El padre de una víctima de violencia sexual ha pedido formalmente a la Asamblea de Madrid, dirigida por el ex consejero de Educación, Enrique Ossorio, que Isabel Díaz Ayuso se retracte de su defensa de Julio Iglesias, denunciado por dos extrabajadoras de sus mansiones en Punta Cana por agresión sexual.
El caso de cantante abría esta semana una nueva batalla política en Madrid, donde la izquierda pedía retirar los honores que tuviera el artista en región y Ayuntamiento -Medalla de Oro e Hijo Predilecto-, a lo que los responsables de las dos corporaciones -la propia Ayuso y José Luis Martínez-Almeida-, se han negado.
Sin embargo, la administradora primera de Sol iba más allá incluso de lo que acostumbra y su primera reacción fue el siguiente tuit: “Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda (…) La Comunidad de Madrid jamás contribuirá el desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias”.
El comentario ha indignado a una amplia mayoría social, y con más fuerza si cabe, a personas muy concretas que han sufrido por sí mismas -ellas o familiares o amigas- delitos sexuales. Una de ellas ha sido este hombre, cuyo nombre mantiene en el anonimato, y que el pasado miércoles emitía una carta abierta a la ciudadanía narrando que su hija había sufrido abusos sexuales mientras estaba ingresada en la unidad de psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Ahora va un paso más allá y, tal y como ha podido saber de primera mano ElPlural.com, ha elevado a la Cámara Autonómica una petición para que Ayuso “proceda a una rectificación pública, clara y expresa de sus declaraciones, reconociendo que en la Comunidad de Madrid también existen mujeres víctimas de violencia sexual que requieren el reconocimiento y la sensibilidad de sus instituciones, no su olvido en declaraciones globales”.
En declaraciones a este periódico, apostilla que “como padre de una víctima en un centro público, ha sentido una gran decepción ante las expectativas que genera la máxima responsable de una organización pública”.
Carta íntegra abierta a la ciudadanía
Además de la petición, a la que ha tenido acceso este medio de comunicación, este padre publicaba la siguiente carta abierta a la ciudadanía, en la que relataba su caso y pedía a la presidenta respeto hacia su hija y el resto de víctimas de violencia sexual:
Estimados medios de comunicación, opinión pública: Soy el padre de una joven que fue víctima de agresiones sexuales en un hospital público de la Comunidad de Madrid. Mi hija, con 18 años, sufría graves problemas de salud mental y estaba ingresada en una unidad de psiquiatría cuando fue agredida por un celador. Este hecho, reconocido por sentencia judicial, marcó para siempre su vida y la de nuestra familia.
Hoy, al leer las palabras publicadas por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, siento no solo indignación, sino una profunda decepción institucional. Mientras habla de mujeres violadas en Irán —un dolor que nadie cuestiona—, parece ignorar el dolor que ocurrió aquí mismo, bajo su administración, en un centro sanitario público.
No se trata de comparar sufrimientos, sino de cuestionar la coherencia y la sensibilidad de quien ostenta la máxima representación de una Administración que debería proteger a todos, especialmente a los más vulnerables. Mi hija era una de esas personas vulnerables, y el sistema que preside la señora Ayuso falló.
Utilizar el dolor de las mujeres iraníes como arma política, mientras se silencia o se banaliza el sufrimiento de las víctimas que han sufrido dentro de nuestras propias instituciones, no es solo una falta de respeto: es una negación institucional del dolor, una revictimización y una vulneración del principio de igualdad.
¿Dónde estaba esa voz de denuncia cuando mi hija fue agredida en un hospital madrileño? ¿Dónde está el reconocimiento a su dolor, a su lucha, y a la de tantas otras víctimas que no son noticia, pero sí responsabilidad directa de su Gobierno?
Exigimos que las autoridades no solo hablen de justicia en otros lugares, sino que la garanticen aquí, con hechos, con sensibilidad y con una gestión institucional que no trivialice el sufrimiento de las personas a las que deben servir.
Atentamente,
Un padre que aún espera justicia y dignidad para su hija.