En las últimas semanas, está tomando bastante fuerza la posibilidad de que la NBA llegue a Europa y cree otra conferencia. Tras los partidos disputados en Londres y Berlín, el comisionado de la NBA, Adam Silver, se reunió con varios directivos de los principales equipos de baloncesto de la Euroliga para ofrecerles este nuevo proyecto. De momento, varios se han mostrado cautos a la hora de tomar la decisión. Por otro lado, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ya ha dado el ok al proyecto.

Ante este nuevo panorama que se avecina en el baloncesto europeo, una de las entidades deportivas más grandes de España, el Atlético de Madrid, podría reabrir su sección de baloncesto para entrar en esta nueva gran oportunidad de mercado.

La entrada de Apollo da alas al proyecto
El papel de Apollo es fundamental en esta operación. El fondo de inversión, que ya ha garantizado músculo financiero al Atlético de Madrid para el próximo mercado de verano, es actualmente una de las fuentes de financiación más importantes de la propia NBA, lo que facilitaría una hipotética entrada del Atleti en la nueva competición europea, gracias a su relación con Estados Unidos. La entidad colchonera ha iniciado conversaciones formales con la NBA y la FIFA para trasladar su interés en formar parte del nuevo proyecto de expansión del baloncesto en Europa. Los accionistas buscan diversificar su marca y adentrarse en otro deporte de élite aprovechando la nueva estructura deportiva.

Esta hoja de ruta estratégica, respaldada por Gil Marín, el todavía CEO del Atleti, pretende aprovechar los rendimientos económicos de sus inversores para posicionar al club en el mapa del baloncesto europeo, compitiendo con la marca Atleti en los torneos más prestigiosos. El proyecto se encuentra en una fase de exploración de viabilidad, pero el interés es real y oficial. La entrada del club en el mundo de la canasta marcaría un hito histórico en la expansión multideportiva de la institución bajo el paraguas del Riyadh Air Metropolitano.

La cuarta aventura baloncestística rojiblanca

Esta no es la primera vez que el Atlético de Madrid intenta meterse en el baloncesto. Para entender este episodio hay que remontarse a la etapa en la que Jesús Gil presidía el Atlético de Madrid. A finales de los años ochenta, el club decidió apostar con ambición por el baloncesto y, el 18 de julio de 1989, adquirió los derechos federativos del Club Baloncesto Oviedo con el objetivo de competir en la máxima categoría nacional de la época, la actual LEB Oro. Con una plantilla en la que figuraban jugadores como Chus Bueno o Quino Salvo, el equipo disputaba sus encuentros en el distrito de Arganzuela y soñaba con el ascenso a la ACB, aunque la realidad fue muy distinta: tras una temporada marcada por continuos cambios en el banquillo, el conjunto rojiblanco descendió a Tercera División después de caer en el playoff final ante el Gijón Baloncesto por 3-1.

Ante ese fracaso, Jesús Gil buscó una vía alternativa para alcanzar la élite y la encontró en el Club Baloncesto Collado Villalba, undécimo clasificado en la última edición de la ACB. De ese acuerdo nació el Club Atlético de Madrid-Villalba, con el propio Gil como presidente y el exjugador y leyenda del Real Madrid Clifford Luyk como entrenador, aunque su etapa en el banquillo fue breve debido a los malos resultados, siendo destituido el 30 de octubre tras sumar solo una victoria en nueve partidos. Su sustituto fue el técnico estadounidense Tim Shea, cuya llegada supuso un notable cambio de rumbo para el equipo.

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