La final de la Copa de la Reina entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid dejó una imagen deportiva contundente, con triunfo azulgrana por 3-1, pero también varias ausencias llamativas en el palco del estadio de Gran Canaria. Ni doña Letizia ni los presidentes de los dos clubes finalistas, Joan Laporta y Enrique Cerezo, estuvieron presentes en una cita que reunió a más de 26.000 personas y que volvió a poner el foco sobre el respaldo institucional al fútbol femenino.
La ausencia de la Reina no pasó desapercibida, especialmente porque no es la primera vez que no acude a una final del torneo que lleva su nombre. La entrega del trofeo corrió a cargo del presidente de la RFEF, Rafael Louzán, acompañado por el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, y la alcaldesa de Las Palmas, Carolina Darias. Fue Louzán quien entregó la copa a Alexia Putellas, capitana del Barça, tras una nueva victoria del conjunto catalán.
Tampoco estuvieron en el estadio los máximos dirigentes de los dos clubes protagonistas. La ausencia de Laporta y Cerezo añadió otro elemento simbólico a una final que, pese al crecimiento de asistencia y repercusión del fútbol femenino, volvió a evidenciar distancias entre el escaparate deportivo y la presencia de determinadas figuras institucionales. Sobre el césped, el Barcelona volvió a imponer su dominio y sumó su duodécimo título copero.
El Barça reedita título ante el Atlético
El conjunto dirigido por Pere Romeu se llevó la final gracias a los goles de Claudia Pina, Esmee Brugts y Salma Paralluelo. El Atlético de Madrid compitió, pero no pudo frenar a un Barça que volvió a demostrar su jerarquía en el fútbol español y que reeditó el título conseguido la pasada temporada.
La final en Gran Canaria permitió además comprobar el tirón creciente de esta competición, con más de 26.000 espectadores en las gradas. Un ambiente de gran cita que contrastó con las ausencias en el palco y que sirvió también para recordar la historia de quienes abrieron camino cuando el fútbol femenino no tenía reconocimiento ni apoyo institucional.
Homenaje a las pioneras del fútbol femenino
Uno de los momentos más relevantes de la jornada fue el homenaje a las pioneras de la Selección Española y del fútbol femenino en España. La final sirvió para reconocer a aquellas futbolistas que pelearon por jugar en una época en la que el deporte estaba atravesado por la desigualdad y por el veto social e institucional durante la dictadura franquista.
El reconocimiento puso nombres propios a una generación que abrió camino: Carmen Arce ‘Kubalita’, María Ángeles Pérez ‘Quilla’, Ana Seijo, Amparo Herrera, Paquita Cruz, Navarro, García, Cuñat, Crespo, Laura, Vázquez, Conchi, Virginia y Marijo. Todas ellas formaron parte de la primera convocatoria de la Selección femenina, en 1970, en un contexto en el que jugar al fútbol siendo mujer suponía enfrentarse a prejuicios, prohibiciones y falta absoluta de estructura oficial.
La historia venía de lejos. El primer partido de fútbol femenino documentado en España tuvo lugar el 9 de junio de 1914 en el campo del Real Club Deportivo Espanyol. En 1931, trabajadoras del Teatro Apolo y del Teatro Ruzafa disputaron encuentros que llegaron a reunir a 15.000 personas en Mestalla. Después, la Guerra Civil y la dictadura relegaron el fútbol al terreno masculino y condenaron a las mujeres a la invisibilidad deportiva.
No fue hasta comienzos de los años 70 cuando comenzaron a organizarse los primeros equipos femeninos, pese al rechazo de la Sección Femenina de la Falange y de las instituciones públicas. España llegó a ser elegida para acoger el III Campeonato Mundial de Fútbol Femenino en 1972, pero el torneo no llegó a celebrarse por la negativa de la dictadura. La RFEF no reconoció oficialmente el fútbol femenino hasta 1980.
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