La llegada del puertorriqueño Bad Bunny a Madrid está teniendo un importante impacto en la economía de la capital, transformando el panorama del ocio y la hostelería madrileña. Hace ya un año que miles de seguidores adquirieron sus entradas sin dudarlo, permitiendo al artista llenar una decena de conciertos en el Riyadh Air Metropolitano entre el 30 de mayo y el 15 de junio. Un histórico acontecimiento musical que está impulsando de forma notable las reservas en numerosos establecimientos de la ciudad.

En concreto, los barrios que concentran un mayor volumen de reservas durante las fechas de los conciertos son Malasaña, Chueca y Tribunal, que encabezan la clasificación con un 10% del total y un ticket medio de 26 euros. Les siguen el Barrio de las Letras y la zona de Atocha/Jerónimos, que reúnen un 8% de las reservas registradas en Madrid y presentan un gasto medio de 31 euros. También destacan Lavapiés, Antón Martín y Embajadores, que concentran el 7% de las reservas y un ticket medio de 25 euros, según datos de TheFork.

Otras áreas de la capital también están experimentando un aumento significativo de la demanda. Es el caso del distrito de Salamanca (Lista, Castellana y Goya), que incrementa su peso en reservas en más de tres puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025, hasta alcanzar el 3,4%. Por su parte, Chamberí, Argüelles, Conde Duque y Gaztambide también muestran una evolución favorable, con un crecimiento cercano a los 2,4 puntos porcentuales frente al año anterior.

El día que concentra un mayor número de reservas es el 30 de mayo, coincidiendo con el primer concierto, con un 23% del total contabilizado. Le sigue el 6 de junio, que representa el 12% de las reservas registradas durante este periodo.

El fenómeno también se deja notar en el ámbito gastronómico. La cocina mediterránea (16%), la japonesa (11%) y la italiana (10%) son las opciones preferidas por los asistentes. En cuanto al tipo de establecimientos, los restaurantes considerados ideales para grupos de amigos concentran el 55% de las reservas, seguidos de aquellos con terraza exterior (12%) y de los restaurantes familiares (11%).

Un impulso millonario para la hostelería madrileña

La residencia de Bad Bunny en el Riyadh Air Metropolitano tendrá un impacto económico estimado de entre 14 y 28 millones de euros para bares, restaurantes y cafeterías de Madrid, según las previsiones realizadas por Hostelería Madrid.

Las estimaciones apuntan a una asistencia acumulada de unas 500.000 personas a los conciertos programados en la capital, de las que alrededor del 40% procederán de fuera de la Comunidad de Madrid.

En este contexto, el gasto medio de los asistentes —principalmente público latino e hispanohablante de la generación Z y jóvenes millennials— podría situarse entre los 20 y los 40 euros diarios en establecimientos de restauración rápida y de ticket medio o medio-bajo. Esto generaría un impacto económico global para el sector de entre 14 y 28 millones de euros a lo largo de las diez actuaciones previstas.

Esta cifra representa entre el 7,5% y el 12,7% de los ingresos totales estimados por la Asociación de Promotores Musicales (APM) para los conciertos del artista en Madrid, cuyo impacto económico global se calcula entre 185 y 220 millones de euros.

Wallapop, vinilos y merchandising: el otro efecto Bad Bunny

Además, los conciertos también están teniendo un importante efecto en el mercado de segunda mano y en la demanda de productos relacionados con el artista. La cámara fotográfica que se entrega a los asistentes durante los conciertos ha experimentado un aumento del 180% en las búsquedas dentro de Wallapop, convirtiéndose en uno de los artículos más codiciados tanto por seguidores como por coleccionistas.

Las búsquedas de camisetas inspiradas en el artista han crecido un 120%, mientras que sus discos en formato vinilo siguen ganando protagonismo. El álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS registra un incremento del 96% en las búsquedas, seguido de Un Verano Sin Ti, con una subida del 89%, y YHLQMDLG, que experimenta un crecimiento del 70%.

El fenómeno también se refleja en el interés general que despierta el cantante. La enorme presencia mediática de sus conciertos, junto con la repercusión en redes sociales, medios de comunicación y espacios publicitarios, ha contribuido a disparar la atención sobre el artista. De hecho, las búsquedas relacionadas con Bad Bunny han aumentado un 143% en las últimas semanas, impulsadas especialmente por la demanda de vinilos, camisetas y otros artículos de merchandising.

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