Para un país como España, absolutamente dependiente del exterior en materia energética, ahorrar en la factura eléctrica es vital. Cuanto menos dinero se dedique a pagar la factura energética, más dinero queda (a las familias y a las administraciones) para dedicar a otros gastos. Por ello desde hace años la administración central puso en marcha diferentes campañas a estimular el ahorro energético, no solo publicitarias, sino también planes 'renove' destinados a que los consumidores cambiaran sus electrodomésticos por otros de menor consumo, o planes de eficiencia energética para que ayuntamientos y Comunidades Autónomas redujeran gastos en alumbrado público. El Gobierno de Rajoy también se ha cargado todo esto.
Adiós a los planes 'renove'
Hasta el año pasado adquirir frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y secadoras catalogados con la etiqueta de menor consumo tenía descuento. Se esta forma comprar un electrodoméstico con la calificación A+ tenía una rebaja de 105 euros, los de la etiqueta A++ de 125 y los de A+++ de 145 euros. Bajo el mandato de Miguel Sebastián en el Ministerio de Industria, las ayudas también se extendieron a hornos y placas de inducción, que tenían un descuento máximo de 105 euros. Especialmente exitoso fue el plan renove de calderas de gas, que tenía un descuento de hasta 350 euros y que incrementó considerablemente la instalación de calderas más eficientes. También había descuentos para cambiar sistemas de aire acondicionado obsoletos por los modernos. Todo eso ha desaparecido. Solo en algunas Comunidades Autónomas se mantienen planes 'renove', pero también tienen los días contados.
El 80% lo financiaban las eléctricas
En el último año de Gobierno Zapatero (2011), a pesar de la dureza de la crisis, se aprobó un plan de ahorro y eficiencia energética con un presupuesto de 1.157 millones de euros que se financiaba con cargo a las empresas eléctricas en un 80%. El objetivo era doble: ahorrar en la factura energética y mantener puestos de trabajo en el sector de los electrodomésticos, que había caído en picado por el derrumbe del sector de la construcción.
Cuando Rajoy llegó a La Moncloa, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) tenía 600 millones de euros ahorrados de planes no ejecutados que le quitaron de un plumazo. El Gobierno aprobó un decreto el 13 de marzo de este año por el que eliminó los procedimientos de financiación de planes de ahorro energético. Los 600 millones pasaron a las cuentas globales del Ministerio de Industria, supuestamente para reducir el llamado déficit de tarifa (el dinero que el Estado debe a las eléctricas).
40% menos en ventas
A falta de cerrar los datos de este año, el sector de electrodomésticos calcula que sus ventas han caído un 40% como mínimo. En algunas Comunidades Autónomas se apuntan datos de caídas entre el 50 y el 60%, y eso excluyendo el pequeño electrodoméstico (todo tipo de utensilios de cocina). La patronal del sector explica que ante la crudeza de la crisis "la gente opta por reparar los aparatos, antes cuando se estropeaba una plancha, directamente se compraba otra, ahora primero se intenta arreglar".
Adiós a los planes 'renove'
Hasta el año pasado adquirir frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y secadoras catalogados con la etiqueta de menor consumo tenía descuento. Se esta forma comprar un electrodoméstico con la calificación A+ tenía una rebaja de 105 euros, los de la etiqueta A++ de 125 y los de A+++ de 145 euros. Bajo el mandato de Miguel Sebastián en el Ministerio de Industria, las ayudas también se extendieron a hornos y placas de inducción, que tenían un descuento máximo de 105 euros. Especialmente exitoso fue el plan renove de calderas de gas, que tenía un descuento de hasta 350 euros y que incrementó considerablemente la instalación de calderas más eficientes. También había descuentos para cambiar sistemas de aire acondicionado obsoletos por los modernos. Todo eso ha desaparecido. Solo en algunas Comunidades Autónomas se mantienen planes 'renove', pero también tienen los días contados.
El 80% lo financiaban las eléctricas
En el último año de Gobierno Zapatero (2011), a pesar de la dureza de la crisis, se aprobó un plan de ahorro y eficiencia energética con un presupuesto de 1.157 millones de euros que se financiaba con cargo a las empresas eléctricas en un 80%. El objetivo era doble: ahorrar en la factura energética y mantener puestos de trabajo en el sector de los electrodomésticos, que había caído en picado por el derrumbe del sector de la construcción.
Cuando Rajoy llegó a La Moncloa, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) tenía 600 millones de euros ahorrados de planes no ejecutados que le quitaron de un plumazo. El Gobierno aprobó un decreto el 13 de marzo de este año por el que eliminó los procedimientos de financiación de planes de ahorro energético. Los 600 millones pasaron a las cuentas globales del Ministerio de Industria, supuestamente para reducir el llamado déficit de tarifa (el dinero que el Estado debe a las eléctricas).
40% menos en ventas
A falta de cerrar los datos de este año, el sector de electrodomésticos calcula que sus ventas han caído un 40% como mínimo. En algunas Comunidades Autónomas se apuntan datos de caídas entre el 50 y el 60%, y eso excluyendo el pequeño electrodoméstico (todo tipo de utensilios de cocina). La patronal del sector explica que ante la crudeza de la crisis "la gente opta por reparar los aparatos, antes cuando se estropeaba una plancha, directamente se compraba otra, ahora primero se intenta arreglar".