Hay despedidas que son mucho más que una noticia deportiva. La de Lionel Messi es una de ellas. El astro argentino ha decidido poner punto final a su etapa con la selección argentina y decir adiós a la camiseta que durante dos décadas convirtió en una parte inseparable de su vida.
Messi lo ha anunciado a través de Instagram con una carta cargada de emoción, recuerdos y, sobre todo, agradecimiento. Después de pensarlo durante un tiempo, el futbolista ha tomado una decisión que, según ha reconocido, "dolió y duele en el alma", pero que entiende que ha llegado el momento de tomar.
"Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección", ha escrito el rosarino. A sus 39 años, el argentino entiende que ha llegado el momento de dejar paso a una nueva generación. No lo hace desde el enfado ni desde la decepción, sino desde la sensación de haberlo entregado absolutamente todo.
Y cuesta imaginar a Argentina sin él. Durante 20 años, Messi ha sido mucho más que el capitán de la Albiceleste. Ha sido el jugador al que millones de argentinos miraban cuando el partido se complicaba, el futbolista al que se exigió durante años conseguir con su país aquello que parecía resistírsele. Y finalmente lo consiguió.
Messi se marcha después de haber alcanzado prácticamente todo lo que podía conseguir con Argentina. El Mundial de Qatar 2022 terminó con la deuda histórica que durante años había acompañado su carrera internacional. Después llegaron también las celebraciones de la Copa América de 2021 y 2024.
A esos títulos se suman el Mundial Sub-20 de 2005 y el oro olímpico conseguido en Pekín 2008. Pero su historia con Argentina no puede medirse únicamente en trofeos. También está hecha de derrotas, críticas, finales perdidas y momentos en los que parecía que el sueño nunca iba a llegar.
Por eso ahora sus palabras adquieren todavía más peso: "Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta".
"Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar", ha reconocido en su carta.
"Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección"
Quizá una de las frases que mejor resumen lo que ha significado Argentina para Messi sea esta: "Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección". No ha sido un camino sencillo. Su relación con la Albiceleste estuvo marcada durante mucho tiempo por una presión difícil de soportar. Pero Messi continuó regresando, continuó intentando y continuó poniéndose la camiseta.
Ahora, en cambio, quiere vivir los partidos desde otro lugar. "Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera", ha escrito.
Es el cambio de papel definitivo: del capitán al aficionado. Del protagonista al espectador. Del que debía marcar la diferencia al que podrá sentarse, mirar y sufrir como cualquier otro argentino.
193 partidos y 118 goles
Los números ayudan a entender la dimensión de la carrera que termina. Messi deja la selección después de 193 partidos, 118 goles y seis títulos, cifras que lo colocan definitivamente entre los grandes nombres de la historia del fútbol internacional.
Su historia con Argentina tuvo durante años un final que parecía imposible. Y terminó teniendo el mejor de todos. En su despedida, Messi también ha querido acordarse de quienes estuvieron a su lado durante todo el camino: su familia, entrenadores, compañeros y dirigentes.
Sin embargo, al final de la publicación añade unas palabras especialmente personales sobre su padre, Jorge Messi. El futbolista explica que había escrito originalmente la carta el 21 de julio, apenas dos días después de la final, pero que los acontecimientos posteriores reforzaron todavía más su decisión.
"Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes".
"Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados", ha aseverado. Y entre todos los agradecimientos hay uno especialmente personal: "Gracias Dios por hacerme argentino".
Después, dos palabras que resumen una relación que no termina, aunque sí cambie para siempre: "¡Vamos Argentina!". Messi se marcha de la selección, pero resulta difícil pensar que pueda marcharse realmente de la memoria de quienes lo vieron jugar.
Y quizá lo más bonito sea que Messi no se va de Argentina con una deuda pendiente. Se va como campeón del mundo, con sus compañeros, con su gente y con una historia que ya pertenece para siempre a la historia del fútbol.
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