Luhay Hamido fue uno de esos rostros que muchos recuerdan por su paso por Gran Hermano 5, pero su vida dio un giro radical con el paso de los años. Lejos de los platós, el ceutí ha construido una trayectoria completamente distinta hasta convertirse en el presidente de la AD Ceuta FC, el club al que ha ayudado a transformar desde las categorías más modestas hasta el fútbol profesional. Lo que en su día fue una fama televisiva pasajera ha terminado derivando en una historia de gestión, ambición y crecimiento en el deporte.

De concursante de reality a dirigente de fútbol

Durante mucho tiempo, el nombre de Luhay Hamido estuvo inevitablemente asociado a su participación en Gran Hermano 5, edición emitida en 2003. Aquella aparición lo convirtió en un personaje conocido para una parte del público, pero con los años su camino se fue alejando cada vez más del mundo de la televisión. Él mismo ha explicado en entrevistas posteriores que guarda un buen recuerdo de aquella experiencia, aunque su verdadera vocación terminó encontrándola en otro terreno completamente distinto: el del fútbol y la gestión deportiva.

Su evolución rompe bastante con la imagen habitual del exconcursante que sigue ligado al foco mediático. En lugar de explotar esa popularidad en televisión, Hamido se fue orientando hacia un proyecto mucho más estable y de largo recorrido. Ahí aparece la AD Ceuta FC, entidad con la que ha quedado ya estrechamente identificado y en la que ha construido su perfil público más sólido.

El hombre que cambió la historia reciente del Ceuta

El gran punto de inflexión en la nueva vida de Luhay Hamido llegó en 2016, cuando asumió la presidencia del club ceutí. En aquel momento, el equipo estaba lejos del escaparate del fútbol profesional y vivía una realidad muy distinta a la actual. Desde entonces, el proyecto ha experimentado un crecimiento sostenido que ha convertido al Ceuta en uno de los casos más llamativos del fútbol español reciente.

Los resultados explican buena parte del impacto de su gestión. Distintas informaciones coinciden en que el club pasó de competir en categorías muy inferiores a encadenar un proceso de crecimiento que culminó con su llegada al fútbol profesional tras varios ascensos en pocos años. En agosto de 2025 se destacaba que el Ceuta acumulaba tres ascensos en cinco años, mientras que en abril de 2026 ya se subrayaba el enorme cambio vivido por la entidad desde 2021 hasta su presencia en Segunda División.

Una gestión marcada por la ambición y el método

Más allá de su pasado televisivo, lo que ha terminado definiendo a Luhay Hamido es su papel como dirigente. En varias informaciones recientes se le presenta como un presidente muy implicado en el día a día del club, hasta el punto de definirse prácticamente como “presidente las 24 horas”. Esa idea encaja con la imagen que ha proyectado del Ceuta: un proyecto ambicioso, pero al mismo tiempo muy centrado en el trabajo diario, la estabilidad y la identidad de club.

Su discurso público también ha ido dejando claro que no se trata solo de celebrar ascensos, sino de consolidar una estructura. En marzo de 2026 insistía en que el salto de categoría no había cambiado la mentalidad del club, que seguía enfocada en crecer con orden, sostener la permanencia y evitar euforias desmedidas. Esa prudencia ha sido una de las constantes en su figura como presidente, incluso cuando el Ceuta ha empezado a codearse con objetivos cada vez mayores.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio