En el fútbol actual, hablar de rendimiento ya no basta. También hay que hablar de mercado, de contratos, de jerarquías internas y de cómo cada club valora a sus futbolistas dentro de un ecosistema donde el salario se ha convertido en una señal de estatus. Y ahí, la comparación entre Álex Remiro y Unai Simón resulta especialmente interesante.

Los dos son porteros españoles de primer nivel, los dos han construido su nombre desde el norte, los dos compiten en clubes con una identidad muy marcada y los dos representan una figura cada vez más cotizada: la del guardameta fiable, dominante y con peso en partidos grandes. Pero su fotografía económica en 2025 no es la misma.

Dos trayectorias paralelas con distinto peso salarial

El caso de Remiro tiene además un matiz narrativo que hace la comparación todavía más atractiva. Su nombre siempre aparece ligado a ese tránsito entre Athletic Club y Real Sociedad, un detalle que añade simbolismo cada vez que se miden los caminos de ambos clubes. En paralelo, Unai Simón ha ido consolidando una dimensión todavía mayor: no solo es pieza clave del Athletic, sino también uno de los porteros de referencia de la selección española.

Antes de entrar en las cifras, conviene detenerse un momento en la trayectoria de ambos. Remiro ha construido su perfil desde la regularidad, la sobriedad y una evolución sostenida bajo palos. No es un portero hecho desde la estridencia mediática, sino desde el rendimiento constante, algo que encaja muy bien con el perfil competitivo de la Real Sociedad.

Simón, en cambio, ha dado un salto adicional en visibilidad y peso específico. Su papel en el Athletic y su consolidación internacional explican que su nombre haya ganado valor no solo deportivo, sino también institucional. Cuando un club renueva a un jugador así y lo blinda a largo plazo, no paga solo paradas: paga liderazgo, continuidad y símbolo.

La gran diferencia aparece al mirar el sueldo

Y entonces llegan las cifras. Según los datos salariales disponibles para la temporada 2025-2026, Álex Remiro percibe 4.170.000 euros brutos al año, mientras que Unai Simón alcanza los 8.330.000 euros brutos anuales.

La comparativa resulta todavía más llamativa cuando se baja al detalle. En términos semanales, Remiro se mueve en torno a 80.192 euros brutos, mientras que Simón alcanza los 160.192 euros brutos. Traducido a escala mensual, el portero de la Real Sociedad ronda los 347.500 euros, mientras que el del Athletic se sitúa cerca de 694.167 euros al mes.

La diferencia anual entre ambos es, por tanto, de 4,16 millones de euros, una distancia enorme si se tiene en cuenta que hablamos de dos guardametas de alto nivel dentro de LaLiga. De hecho, el dato más impactante es que Unai Simón gana prácticamente el doble que Álex Remiro.

Lo que explica la distancia entre uno y otro

Esa brecha no significa necesariamente que uno rinda el doble que el otro. Lo que refleja, más bien, es cómo funciona hoy la economía del fútbol. El salario no depende solo del rendimiento puro, sino también del contexto del club, de la duración del contrato, del peso del jugador en el vestuario, de su condición internacional y de su capacidad para representar una imagen de club.

En ese sentido, Unai Simón parte con una ventaja evidente. Su condición de internacional absoluto con España, su peso competitivo en el Athletic y su estatus dentro del equipo elevan de forma natural su valor contractual. Remiro, por su parte, aparece como un portero muy consolidado y muy fiable, pero con una dimensión mediática algo menor.

También influye el tipo de vínculo que cada uno mantiene con su club. En el fútbol moderno, no solo se paga el presente: se paga también la seguridad de futuro y la importancia estratégica del futbolista dentro del proyecto.

Más allá del césped: patrocinios y perfil comercial

La parte comercial también ayuda a entender el mapa, aunque aquí conviene ser prudentes. Ninguno de los dos tiene una exposición publicitaria comparable a la de los delanteros o a la de las grandes estrellas globales, y buena parte de sus posibles ingresos extradeportivos no se detallan públicamente.

Aun así, ambos mantienen una imagen muy útil para marcas vinculadas al deporte, especialmente por su perfil competitivo, serio y estable. No proyectan una figura extravagante ni excesivamente asociada al espectáculo, sino la de futbolistas fiables, sobrios y con una reputación profesional muy sólida.

Eso también tiene valor en el negocio del fútbol actual. No todos los activos comerciales pasan por la viralidad o el lujo; algunos siguen teniendo que ver con la credibilidad, la continuidad y el prestigio competitivo.

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