A pesar de que en el terreno de juego se vea a un Doncic inspirado, fuera de la pista la situación del base esloveno es completamente diferente. El pasado sábado, anotó 51 puntos ante los Bulls, en una exhibición marcada por el pique con Matas Buzelis, sin embargo, tras un partido de dominancia absoluta del 77, se le pudo ver con lágrimas en los ojos. ¿Por qué, a pesar de marcarse un partidazo, Doncic parecía en otro sitio? La respuesta se encuentra en la situación matrimonial del jugador de Los Angeles Lakers. Hace una semana, la pareja del base, Anamaria Goltes, anunciaba su separación tras 10 años de relación y tres años de matrimonio.
Varios meses sin poder ver a sus hijas
El pasado martes, según informó el medio TMZ, la pareja del jugador de los Lakers había presentado en California una petición para solicitar la manutención de sus hijas y los honorarios de sus abogados, algo que el base ignoraba. Al ser preguntado por esta cuestión, el esloveno confirmó que ama a sus hijas y que hará todo lo posible para que estén con él en Estados Unidos. Ya ha presentado un recurso ante la justicia eslovena para ver a sus hijas, ya que la última vez que las vio fue tras el nacimiento de su segunda hija, Olvia.
Según informa ESPN, durante la visita de Doncic se produjo una fuerte discusión con su pareja, hasta el punto de que fue necesaria la intervención policial. El jugador intentó llevarse a su hija mayor a Estados Unidos, aunque finalmente regresó solo. Desde entonces, no ha vuelto a ver ni a sus hijas ni a Goltes, quien además eliminó recientemente de sus redes sociales todas las fotografías en las que aparecía el jugador.
A pesar de que la situación fuera de las canchas es complicada, desde que se anunció su separación, los números de Doncic han sido impresionantes: 31 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias ante los Timberwolves, 51+10+9 frente a los Bulls y 30+11+13 contra los Nuggets en un partido que se decidió en la prórroga y con un canastón suyo en los últimos instantes. Dos de esas tres victorias han sido contra dos rivales directos, además de que los angelinos llevan ocho victorias en los últimos diez partidos, colocándose como terceros en el oeste.
En una reciente rueda de prensa, un periodista esloveno preguntó a Doncic por el complicado momento personal que atraviesa. Lejos de esquivar la cuestión, el base respondió con sinceridad y explicó que encuentra refugio en el baloncesto cada vez que salta a la pista: “Bueno, así es la vida. No sé qué decir, pero este es mi trabajo y tengo que estar aquí. Me pagan mucho por jugar. Además, el baloncesto me da cierta paz cuando disputo un partido”, comentó el jugador de los Lakers.
No es la primera vez que ocurre algo así en su familia
Por desgracia para Doncic, no es la primera vez que tiene este tipo de problemas judiciales con algún familiar cercano.
La batalla judicial entre Luka Doncic y su madre, Mirjam Poterbin, por el control de la marca personal del jugador llegó a su fin después de varios meses de enfrentamiento. El jugador había solicitado ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos la cancelación de “Luka Doncic 7”, una marca registrada que estaba a nombre de su madre desde que asumió su gestión en la temporada 2018-2019.
Finalmente, ambas partes alcanzaron un acuerdo y Doncic retiró su petición el 5 de diciembre, lo que permitió que Poterbin continúe al frente de la gestión de la marca. Antes de eso, el esloveno ya había intentado registrar una alternativa bajo el nombre “Luka Doncic”, aunque ese movimiento no resolvía el problema mientras siguiera existiendo la marca anterior.
El conflicto se remontaba a los primeros años de la carrera del jugador, cuando autorizó a su madre a registrar la marca. Con el tiempo, Doncic quiso recuperar el control total de su imagen, su nombre y sus asuntos comerciales, al considerar que era importante para seguir creciendo tanto a nivel profesional como personal. Sin embargo, el litigio quedó cerrado sin cambios en la titularidad de “Luka Doncic 7”.