Indra ha aprovechado su presencia en UNVEX, la principal cita española dedicada a los sistemas no tripulados, para mostrar DRIZZLE, su nuevo dron interceptor concebido para hacer frente a las amenazas aéreas que están adquiriendo protagonismo en los conflictos actuales. La solución está orientada a proteger infraestructuras críticas, convoyes y unidades desplegadas mediante la neutralización de drones enemigos.
El nuevo sistema destaca por sus dimensiones y peso contenidos, además de por unas prestaciones que le permiten superar los 400 kilómetros por hora. Su autonomía operativa ronda los 80 kilómetros, aunque Indra ha diseñado una arquitectura que permite ampliar este radio de acción hasta aproximadamente 130 kilómetros mediante el empleo de un dron nodriza.
Uno de los elementos diferenciales de DRIZZLE se encuentra en la tecnología desarrollada por la propia compañía para localizar, identificar y seleccionar las amenazas. El sistema dispone de una elevada capacidad de procesamiento en tiempo real y analiza los datos obtenidos mediante sensores electroópticos e infrarrojos, encargados de conducir al interceptor durante la fase final de aproximación al objetivo. Indra también trabaja en la incorporación de un radar en futuras evoluciones para mejorar todavía más sus capacidades de detección.
Drones nodriza que se pueden utilizar como vectores de ataque
DRIZZLE puede formar parte de sistemas antidrón como efector de neutralización física o ‘hard-kill’, pero también puede instalarse como solución de autoprotección en plataformas como vehículos terrestres o helicópteros.
Para llevar los interceptores más lejos sin recurrir a plataformas costosas, Indra ha desarrollado además un dron nodriza capaz de transportar varias unidades de menor tamaño. Este vehículo puede desplazarse a una altitud de 30.000 pies durante los primeros 80 kilómetros de la misión y liberar posteriormente los interceptores, que dispondrían de capacidad para recorrer otros 50 kilómetros hasta alcanzar sus respectivos objetivos. De esta manera, el conjunto puede cubrir distancias cercanas a los 130 kilómetros.
La compañía contempla además el empleo coordinado de varios drones nodriza. Estas plataformas podrían operar en enjambre y desplegar numerosos interceptores de forma simultánea, generando esa “lluvia fina” a la que hace referencia el nombre DRIZZLE con el objetivo de superar las defensas adversarias. Una vez liberada su carga, los propios drones nodriza también podrían utilizarse como vectores de ataque.
El proyecto parte de un concepto de sistema fungible y diseñado para ser desechable, con el que Indra busca reducir los costes asociados a cada intervención. La intención es ofrecer a los ejércitos aliados una alternativa que pueda fabricarse y desplegarse a escala y que resulte económicamente viable frente a ataques realizados mediante drones de bajo coste.
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