La comparativa con el primer semestre del 2025 deja un resultado especialmente positivo para Repsol, que registra un aumento de su beneficio neto que asciende al 265%. Mientras el pasado año, en este mismo periodo de seis meses, la compañía española ganaba 603 millones de euros, en este 2026, en un contexto marcado por las fluctuaciones de los precios del crudo y una significativa reducción de la oferta fruto de la guerra de Irán, la energética suma 2.201 millones.

El beneficio neto crece en gran medida y también lo hace el resultado neto, que duplica las cifras recabadas en el 2025. De esta manera, Repsol alcanzó los 2.711 millones de euros a junio, cantidad notablemente mayor a los 1.155 millones de euros del mismo periodo del año pasado.

Los resultados obtenidos se debe, como la misma compañía señala, a una contexto geopolítico internacional especialmente intenso, variable e inestable. Así, el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, expresa que estas cifras llegan en un momento "de gran volatilidad en los mercados energéticos, especialmente desde el inicio del conflicto en Irán, que ha incrementado las fluctuaciones de precios y restringido la oferta". Prueba de ello fue el sustancial crecimiento del valor del crudo, que vio como el barril de Brent superaba de manera constante dura la guerra los 90 dólares, mientras que antes del inicio de las hostilidades se encontraba por debajo de los 72.

Por su parte, el flujo de caja de las operaciones (FCO) se situó en los 1.935 millones de euros y en 3.285 millones de euros excluyendo la variación del fondo de maniobra, 373 millones de euros por encima del mismo periodo de 2025.

Esta sólida generación de caja fue superior a las inversiones netas, intereses, minoritarios y a la adquisición de acciones propias bajo el programa de recompra de acciones del grupo por importe de 350 millones de euros lanzado el pasado mes de marzo. De esta manera, durante la primera mitad de 2026 el flujo de caja de las operaciones se situó en 5.711 millones de euros excluyendo la variación del fondo de maniobra.

Mientras, la deuda neta del grupo, al final del segundo trimestre se situó en 3.667 millones de euros, 1.133 millones de euros inferior a la del cierre del primer trimestre de 2026, debido principalmente a una sólida generación de caja y a la desconsolidación de deuda procedente del acuerdo para desinvertir un portafolio de activos de energías renovables en España.

Por otro lado, la compañía energética busca ahora, en lo que resta de 2026, acelerar el programa de retribución al accionista. De esta manera, Repsol ha procedido a aprobar una segunda recompra de acciones propias, que complementan el pago del dividendo en efectivo, por importe de hasta 500 millones de euros, que se suma al ya finalizado de 350 millones de euros. Además, prevé anunciar una tercera recompra de acciones en octubre.

Estos dos programas supondrían llevar a cabo recompras de títulos por importe de hasta 850 millones de euros para reducir capital en 2026. Además, con la tercera recompra de acciones prevista en octubre alcanzaría el rango comprometido de distribución a los accionistas del 30% al 40% del flujo de caja de las operaciones.

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