Joey Barton siempre fue un futbolista difícil de encasillar. Tenía personalidad, carácter, lectura de juego y una agresividad competitiva que le permitió sostener una carrera larga en la Premier League. Pero también arrastró una reputación turbulenta que terminó pesando tanto como su fútbol. El exjugador del Manchester City, Newcastle o Queens Park Rangers vuelve a estar en el foco tras declararse inocente de una acusación por una presunta agresión ocurrida cerca de un campo de golf en Merseyside. El caso, pendiente de juicio, reabre el repaso a una trayectoria en la que el balón y los problemas legales han caminado demasiadas veces juntos.

El chico duro que se hizo futbolista en Manchester

Joseph Anthony Barton nació en Huyton, Merseyside, en 1982, y empezó a formarse en academias de la zona antes de consolidarse en la cantera del Manchester City. Llegó al primer equipo en 2002 y pronto se convirtió en uno de esos centrocampistas de la vieja escuela inglesa: intenso, combativo, con recorrido, buen golpeo y capacidad para jugar con tensión alta.

En el City disputó 130 partidos de Premier League y marcó 15 goles en liga, unas cifras importantes para un jugador que no era un mediapunta ni un delantero, sino un centrocampista de fricción y ritmo. Su rendimiento le llevó incluso a debutar con la selección inglesa en 2007, aunque solo jugó un partido con Inglaterra.

Newcastle, QPR y el salto a una carrera de supervivencia

Barton fichó por el Newcastle United en 2007 por unos 5,8 millones de libras, una operación que debía confirmar su salto de estatus. Sin embargo, su etapa en St James’ Park estuvo marcada por lesiones, polémicas y altibajos. Aun así, siguió siendo un futbolista de peso competitivo, capaz de condicionar partidos desde la intensidad.

Después llegó el Queens Park Rangers, donde vivió algunos de los momentos más mediáticos de su carrera. Fue capitán, protagonista de ascensos y descensos, y también de episodios disciplinarios que reforzaron su imagen de jugador al límite. En la temporada 2012-13 fue cedido al Olympique de Marsella, una experiencia que le permitió salir del ruido inglés y probarse en la Ligue 1.

Más tarde pasó por Burnley, donde ayudó al equipo a ascender a la Premier y fue incluido en el equipo ideal de la Championship 2015-16. También tuvo un breve y tenso paso por el Rangers escocés, donde su contrato acabó rescindido tras una discusión en un entrenamiento. En total, Barton acumuló 386 partidos de liga y 33 goles en su carrera profesional.

Del césped al banquillo

Tras retirarse como futbolista, Barton intentó reconstruir su imagen desde los banquillos. Empezó como técnico en Fleetwood Town, entre 2018 y 2021, y después dirigió al Bristol Rovers. Su etapa en Bristol duró dos años y medio, hasta que fue despedido en octubre de 2023 con el equipo en la zona media-baja de League One y solo una victoria en sus últimos cinco partidos.

Como entrenador, mantuvo parte de la personalidad que ya había mostrado como jugador: discurso directo, poco filtro público y una relación complicada con la polémica. Su carrera técnica, sin embargo, nunca consiguió despegar al mismo nivel que su trayectoria como futbolista.

El puñetazo a Ousmane Dabo que rompió su etapa en el City

Uno de los episodios más graves de su carrera ocurrió en 2007, todavía en el Manchester City. Barton agredió a su compañero Ousmane Dabo durante un entrenamiento. Dabo sufrió golpes en la cabeza, fue hospitalizado y llegó a hablarse de una posible lesión ocular. El caso terminó en los tribunales: Barton se declaró culpable y en 2008 fue condenado a cuatro meses de prisión suspendida, 200 horas de trabajos comunitarios y a pagar compensación y costes. La FA también le sancionó con seis partidos de suspensión y otros seis condicionados.

Aquel incidente prácticamente cerró su etapa en el City. Era un futbolista de nivel Premier, pero la imagen de jugador ingobernable empezaba a imponerse sobre la de centrocampista competitivo.

La cárcel por la agresión en Liverpool

El caso más duro llegó en diciembre de 2007. Barton fue detenido tras una agresión en el centro de Liverpool. Las imágenes de CCTV mostraron al futbolista golpeando repetidamente a un hombre hasta dejarlo inconsciente y atacando también a un adolescente. En mayo de 2008 fue condenado a seis meses de cárcel tras declararse culpable. Cumplió 74 días antes de ser liberado.

Ese episodio consolidó definitivamente su reputación de futbolista violento fuera del campo. Barton reconoció entonces problemas con el alcohol y habló de la necesidad de abstinencia para cambiar su comportamiento.

El incidente del puro y otras polémicas de vestuario

Antes incluso de esos casos, Barton ya había protagonizado otro episodio muy recordado: en 2004 apagó un puro encendido en el ojo de Jamie Tandy, entonces jugador joven del Manchester City, durante una fiesta navideña. Años después, Tandy inició una reclamación civil y Barton acabó aceptando pagar 65.000 libras en un acuerdo extrajudicial.

A esos incidentes se sumaron sanciones deportivas, tarjetas rojas y comportamientos polémicos sobre el césped. Barton fue varias veces acusado de conducta violenta por la FA, incluida una agresión a Morten Gamst Pedersen y su expulsión en el famoso Manchester City-QPR de 2012, cuando atacó a varios rivales tras ver la roja.

Betting, suspensiones y una carrera que se apagó

En 2017, Barton también fue sancionado por la Federación Inglesa por infracciones relacionadas con apuestas. La suspensión terminó de acelerar el final de su carrera como jugador. Aunque todavía tuvo una segunda etapa breve en Burnley, su nombre ya estaba más asociado a la controversia que al fútbol.

El caso resumía bien su trayectoria: cada intento de reinvención parecía chocar con una nueva polémica. Barton tenía fútbol suficiente para haber sido recordado como un centrocampista sólido de Premier, pero su hoja disciplinaria se convirtió en una parte inseparable de su biografía.

Acusaciones como entrenador y absoluciones

Ya como entrenador, Barton también se vio envuelto en un proceso judicial por una supuesta agresión al técnico Daniel Stendel en el túnel de vestuarios tras un partido entre Fleetwood Town y Barnsley en 2019. Fue acusado de causar lesiones, se declaró inocente y en 2021 fue declarado no culpable.

Este punto es importante porque no todos los episodios de su historial terminaron en condena. Barton ha sido investigado o acusado en varias ocasiones, pero algunos casos acabaron archivados o con absolución.

La condena por agredir a su mujer

En marzo de 2025, Barton fue condenado por agredir a su esposa, Georgia Barton, durante una discusión en 2021. Recibió una pena de 12 semanas de prisión suspendida. Según la sentencia recogida por medios británicos, el tribunal consideró probado que la empujó al suelo y la golpeó en la cabeza durante una discusión en estado de embriaguez. Barton negó la agresión física, pero fue declarado culpable.

El caso volvió a colocar su nombre en una zona muy oscura, especialmente porque ya no se trataba de una pelea de vestuario o una discusión deportiva, sino de violencia en el ámbito doméstico.

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