La Fundación “la Caixa” ha acogido este lunes la conferencia “España ante su futuro: Retos y Oportunidades”, impartida por Juan Santamaría, CEO de ACS, en una intervención marcada por una idea central: el mundo ya no vive cambios graduales, sino transformaciones profundas que están redefiniendo el orden económico, político y tecnológico global.

El directivo explicó que la economía internacional atraviesa una etapa de transición en la que todos los países, independientemente de su tamaño o ubicación, están obligados a replantearse sus fortalezas y vulnerabilidades. Según señaló, la crisis financiera de 2008 marcó un antes y un después al evidenciar la fragilidad de un sistema globalizado. Desde entonces, el mundo ha encadenado nuevas sacudidas: distintas crisis energéticas, tensiones geopolíticas en varias regiones, la pandemia de la COVID-19, la guerra de Ucrania y, posteriormente, el conflicto en Oriente Medio.

Todos estos acontecimientos, explicó, han generado un escenario permanente de incertidumbre. Los países ya no solo miran hacia fuera, sino también hacia sí mismos, analizando hasta qué punto son resilientes y capaces de soportar interrupciones en las cadenas de suministro, crisis energéticas o tensiones geopolíticas.

En ese contexto, Estados Unidos descubrió que, pese a su enorme fortaleza financiera y tecnológica, dependía excesivamente del exterior para elementos críticos. También comenzó a preocuparse por el crecimiento de su deuda pública. China, por su parte, afronta sus propios desafíos: una fuerte crisis inmobiliaria, tensiones demográficas y problemas vinculados al declive demográfico.

Europa, situada entre ambos gigantes, atraviesa una crisis de identidad. Durante décadas, el continente construyó su modelo económico bajo la premisa de la apertura internacional, pero el nuevo escenario obliga a reforzar la autonomía estratégica y a replantear prioridades industriales, energéticas y tecnológicas.

Pese a este panorama global convulso, Santamaría defendió que España atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente para aprovechar oportunidades. Considera que el país parte de una posición privilegiada gracias a unas condiciones macroeconómicas favorables y a varias ventajas competitivas claras. Entre ellas, destacó que España es uno de los países europeos con menor endeudamiento privado, cuenta con una de las mejores redes de fibra óptica del continente y dispone de un sistema energético que ha demostrado gran resiliencia en los últimos años. Además, subrayó la enorme capacidad del país para atraer talento internacional, ya que cada vez más profesionales quieren vivir y trabajar en España.

La localización geográfica también juega un papel estratégico. Según explicó, España puede convertirse en un gran polo de atracción para empresas, inversión y talento tecnológico. No obstante, advirtió de que también existen vulnerabilidades importantes, especialmente la dependencia energética y la necesidad de decidir en qué sectores quiere posicionarse el país dentro de esta nueva economía impulsada por la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial, entre oportunidad y riesgo de burbuja

Para el ingeniero, la inteligencia artificial se ha convertido en la gran vía de escape de la economía global. En su opinión, está evitando una recesión mundial gracias a su enorme capacidad para generar crecimiento y productividad. Sin embargo, advirtió de que se trata de una revolución profundamente asimétrica, ya que no impacta igual en todos los sectores ni beneficia por igual a todas las personas.

La IA, insistió, transformará la sociedad y el modelo productivo. Existe una visión optimista que sostiene que desaparecerán ciertos empleos, pero surgirán muchos otros nuevos; y, por otra parte, una visión más pesimista que advierte de que podría reemplazar parte del factor humano.

Aun así, recordó que herramientas como ChatGPT ya cuentan con cientos de millones de usuarios mensuales y que, aunque hoy gran parte del acceso es gratuito, llegará un momento en que muchos servicios serán de pago, igual que ocurrió en su día con Spotify. Será entonces cuando se comprobará hasta qué punto la inteligencia artificial es una revolución sólida o una posible burbuja tecnológica.

ACS redefine su estrategia hacia la energía, los datos y la tecnología

Desde esa reflexión, ACS ha acelerado en los últimos años una redefinición estratégica orientada hacia sectores vinculados a la energía, la inteligencia artificial, la defensa, los centros de datos y las infraestructuras tecnológicas avanzadas.

Santamaría relató cómo la compañía aprovechó su presencia internacional y sus más de 150 años de historia para reforzar su posición en industrias de nueva generación. Explicó que ACS entendió que no podía limitarse únicamente a la obra civil tradicional y comenzó a explorar oportunidades vinculadas a centros de datos, semiconductores, minerales críticos o energía nuclear.

Reconoció que al principio muchos gigantes tecnológicos dudaban de ellos. “Vosotros hacéis autopistas”, les decían cuando ACS proponía participar en proyectos de inteligencia artificial o infraestructura tecnológica. Pero precisamente ahí vieron una oportunidad: entrar en sectores donde todavía no existían líderes claramente establecidos.

Esa apuesta, afirmó, ha convertido a ACS en uno de los grandes actores globales en construcción de centros de datos. La compañía participa actualmente en proyectos de enorme capacidad energética y se ha expandido a mercados de todo el mundo. Además, está desarrollando alianzas en sectores vinculados al litio, las tierras raras y otras tecnologías asociadas a la transición energética.

El ejecutivo destacó especialmente la importancia de combinar innovación y formación para preparar a nuevos profesionales capaces de afrontar los desafíos de esta transformación industrial y tecnológica

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