La exconcejala del PP que asegura haber sufrido una situación de acoso laboral y sexual por parte del alcalde, Manuel Bautista, presentó una querella ante los tribunales contra él y el Partido Popular -en su caso por el que parece silencio cómplice de la formación- el pasado 16 de febrero.
El escrito, que llegó hasta un tribunal específico de violencia contra la mujer, está narrado en primera persona y en él, quien fuera miembro de la formación -y que prefiere mantener el anonimato- cuenta de qué manera el regidor le habría perseguido, aislado y discriminado después de insistirla para mantener relaciones sexuales. El documento establece también una línea temporal de los acontecimientos.
En términos estrictamente judiciales, la Fiscalía pidió el 9 de marzo al Juzgado que le dé un impulso procesal y se abran unas diligencias informativas, pero el órgano todavía no se ha pronunciado al respecto.
En el texto cuenta que ella ejercía como directora de instituto y que llevaba afiliada al PP desde 2010, si bien nunca había participado de forma activa en política. En el trascurso de las líneas, explica una situación prolongada en el tiempo que comenzó con proposiciones en un coche por parte del alcalde mostoleño y derivó en acoso laboral.
Meses de acoso: "Tras la negativa, pasó a la discriminación"
De manera muy rotunda, la mujer expone que “a partir de mi rotunda negativa a mantener una relación de tipo sexual con Manuel, éste pasa a la persecución, discriminación e insensibilizarían profesional y comienza a aislarme”.
En orden cronológico, siguiendo el texto que publica El País, fecha en 2022 el año en que empieza a colaborar en el equipo del regidor y, tras participar intensamente de todos los actos y derivados de la formación, Bautista la asciende hasta la jefatura adjunta de campaña primero y miembro del Comité Ejecutivo después. Además, era responsable del área socio sanitaria y de dos de los cinco distritos de Móstoles.
Termina situándola como número dos, defendiendo que es mejor una “bicefalia” en términos electorales. En ese momento comienzan a acudir a reuniones y actos de la formación juntos en el mismo coche, “estando los dos solos en la mayoría de las ocasiones”; “y es en ese momento cuando Manuel Bautista comienza a insinuárseme desde el punto de vista sexual”.
“Yo, aunque tenía una relación cordial con él, porque el trato era diario y cercano, tuve que decirle en dos ocasiones, durante los traslados en coche, que no iba a tener ninguna relación afectiva con él que no fuera profesional, recordándole en varias ocasiones que estoy casada y tengo dos hijos pequeños”, sostiene.
El 23 de marzo de 2023, ella vuelve de viaje con sus alumnos y Bautista le pide que le pase a buscar en su coche porque tenían un acto por la tarde. Acto seguido, el alcalde de la ciudad madrileña “le pone al día de lo sucedido esos días” y dice que le ha echado “mucho de menos”. “(…) Acercándose y mirándome fijamente me dice que nosotros dos teníamos que buscar algún hueco de tranquilidad juntos, que él lo necesitaba, que podíamos pasar una tarde juntos fuera del entorno laboral y tener algo más fuera del trabajo, en clara referencia a una relación de carácter sexual y de pareja”.
Reconoce que se quedó “bastante impactada”, porque “era una evidente solicitud de relaciones sexuales”. Relata que tenían una “buena relación profesional”, pero que “nunca hasta ese momento” le había dicho algo así, “tan directo y en un espacio físico tan reducido”.
“Le contesté, haciendo como que me lo tomaba a broma, que no estábamos para mucho descanso, que mayo y las elecciones estaban muy cerca, a lo que, insistiendo, me contestó que me lo piense porque hay tiempo para todo, y se rio. Me sentí muy incómoda por dicha situación”.
Poco tiempo más adelante, vuelve a ocurrir lo mismo. Él le pregunta si se lo había pensado y que “cuándo le iba a hacer un hueco para estar los dos juntos a solas, que la conexión que teníamos era increíble y que estaba esperando a que le dijera cuándo tendría una tarde para él para ir a más”.
La escena, rememora, le “dio un vuelco al corazón”, y contestó que “no quería que confundiese la buena relación que tenía conmigo con la posibilidad de que pudiéramos tener una relación de tipo sexual”; que lo había percibido como una broma. “A Manuel le quedó muy claro, por cuanto me dijo que perdonara si me había incomodado, que lo olvidara”.
Sin embargo, no lo olvidó, pues días la presunta víctima narra hechos similares a lo que ella pone pie en pared de forma más contundente: “le digo que tiene que parar de acosarme, que tengo una buenísima relación de trabajo con él, que me parece un buen profesional y que quiero participar en el proyecto en el que hemos trabajado todos estos meses juntos, pero que yo no tengo ninguna atracción por él y que nunca voy a tener una relación de tipo sexual con él”.
Ante el “miedo” que siente, entre otros sentimientos, acude a su marido para que le acompañe en futuras ocasiones. El discurso lo avalan otras fuentes como el jefe de comunicación de la campaña electoral, que habla de “obsesión” de Bautista con ella.
Empieza a difundir rumores
Ante el escenario de ese momento, la mujer cuenta que “Manuel empieza a difundir el rumor de que se acuesta conmigo y planteo apartarme de la candidatura”. Los testigos indican comentarios como que “Manuel me ha puesto como directora en mi centro -conseguida por oposición y por eso le hago favores”.
Los rumores, dice, llegan a la mujer de Bautista, quien cambia su actitud hacia ella radicalmente hasta el punto de amenazarla, según otro testigo. Rumores que apuntaban incluso a una relación entre ambos.
Ya en el mes de mayo le dice que no va a recoger el acta “debido a la situación de acoso a la que me venía sometiendo” y que “alegaría motivos personales y seguiría con el trabajo sin causar ningún problema”.
El alcalde le insiste en que recoja el acta y promete un cambio en el comportamiento, fruto de la “tensión entre campaña y gobierno”: “Me propone coger el acta y no producir un escándalo”. “Yo acepté, pese a los resquemores que me producía Manuel, en el entendimiento de que la situación se reconduciría y que no se producirían más actos de acoso por su parte. Manuel me indicó que se me asignaría a la concejalía que pudiera resultar más congruente con mi compatibilidad laboral”, dice.
Desprotección del PP
Nada cambió. Después de ganar las elecciones empieza la “persecución, discriminación e invisibilización personal” sin dejarla participar en actos o, ni siquiera, publicaciones. Tampoco puede salir en los plenos. En última instancia, la reniega a funciones menores hasta que, directamente, le indica que le va a apartar de la concejalía y dejarla sin funciones. “Se me indica, con la intención de humillarme, que tendré un hueco con la administrativa-secretaria del partido en el grupo, pero que ya no tendré despacho, que recoja mis cosas”.
En febrero de 2024, escribe a la presidenta de la Comunidad de Madrid , Isabel Díaz Ayuso, por mail pidiendo protección y emplazándole a una reunión. Lo que pasó entonces por parte del partido, narra, fue una campaña de desprotección primero y desprestigio, cuando la noticia sale a la luz.