La aceptación social, una planificación territorial adecuada y el diálogo con las comunidades locales son factores clave para garantizar un despliegue eficaz y sostenible de las energías renovables en España. Así lo concluye el informe Energías renovables: desarrollo e integración social y territorial, elaborado por el Institut Cerdà y presentado por Fundación Naturgy, que analiza los principales retos sociales y territoriales asociados a la implantación de infraestructuras renovables en el actual contexto de transición energética.

El estudio se enmarca en un escenario marcado por la urgencia climática y por los ambiciosos objetivos fijados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que sitúan a las energías renovables como un pilar fundamental para reducir emisiones, reforzar la seguridad energética y avanzar hacia un modelo más sostenible y competitivo. España cuenta con uno de los mayores potenciales renovables de Europa, pero alcanzar estos objetivos requiere un despliegue intensivo de instalaciones, redes y sistemas de almacenamiento, con un impacto directo sobre el territorio.

El informe reconoce que el desarrollo de renovables genera importantes beneficios económicos y sociales, especialmente en el medio rural, como la creación de empleo, la atracción de inversiones y la dinamización de las economías locales. Sin embargo, también identifica desafíos relevantes relacionados con el uso del suelo, la protección del paisaje, la biodiversidad y la convivencia con otras actividades económicas, lo que hace imprescindible una gestión cuidadosa de su integración territorial.

En este contexto, la aceptación social emerge como un elemento determinante para el éxito de los proyectos. El documento subraya la necesidad de incorporar procesos de diálogo temprano, transparencia y escucha activa desde las fases iniciales, con el objetivo de reducir conflictos, evitar retrasos administrativos y reforzar la confianza de la ciudadanía. Una gestión inadecuada del componente social puede derivar en oposición local y judicialización de proyectos estratégicos.

Durante la presentación del informe, la directora del Área de Gestión de Riesgos del Institut Cerdà, Marta Bellera, destacó que el despliegue acelerado de renovables está transformando profundamente el territorio y las dinámicas locales. A su juicio, no solo importa dónde se ubican los proyectos, sino cómo se planifican, cómo se comunican y cómo se reparten los beneficios que generan.

El estudio plantea una serie de recomendaciones dirigidas a administraciones, empresas y agentes sociales, entre las que figuran una planificación territorial rigurosa, una mayor coordinación entre los distintos niveles de gobierno y una normativa más clara que aporte seguridad jurídica. Asimismo, se destaca la importancia de considerar el territorio como un actor activo y no como un mero soporte físico de las infraestructuras.

En el coloquio posterior, el secretario general para el Reto Demográfico, Francés Boya, defendió que el desarrollo de las renovables debe adaptarse a las realidades específicas de cada territorio, evitando soluciones uniformes. Desde el ámbito empresarial, el director general de Generación Renovable de Naturgy, Jorge Barredo, subrayó la experiencia del grupo en el entorno rural y la necesidad de optimizar el uso del suelo y garantizar la recuperación de los espacios una vez finalizada la vida útil de las instalaciones.

Por su parte, el alcalde de Tabernas (Almería), José Díaz Ibáñez, destacó que los proyectos renovables pueden convertirse en una oportunidad para atraer inversión y empleo, siempre que vayan acompañados de información clara, compromiso con el desarrollo local y una adecuada integración territorial.

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