La muerte de Alex Manninger ha golpeado con fuerza al fútbol europeo. El exguardameta austriaco falleció el 16 de abril a los 48 años en un accidente cerca de Salzburgo, después de que su coche fuera alcanzado por un tren en un paso a nivel, según informaron las autoridades y recogieron varios medios internacionales. La noticia generó una inmediata cadena de homenajes en distintos países, una reacción lógica tratándose de un portero que, sin necesidad de ocupar siempre el primer plano, construyó una carrera larga, seria y muy respetada en algunos de los clubes más importantes del continente.
Hablar de Manninger es hablar de uno de esos futbolistas que dejan una huella especial por su profesionalidad, por su capacidad para adaptarse a contextos distintos y por una fiabilidad que le permitió mantenerse durante años en la élite. Fue internacional con Austria en 33 ocasiones y pasó por equipos de la dimensión del Arsenal, la Juventus y el Liverpool, además de desarrollar buena parte de su trayectoria en Italia y tener también un breve paso por el Espanyol.
El salto al Arsenal y el momento que cambió su carrera
Nacido en Salzburgo el 4 de junio de 1977, Manninger arrancó su trayectoria profesional en Austria, primero en el entorno del SV Salzburg y después en Grazer AK, donde empezó a llamar la atención fuera de su país. Su gran salto llegó en 1997, cuando fichó por el Arsenal. Allí se convirtió en el primer jugador austriaco de la historia del club londinense y encontró el escenario que le dio proyección internacional.
Su nombre quedó especialmente ligado a la temporada 1997-98, cuando aprovechó la lesión de David Seaman para responder con actuaciones decisivas. En aquella campaña participó en el equipo que conquistó el doblete de Premier League y FA Cup, uno de los grandes hitos de su carrera. No era sencillo entrar en una estructura tan competitiva y rendir con esa seguridad, pero Manninger lo hizo. Aquellos meses fijaron su reputación como guardameta fiable, sereno y competitivo.
Italia, su gran territorio futbolístico
Aunque Inglaterra le dio notoriedad, fue en Italia donde más se extendió su carrera. Tras salir del Arsenal, pasó por clubes como Fiorentina, Torino, Bologna, Siena, Udinese y, sobre todo, la Juventus. En el fútbol italiano encontró un ecosistema muy adecuado para su perfil: orden táctico, exigencia defensiva y enorme valoración del papel del portero.
Su etapa en la Juventus, entre 2008 y 2012, reforzó aún más su imagen dentro del fútbol europeo. Allí convivió con vestuarios de máximo nivel y formó parte del plantel que ganó la Serie A 2011-12. Aunque muchas veces actuó en un segundo plano, su figura era la de un profesional valioso dentro del grupo, alguien preparado para responder cuando se le necesitaba y muy apreciado por su comportamiento diario.
Liverpool, Espanyol y el cierre de una carrera extensa
En la parte final de su recorrido todavía hubo espacio para seguir ampliando su mapa. Pasó por el Augsburgo en Alemania y en 2016 llegó al Liverpool, donde vivió la última temporada de su carrera como respaldo experimentado en la plantilla red. El club inglés recordó tras su fallecimiento que fue incorporado precisamente por su veteranía, su conocimiento del puesto y su papel como apoyo de confianza dentro del grupo.
También figuró en el Espanyol, aunque su paso por el club barcelonés fue muy breve y no llegó a disputar partidos oficiales. Ese detalle resume bien una trayectoria nómada, amplia y particular, en la que fue acumulando experiencias en distintas ligas y vestuarios sin perder nunca el crédito profesional.