El pasado 19 de febrero, se celebró el Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte. A día de hoy, está aceptado que los deportistas se declaren como homosexuales, a pesar de que siga habiendo ataques contra aquellos que deciden no esconderse. Antes de todo este movimiento, hubo un precursor que dio pie a la creación de este movimiento tan importante. Justin Fashanu fue el primer futbolista en declararse abiertamente homosexual, un gran paso que acabó de la peor forma posible. El pasado 19 de febrero cumpliría 65 años; sin embargo, debido a la presión que sufrió tras su salida del armario, el joven jugador inglés se suicidó.

Una historia que rompe fronteras

Justin Fashanu nació en Inglaterra en 1961. Hijo de un abogado nigeriano, pero criado por padres adoptivos en Norfolk, en el este de Inglaterra. Desde bien pequeño tuvo dificultades como consecuencia de su origen africano, pero gracias a la esférica encontró un refugio en el que protegerse del racismo que sufrió en sus primeros años de vida. Aparte del fútbol, también dio unos pasos en el boxeo, pero pronto empezó a hacerse un nombre, lo que hizo que el Norwich se hiciese con sus servicios. En Inglaterra se popularizó su nombre, gracias a los 35 goles que anotó en los 90 partidos que jugó para los canarios.

Poco después, en 1981, Justin se convirtió en el jugador negro por el que más dinero habían pagado en la historia. Un millón de libras abonó el Nottingham Forest, que por entonces era el vigente campeón de Europa y estaba entrenado por Brian Clough. 

"Ese club de maricones"

Entrenador veterano, poco amigo de las corrientes modernas (aunque simpatizante laborista) y con una concepción muy personal tanto del fútbol como de la vida, Clough no tardó en entrar en conflicto con Fashanu. No entendía ni compartía su forma de vivir. En su autobiografía, el técnico recordaba algunas de las conversaciones que mantuvo con el jugador. En una de ellas, relataba cómo le lanzó una serie de preguntas encadenadas que culminaban en un comentario ofensivo dirigido al futbolista por frecuentar determinados locales, reflejando así la tensión y el choque ideológico entre ambos.

En Nottingham duró tan solo una temporada antes de salir cedido al Southampton; a partir de ahí, inició un periplo marcado por la inestabilidad: Notts County, Brighton, Manchester City, West Ham, Leyton Orient, además de varias experiencias en Canadá. Tras esto llegó a Estados Unidos, más concretamente a Los Angeles Heat en 1988. En 1990, llegó el momento más importante de la carrera del defensa. En una entrevista para 'The Sun', el futbolista se declaraba abiertamente homosexual. 

Tras esto, su mundo se derrumbó. Compañeros y familiares comenzaron a renegar de él. incluso su propio hermano, que también era futbolista, cuenta en una entrevista, llegó a ofrecerle 100.000 libras para que no lo contase, para que no le vinculasen a él con la misma orientación sexual que su hermano. 

El mundo del fútbol también dio la espalda a Fashanu. Llegó a estar a prueba con el Newcastle, pero no debutó con el primer equipo: para entonces, su nombre era carnaza para la prensa sensacionalista británica. De Fashanu se hablaba en la prensa amarilla, no en las páginas deportivas. El Torquay United, de la Segunda división inglesa, sí que le concedió una oportunidad, pero los escasos goles de Fashanu no sirvieron para evitar el descenso a Tercera. 

El momento fatal

Colgadas las botas, Fashanu intentó buscarse la vida en Estados Unidos: se dedicó a entrenar a varios equipos infantiles, pero el 25 de marzo de 1998 fue acusado de violar a un chico de 17 años. Fue puesto en libertad por falta de pruebas y regresó a Inglaterra en busca de un poco de paz pero nunca pudo superar ese trauma. El 2 de mayo de ese mismo año encontraron su cuerpo ahorcado en un garaje a las afueras de Londres junto a una nota: "Me he dado cuenta de que ya he sido condenado como culpable antes de comenzar el juicio. Nunca abusé de aquel joven. Sí, tuvimos sexo, pero basado en el consentimiento mutuo. A la mañana siguiente él me pidió dinero, y cuando le dije que no, me respondió ‘espera y verás’. Ya no quiero ser más una vergüenza para mis amigos y mi familia. Espero que el Jesús que amo me acoja. Finalmente, encontraré la paz".

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