Es innegable que este Mundial de Fútbol de 2026 está dejando varias imágenes inéditas en la historia de la competición. Sin embargo, es poco probable que alguien hubiera previsto que en la competición más importante del deporte rey, la FIFA fuera a perdonar la expulsión a un jugador del equipo anfitrión, y menos previa llamada de su presidente.
Esto es lo que ha ocurrido este fin de semana, en un acontecimiento que ha dejado boquiabiertos a los aficionados, y que ha provocado la ira de la selección de Bélgica. El conjunto europeo se enfrenta este martes de madrugada -a las 2:00 hora peninsular española- a Estados Unidos en los octavos de final de la Copa del Mundo, partido que la competición ha calentado al máximo a unos días de que se celebre con una decisión que implica a la estrella del combinado norteamericano y hasta a su presidente, Donald Trump.
A dos días de que se celebre, la FIFA ha anunciado que Folarin Balogun podrá jugar el partido, a pesar de que fue expulsado en el partido de dieciseisavos frente a Bosnia-Herzegovina. El delantero estadounidense, después de marcar dos goles, pisó la pierna de uno de sus rivales, por lo que el colegiado le mostró la tarjeta roja y le echó del campo.
La sanción provocó una reacción inmediata de Estados Unidos, con altos cargos de la Administración Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio; o el de Comercio, Howard Lutnick; presionando para que la Federación del país apelara la decisión del arbitro brasileño. "Les sacaron una tarjeta roja injustamente. Debería haber un proceso de apelación para eso", señaló Rubio. Los gobernantes incluso contactaron con abogados para ayudar a la selección, según el New York Times.
Bélgica se revuelve ante la decisión
El reglamento de la FIFA limita seriamente las apelaciones a decisiones arbitrales como esta. De hecho, la última vez que se indultó a un jugador de perderse un partido a pesar de haber sido expulsado fue en 1962. Pero en el Comité Disciplinario del máximo organismo del fútbol han debido de pensar que las estadísticas están para romperse.
"El delantero estadounidense Folarin Balogun estará disponible para jugar el lunes en el partido de octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 contra Bélgica, que se disputará en el Estadio de Seattle", publicó este domingo. El organismo se apoya en el artículo 27 del Código Disciplinario, que deja al jugador del Mónaco en periodo de prueba de un año. Si durante ese tiempo "comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el período de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará, sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción", agregó la FIFA en el comunicado.
Si esta decisión ya era digna de un incendio en el mundo del fútbol, mucho más reveladora fue la reacción y todo lo que se ha conocido después. Uno de los más rápidos en contestar, por lo que sea, era el presidente del país beneficiado por la decisión -y anfitrión del torneo-, Donald Trump: "Gracias a la FIFA por hacer lo correcto", publicó el republicano en su red social, "y revertir una gran injusticia".
En el otro lado, la gran perjudicada, que es la siguiente selección en enfrentarse a la selección norteamericana. "La Real Federación Belga de Fútbol está asombrada por la decisión de la FIFA de declarar elegible al jugador estadounidense Folarin Balogun para disputar el partido entre Estados Unidos y Bélgica", expresaron en un comunicado. El organismo belga considera que la decisión rompe el criterio que se ha aplicado durante todo el torneo. "Con el objetivo de salvaguardar los derechos legítimos de todas las selecciones participantes y proteger los principios fundamentales del juego limpio, tanto en esta Copa del Mundo como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está analizando todas las opciones posibles", anuncian.
El telefonazo de Trump a Infantino
Lo cierto es que la FIFA apenas ha tardado tres días en tomar la decisión, aunque si tenían dudas, seguro que la inestimable ayuda de la Casa Blanca les ha ayudado a decantar la balanza. Poco después de conocerse, el New York Times publicó que Trump llamó a Infantino cuando terminó el partido, y le pidió que revisara la expulsión de Balogun.
El tabloide neoyorquino publica también que el republicano le recordó al presidente de la FIFA que el arbitro fue acusado de amañar partidos en Brasil, acusaciones que nunca se demostraron. Además, según el medio, la Federación usó como argumento de la apelación que el arbitro utilizó la repetición en cámara lenta para revisar el penalti cometido por el delantero, una práctica habitual en el fútbol moderno.
En cualquier caso, la decisión de la FIFA es ya firme, y el partido se celebrará este martes de madrugada -hora española-, aunque Bélgica pueda apelar. La relación entre Infantino y Trump se ha estrechado en los últimos años, en los que el presidente de la FIFA ha llegado a crear un falso premio de la Paz para entregarselo al republicano, en medio de su campaña fallida por el Premio Nobel.
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