Las elecciones autonómicas de Aragón se encuentran cada vez más próximas, y conforme se acercan, las encuestas comienzan a cercar más sus previsiones. El 8 de febrero, los aragoneses están llamados a las urnas, y los sondeos más recientes, de la mano de 40dB y del CIS de Aragón, determinan que el PP va camino de la victoria, pero Vox se disparará y le pondrá las cosas difíciles a los de Jorge Azcón para gobernar en solitario. El PSOE mantiene el arreón como segunda fuerza, pero lejos de los 'populares', y casi un 15% del voto se reparte entre la Chunta, Aragón Existe, IU-Sumar y Podemos.

Ante el bloqueo de los Presupuestos regionales por parte de la extrema derecha, Jorge Azcón siguió la senda extremeña y adelantó las elecciones, que originalmente estaban previstas para 2027. La estimación de voto que arroja la encuesta, no obstante, muestra que no solo seguirá dependiendo de la formación de extrema derecha, sino que el partido de Santiago Abascal se reforzará significativamente tras el 8 de febrero. De acuerdo con 40dB, el PP obtendría un escaño más que en las anteriores elecciones (29), quedándose a apenas cinco de la mayoría absoluta (34) mientras que Vox, por su parte, casi duplicaría su representación, pasando de siete a trece parlamentarios.

Los socialistas, por su parte, perderían algo de fuerza al pasar de los 23 parlamentarios de 2023 a los 18-19 que les otorgan los sondeos actuales. El adelanto electoral obligó a la entonces ministra portavoz, Pilar Alegría, a abandonar el Gobierno para preparar su campaña como candidata socialista con algo de atropello. Los sondeos discurren que el PSOE aragonés puede perder entre cuatro y cinco escaños, pasando de aglutinar casi el 30% de las papeletas en los últimos comicios a una estimación de voto del 25%.


Izquierda fragmentada

Más allá de los tres principales partidos, Aragón tiene un panorama electoral marcado por la división del voto en la izquierda, con las candidaturas por separado de Chunta Aragonesista, IU-Sumar y Podemos-Alianza Verde, a las que se suman las de los regionalistas Aragón Existe y el Partido Aragonés (Par).

En las elecciones de 2023, Podemos consiguió un parlamentario que actualmente perdería según las estimaciones consultadas. El Partido Aragonés, que apoyó junto a Vox la investidura de Azcón en 2023, también quedaría fuera de las Cortes, mientras que IU-Sumar conservaría su diputado y Aragón Existe perdería uno para quedarse con solamente dos.

Efectuando una división por bloques, sumando la izquierda con Aragón Existe y la Chunta se aglutinarían 25 diputados, a nueve de la mayoría absoluta y a cuatro de los 29 que le otorga el sondeo al PP. La suma entre 'populares' y Vox alcanzaría los 42, cifra holgada para la investidura pero que deja al PP dependiente de los ultraderechistas.

Transferencias de voto: Vox, el partido con los votantes más fieles

En cuanto a las transferencias de voto con respecto a los últimos comicios, Vox es el partido con el votante más fiel, ya que el el 78,8% sus electores repetiría, pese a ceder un 7,3% de sus votos a Jorge Azcón. Al revés, la fuga es mucho mayor: el 13,2% del electorado del PP se decanta ahora por el partido de extrema derecha.

En cuanto al PSOE, el sondeo determina que retendría al 65,2% de sus votantes con un traspaso del 7,5% a los 'populares', un 4,4% a la Chunta y un 3,1% a Vox, además de un 10,5% de indecisos. Quienes sufren las mayores sangrías son Podemos, que apenas mantiene el 39,2% de sus votantes ya que el el 35,1% opta por IU-Sumar y el 11,5% por el PSOE, y el Partido Aragonés, que apenas retiene al 23,7% de sus votantes de 2023, después de que un 23,3% decida mudarse al PP, un 12,2% a la Chunta y un 9,6% a Vox.

Al calor de estos resultados hipotéticos, en resumidas cuentas, el PSOE perdería sus opciones de gobernar, los de Abascal volverían a vivir un incremento en su representación en la cámara, ya que pasaría a disponer de entre 10 y 13 votos y se tornarían imprescindibles para la investidura de Azcón. La abstención sería suficiente para los 'populares', pero el incremento de poder de Vox podría encarecer el Gobierno con nuevas exigencias y presiones para la investidura y desde fuera del Ejecutivo autonómico.

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