clara del club por mantener competitividad sin romper su equilibrio financiero.

En el caso de Ante Budimir, su salario anual se sitúa en 3,9 millones de euros brutos. Esto equivale aproximadamente a 325.000 euros mensuales y unos 75.000 euros semanales. La diferencia anual entre ambos supera el medio millón de euros, una brecha significativa en entidades donde cada contrato impacta de forma directa en el límite salarial.

Más allá del sueldo base, la fortuna de Muriqi y la fortuna de Budimir se complementan con ingresos por patrocinio y acuerdos comerciales. Aunque no son figuras de marketing global, ambos cuentan con contratos con marcas deportivas y acuerdos regionales que elevan ligeramente sus ingresos anuales. En estos perfiles, el grueso de la riqueza procede del salario fijo, no tanto de campañas publicitarias masivas.

En cuanto al estilo de vida, ambos mantienen un perfil relativamente discreto. Muriqi ha invertido parte de sus ingresos en propiedades y negocios vinculados a su país natal, mientras disfruta de una vida tranquila en Mallorca. Budimir, conocido por su carácter reservado, prioriza estabilidad familiar y planificación financiera prudente, lejos de grandes excentricidades públicas. 

La comparativa de sueldos en el fútbol siempre invita a matizar. No se trata solo de cuánto gana cada uno, sino de qué representa esa cifra dentro del presupuesto global de su equipo. Para el Mallorca, pagar 4,58 millones de euros a su delantero estrella es una declaración de confianza y ambición. Para Osasuna, los 3,9 millones destinados a Budimir simbolizan estabilidad y reconocimiento a un rendimiento sostenido.

En un ecosistema dominado por contratos astronómicos en los grandes clubes, historias como las de Muriqi y Budimir recuerdan que LaLiga también se sostiene sobre figuras que, sin ocupar portadas internacionales cada semana, mantienen viva la competitividad del campeonato. Sus salarios no compiten con los gigantes europeos, pero sí reflejan el valor estratégico del gol en equipos que construyen desde la coherencia económica. Dos delanteros, dos contextos, una diferencia salarial clara y una misma conclusión: en LaLiga, el gol sigue cotizando alto, aunque cada club lo pague según su propia escala de prioridades.

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