Lindsey Vonn, la legendaria esquiadora estadounidense y una de las más grandes de la historia del esquí alpino, ha confirmado que no renunciará a su sueño olímpico pese a sufrir una rotura completa del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda apenas días antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. La caída se produjo durante una prueba de la Copa del Mundo en Crans-Montana (Suiza), cuando perdió el control en una curva cerrada y terminó contra las redes de seguridad, lo que obligó a su evacuación en helicóptero para recibir atención médica inmediata.

41 años, un cruzado roto y una medalla que conseguir

En rueda de prensa desde Cortina d’Ampezzo, la sede de las pruebas de esquí alpino olímpico, Vonn explicó con sinceridad la gravedad de la lesión: además de la rotura completa del ligamento cruzado anterior (clave para la estabilidad de la rodilla) presenta contusiones óseas y daños en el menisco, lesiones que complican aún más su recuperación y su capacidad para competir al máximo nivel. Aun así, la esquiadora de 41 años aseguró que hará “todo lo posible” por estar en la línea de salida del descenso, su prueba favorita, programada para este domingo, y no descartó participar en otras disciplinas como el supergigante y la combinada.

El diagnóstico médico reduce sin duda sus posibilidades, pero Vonn se mantiene confiada gracias al apoyo de su equipo técnico y médico, así como al uso de una rodillera articulada que le proporciona estabilidad lateral a la articulación y ayuda a compensar la falta del ligamento. “Sé cuáles eran mis posibilidades antes del accidente y sé que no son las mismas hoy, pero mientras haya una, la intentaré”, afirmó con determinación la triple medallista olímpica. Su decisión no es inédita en el deporte de élite —existe experiencia de otros atletas que compiten con lesiones similares bajo estricta supervisión—, pero sí representa un enorme desafío físico y mental.

Una trayectoria al alcance de muy pocos

La trayectoria de Vonn ya es histórica: campeona olímpica de descenso en Vancouver 2010, doble campeona mundial y poseedora de uno de los palmarés más brillantes en la historia de la Copa del Mundo, ha demostrado una capacidad de superación extraordinaria a lo largo de su carrera. Tras anunciar su retirada en 2019 y regresar en 2024 después de cinco años fuera de la competición, se convirtió en la ganadora más veterana de una carrera de Copa del Mundo a sus 41 años, sumando podios y victorias que confirmaron que su retorno no era un simple gesto testimonial.

Ahora, encarando lo que probablemente serán sus quintos Juegos Olímpicos, Vonn ha dejado claro que no quiere marcharse sin darlo todo ni tener “ningún remordimiento”. Su mensaje ha sido claro: mientras su rodilla responda, seguirá luchando con la misma intensidad que la convirtió en una de las grandes leyendas del esquí alpino. Este desafío en Milán-Cortina 2026 no solo representa una prueba deportiva más, sino un capítulo épico de resiliencia y pasión por el deporte que ya forma parte de su legado.

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