El Risbank, banco central de Suecia, ha lanzado una lista de “nuevas recomendaciones para la preparación de pagos públicos” buscando preparar a la población ante posibles consecuencias derivadas de la guerra iniciada unilateralmente por Estados Unidos (EEUU) e Israel, atacando ilegalmente Irán y el Líbano, y que está teniendo efectos directos en la economía mundial. “La situación internacional actual y el alto grado de digitalización de Suecia podrían generar vulnerabilidades en el sistema de pagos”, reconoce la autoridad monetaria del país escandinavo es un comunicado emitido la pasada semana.

Es importante que la ciudadanía se asegure de tener diferentes métodos de pago, como efectivo, tarjetas y acceso a servicios de pago a través del móvil”, expone el Risbank, que desgrana la situación y aporta diferentes consejos. “El público en general es una parte importante de la defensa integral de Suecia y fundamental para fortalecer la preparación nacional en el mercado de pagos. El acceso a diferentes métodos de pago mejora la capacidad del público para realizar pagos en caso de interrupciones temporales, crisis y, en el peor de los casos, guerra”, se pone en lo peor.

Atendiendo a estas posibilidades, desde el banco central sueco recomiendan que “todos los hogares mantengan en casa una suma de 1000 coronas suecas en efectivo por adulto”, cuantía que se traduce en poco más de 90 euros. “Esta cantidad debe considerarse como referencia y está destinada a cubrir una semana de compras esenciales”, apunta el banco. No obstante, reconoce que los hogares pueden necesitar más o menos efectivo disponible dependiendo del número de personas en el hogar o de sus necesidades específicas, por lo que la sugerencia no debe ser entendido como un mantra.

“Siempre que sea posible, se recomienda a los hogares mantener efectivo en varias denominaciones”, añaden, y también se anima a la población en general a “usar efectivo regularmente durante períodos normales para mantener el sistema de efectivo en funcionamiento”, una recomendación un tanto chocante al atender al camino opuesto que están siguiendo los sistemas de pago occidentales. No obstante, y más allá del efectivo, desde Risbank también defiende la diversidad bancaria para garantizar que, ante problema en una entidad, se pueda acudir a otra.

“Se recomienda que los hogares tengan acceso al menos a dos tarjetas de diferentes redes, como Visa y Mastercard”, sugieren, defendiendo el consejo como la capacidad de poder pagar con un tipo de tarjeta “incluso si surgen interrupciones con otra”.  Por otro lado, los servicios de pago móvil, denominados en Suecia ‘Swish’, utilizan una infraestructura subyacente diferente a la de los pagos con tarjeta; por lo que, si los pagos con tarjeta no funcionan, “es posible que Swish sí lo haga”, razón que lleva a Risbank a recomendar a la ciudadanía “que proteja sus opciones de pago mediante el acceso a esta infraestructura”.

“Quienes suelen usar servicios de tarjetas integradas en sus teléfonos móviles, como Apple Pay y Google Pay, también deberían tener sus tarjetas físicas a mano en caso de que su teléfono se descargue o deje de funcionar. El chip de la tarjeta física también puede usarse para realizar pagos sin conexión en caso de interrupciones”, concluyen su comunicado. Una larga lista de consejos que evidencia la preocupación que empieza a aparecer en países europeos que no han participado de la ofensiva de Donald Trump, algo que sí han hecho otros como Francia o Reino Unido, pero que temen la consecuencias.

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